—Hola ¿Te sientes bien? —le dijo Carlos de Jesús David no podía hablar, se asustó tanto que en su mente pensó que este era el momento de enfrentarse a su miedo, de enfrentarse al niño que creía fantasma o producto de su imaginación, pero no quería hacerlo solo, temblando comenzó a llamar a sus padres, para que estos vieran que él decía la verdad y creyeran en sus palabras, para que vieran que no les mentía y que de verdad un niño n***o proveniente de África se le aparecía. —¿Eres un fantasma, cierto? ¿Qué te pasó? ¿Por qué te me apareces? —le preguntó. Y observaba como en la aldea la niebla se esparcía y la oscuridad invadía. —No, no soy un fantasma David ¿por qué tiemblas? ¿Es por mí? ¿Me tienes miedo? ¿Por qué? —preguntó el niño mirándolo de pies a cabeza sin entender el p

