CAPITULO XLV —¿De qué estás hablando, Trevor? —preguntó Selene aturdida, ahora que lo pensaba ella y Aidán no tomaron ninguna precaución cuando daban rienda suelta a sus pasiones. La joven no sabía ni cómo reaccionar, la noticia la noqueó por completo. —¿Un bebé?, ¿mío y de Aidán? Posó su mirada sobre Aidán. Si ella estaba aturdida. A Aidán parecía que él el alma abandonó su cuerpo. «¿Estará enojado?» De pronto el miedo de que Aidán rechazara a su hijo atravesó su mente. —Aidán —lo llamó con temor. Este pareció reaccionar. —¿El bebe está bien? —preguntó a Trevor. —Todo parece normal. Tiene muy poco tiempo de embarazo, es difícil saber si el veneno causó algún daño en el feto, tendremos que seguir muy de cerca el embarazo —informó Trevor claramente sorprendido. Aidán y Selene no

