— Regreso de mi luna de miel y hay otra boda que planear.— Pronuncia Jessy — Es boda secreta. — De todas formas — dice Jessy divertida. — Hay tan poco tiempo. ¿Están seguros que quieren que sea en un mes? — Sí — asiente Diego, agarrando mi cintura. — La despedida de soltero — dice Matías. — Conozco unas chicas — dice Sergio sonriendo. — Alguien quiere divorciarse — bromea Jessy. — Nada de chicas — dice Diego guiñándoles el ojo. Yo golpeo su hombro; eso fue muy falso. — Que no salga de acá — les recuerdo. Las siguientes semanas, Diego y yo planeamos nuestra boda secreta y compramos los muebles que faltaban para el departamento. Además, a nuestros mejores amigos les contamos, y también a Don Gabriel e Isabel. A ellos les encantó la idea de la boda secreta; les pareció romántico.

