Estaba tomando una relajante ducha, mientras pensaba en mi día y lo que me esperaba mañana, estaba tan concentrada que no sé cuánto tiempo pasé debajo de la regadera.
Finalmente, salí del baño, envuelta en una bata de baño que había encontrado en el armario, supongo que es de mi hermano, pues me queda bastante grande. Me tomé el tiempo para colocarme una camisa que encontré en el closet de mi hermano, acompañada de un pantalón de pijama, cepillé mi cabello y finalmente, estaba lista para dormir.
Tomé mi laptop y revisé algunos archivos hasta escucho golpes en la puerta. Después de un breve "adelante", Alejandro se asomó.
- Princesa, ¿Has cenado algo? - mi estómago respondió por mí, haciendo un leve crujido a lo que ambos reímos - tomaré eso como un no - yo sonreí inocente - ¿Quieres algo de comer? Nosotros pediremos algo - me quedé pensativa -
- Puedo cocinar - dije de repente - Ale... ¿Hace cuanto no pruebas comida casera? - pregunté curiosa, el me miró pensativo -
- Bueno, la última vez que comí algo preparado en casa, fue hace dos meses, en el último almuerzo en casa de nuestra madre - negué mientras sonreía, todos nos parecíamos, cerré mi laptop y me puse de pié, el quedó mirando mi atuendo y se rió- no cambias - después de reírnos, finalmente salí -
Al salir, todos los amigos de mi hermano, estaban en la sala, todos con sus respectivos uniformes y rostros de cansancio, un calor subió por mis mejillas al tener la atención de todos. Una carraspera, dispersó la atención, me dispuse a irme a la cocina después de un asentimiento de cabeza.
Busqué cosas en el refrigerador y extrañamente, solo habían ingredientes para una lasagna, así que me dispuse a hacerla, tenía ganas de cenar eso. Al cabo de unos minutos, el olor se hizo presente en toda la casa... Al poco tiempo, todos estaban en el bar de la cocina, mirándome, lo que me intimidaba.
- Bueno, ya... ¿Qué es lo que hacen aquí? - pregunté con mi mano en forma de jarra y con la cuchara de mezclar, todos me miran con cara de cachorro regañado, excepto él... Aquellos ojos de mar, solo me miraban curiosos -
- Sam, estábamos en algo importante pero el aroma a comida, nos distrajo y ya no pudimos seguir-dice Lucas, apoyado por otros chicos que no recuerdo exactamente sus nombres -
- Pero aún no está - dije anonadada-
- Pero el aroma a comida, está por toda la casa - dijo mientras su estómago crujía, todos reímos -
- Está bien, pueden quedarse, sólo no me miren porque eso es perturbante - dije sonriendo, ellos asintieron y se pusieron a hablar entre ellos, solo un par de ojos, estaban posados en mí, lo que me consternaba-
Al poco tiempo, estaba la cena lista, pedí que me ayudarán a extender la mesa, por lo que todos se levantaron y fueron a la mesa.
Una vez había servido toda la comida y cada uno tenía sus respectiva cena, pedimos la bendición sobre la comida y comimos, todo en silencio.
Estaba disfrutando de mi deliciosa lasagna, cuando mi teléfono suena, miro la pantalla y decido contestar, después de pedir disculpas.
Llamada telefónica
- ¿Carolina? ¿Qué sucede? - pregunto bajo la atenta mirada de todos -
- Mana... ¿No es cierto que tu no amas a Franco? - su pregunta me resultó incómoda y bastante anormal, analicé el tono de su voz y definitivamente, estaba borracha -
- ¿Estás borracha? - pregunté con una ceja levantada... una risa se escuchó al otro lado de la línea -
- Bueno, hoy era día de chicas así que quizá, Anna me dio un poquitito de alcohol - dijo lentamente a lo que yo reí -
- Ustedes son un cuento... Sólo, no destruyan mi casa - dije sonriendo -
- Sam - me llama - aún no respondes mi pregunta - dijo en tono de puchero-
- Sabes que no me gusta hablar de ese tema, Caro- dije rígida -
- Sólo responde - dice insistente -
- ¿Por qué tocar ese tema ahora? - pregunté mientras dejaba de cenar y limpiaba mis labios - Es decir... Ya sabes la respuesta a esa pregunta, ¿ Por qué tienes la necesidad de que la responda ahora? Al fin de cuentas, no estoy en Inglaterra y no es como que esté pensando en regresar así que si te preocupa que él se acerque a mi, eso es imposible, ya se lo dejé bastante claro - dije seria, sentí varias miradas, cuando alcé mi cabeza, todos me miraban curiosos, un carraspeo de mi parte -
- ¿Eso confirma que no lo amas? - pregunta nuevamente, ruedo los ojos -
- Si, eso lo confirma - dije finalmente - Bueno... ¿Algo más? - pregunté indecisa -
- Si... Tu secretaria me dijo que te había enviado unos archivos -
- Si, ya los revisé - dije segura - Bueno... Si es solo eso, yo me despido, estoy algo cansada - dije nuevamente, ella y las demás, rieron al teléfono -
- Hasta mañana! - respondieron al unísono -
- Hasta mañana, chicas - dije sonriendo, al colgar el teléfono, mi hermano me miraba bastante curioso, todo estaba en silencio - Lo siento, pensé que era urgente - dije sonriendo, el asintió sin ese entorno de curiosidad -
- Sam- llama Lucas, le miro directamente a los ojos, el me sonríe y le devuelvo el gesto - ¿Dónde aprendiste a cocinar así? - una carcajada salió de mi -
- Los créditos, se los lleva mi abuelo - dije recordándolo con un toque melancólico -
- Pues, esto está delicioso, realmente delicioso - dice sonriendo por lo que sentí mis mejillas calentarse -
- Muchas gracias! - dije sonriendo -
Después de que los amigos de mi hermano, se ofrecieran a lavar la loza, tomé un vaso con agua y me fuí a la cama. Realmente no sentí el momento en el que me quedé dormida.
Narra Alejandro
Después de que terminamos de organizar mi casa, los muchachos se fueron a sus respectivos hogares, así que tomé un baño y me fui a la cama pensando en algo que me inquietaba.
Pensé en las palabras que dijo Sam durante la cena... No sé a qué se refería, pero es más que lógico que no llegó sólo por nuestros padres, o por el proyecto... Conozco a mi hermana, sé que no toma decisiones a la ligera. Sé que hay algo o alguien, que la impulsó a tomar la decisión de regresar y afectarla hasta el punto de no querer volver a él país en el que siempre soñó vivir.
Al hablar por el teléfono, sus últimas palabras estaban llenas de dolor y decepción. Su mirada estaba perdida... ¿Qué te afectó Sam? ¿Quién rompió tu corazón? Con esas preguntas en mente, me quedé dormido.