Diego Bese la espalda y el cuello de Paloma — flaquita hermosa. — Hola — besa mis labios. — Hermosa, hoy nos tomamos el día libre; es sábado. — Tengo cosas que hacer. — ¿Más importante que tu marido? — hago puchero. — Bueno, por hoy — besa mis labios suavemente. Pasamos todo el día juntos como cuando éramos novios y no íbamos por ahí. Antes de oscurecer, llegamos a la casa. Paloma se fue a ver a Flor, y yo fui a charlar con mi abuela. — Pasa algo. — No sé cómo decirte esto, Paloma. Te está engañando. — Sé que te cae mal, pero esto es demasiado. — Es verdad. La vi en una situación muy comprometedora con Iván. — Te habrás confundido. Nunca me traicionarían. — Los investigué todas las tardes. Se citan en un hotel. — Ya no quiero seguir escuchando, abuela. Me da un papelito — ve

