CAPITULO 30|INDIRECTAS

3316 Palabras

Aquel mismo día, después de encontrar aquella prenda interior de mujer en la habitación de Lucían, Antonella bajo las escaleras con el afán de tomar un poco de aire, pensando severamente en que tal vez el italiano había llamado compañía de paga, pero cuando miro a cierta mujer caminar con largos tacones por la casa supo que no había sido la única mujer allí aquella noche. Leisel bajo las escaleras acompañada de Ludmila, iban a comenzar los arreglos de la reunión aquella mañana para luego tomar el desayuno, debían anunciar a los dos hermanos restantes que estaban de vuelta. —Parece que Milán no ha complacido a la exigente Ludmila Salerno—Comentó Antonella dándose la vuelta para mirar a ambas mujeres con una falsa sonrisa, especialmente a Leisel porque sabia que ella era la única a la que p

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