Paloma. Estaba en la oficina con Belinda, hace días se siente mal la pobrecita. — ¿Qué pasa, Belu? — Tengo un retraso. — ¿Estás embarazada? — No lo digas en voz alta. — Pero no tienes novio. — No, si lo estoy, solo puede ser de Iván. — No puede ser. — No sé qué haré. — Cálmate, primero vamos al doctor para asegurarnos, ¿sí? — Sí. Luego de ir al doctor con Belinda, me dirigí a la oficina para charlar con Iván, es lo que acordé con Belinda. — ¡Qué sorpresa! —me invita a entrar. — Quiero hablar contigo de Belinda. — Ella te envió. — No sabe que estoy acá —mentí. — ¿Qué pasa, estás celosa? Sabes que tú me gustas más. — De verdad, ¿Belinda es para ti? — Belinda es una mujer a la que me follo pensando en ti, como a todas. Rodeo los ojos. — No tienes remedio, Iván. Suena mi

