ALEJANDRO "Bonito labial." Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas, la puerta se cerró y solté el aire que no sabía que estaba conteniendo. Mierda. Me eché hacia atrás en mi silla, mis manos temblaban, las manos de Alejandro Montenegro, estaba... empapado con una fina capa de sudor frío en mi nuca. ¿Qué carajo acababa de pasar? Ella, había entrado con sus tacones de suela roja, su boca pintada de rojo sangre y su armadura de seda marfil, había venido lista para la guerra y yo... yo había ido con un plan lógico, un plan de números y transferencias y ella lo había quemado así sin más, se rio de mi dinero, se rio de mi "propuesta" y se rio de mí, Dios ella se rio de mi. Y me dio la suya, su propuesta: "Anoche no pasó. "¿Era una broma? Era lo único en lo que había pensado

