Regan. Nuestras pisadas en la tierra seca hacían el suficiente ruido como para distraernos de lo que fuera que pensáramos. Yo, estaba pensando como mi equipo de rescate se infiltraria. Habíamos vuelto al lugar en donde estaban escondido los Ala roja. —Andrews.— Leyla se acerca mirando a su alrededor, sin bajar la guardia, su ceño fruncido. Ella, Ava y Lauren, vestían con la ropa idéntica a las mujeres del mercado. No me pregunten donde demonios llevan las armas. —Gerard contó diez hombres custodiando alrededor— la miro mientras ella me mira, tiene unos ojos tan fascinantes, una mezcla de miel en ese verde claro. —No sabemos cuantos allá abajo. Traten de no ponerse ni a ustedes ni a los rehenes en peligro. Leyla asiente, la miro unos segundos más antes de tomarla por el cuello y ale

