MARIANA "¿Y qué pasa si digo que no?" La pregunta quedó flotando en el aire viciado de la oficina y se sintió como un minuto entero. El único sonido era el zumbido de la computadora de Alejandro y el pum-pum-pum de mi corazón, que ahora parecía sonar en todo el piso 20. Lo vi, vi al Ogro, al hombre que controlaba miles de millones, al genio del marketing... quedarse sin palabras. Su máscara se resquebrajó y por un segundo, no vi al jefe, sino al hombre que había besado en el coche, confundido y atrapado. "Perdió el control", había dicho Damián. "Hoy va a querer recuperarlo." Y yo acababa de quitarle el volante de las manos. - ¿Qué... qué quiere decir con "no"? —tartamudeó, recuperando apenas la compostura, su voz era un gruñido bajo—. Es una oferta generosa, Villalobos, un puest

