Carlos de Jesús mientras husmeaba la casa de De Chicnak-Panea, escuchó como las gallinas en el patio de David cacareaban como si les estuvieran haciendo daño, preocupado corrió para ver qué pasaba, cuando llegó hasta la cerca solo vio que habían tres gallinas, cacareaban como locas y habían muchas plumas manchadas de sangre. De la nada vio a Esther salir por la puerta trasera, no podía creer que lo que veía, cerró sus ojos y después los abrió, pasando sus manos por allí para limpiarlos, ya no había nadie, tenía tanto miedo que se devolvió en la casa donde se ocultaba, decía que no había visto a nadie y que solo estaba viendo visión. Nunca imaginó que tenía el don de ver a los muertos. Los muertos que caminan. David cerró los ojos y dejó de llorar, comenzó a respirar profundo y estando ya

