La lluvia nos había dado un poco de tregua, ya no llovía tan fuerte como hace algunas horas, pero no podíamos confiarnos, las personas ya estaban siendo atendidas, la luz había vuelto y los quirófanos y cajones de medicamento funcionaban con normalidad, pude tranquilizarme un poco, no pude decirle a Alex, no pude decirle la verdad y eso era lo mejor, era lo mejor para los dos, para los cuatro, «mierda, Javier» tenía que buscarlo, hablar con él, mañana nos iremos a Brasil y todo será mejor, lo sé, eso quiero creer, entré a mi oficina para cambiarme la ropa, bajaría al auditorio para despedirme de los internos y me iría a casa, tenía que empacar mis cosas para no tener contratiempos mañana, no se muy bien la hora en la que nos iremos pero no me gusta andar a las prisas. Volví a colocarme e

