LEO —¿Qué? —dije apenas contesté la llamada de un número que no conocía. —Señor Vintage, soy Eliud. —Pedazo de mierda, dime dónde tienes a Lina —gruñí al otro lado de la línea, con el pulso acelerado. —Sé que tienes a mi hija. Por favor, no le hagas daño —suplicó como un cobarde. —No voy a repetirlo. Dime dónde está Lina o a tu hija no le gustarán las consecuencias —le dije, directo. Claro que no iba a hacerle nada a su hija. No soy un monstruo. Pero él no lo sabía, y eso jugaba a mi favor. —Está bien, te lo diré. En el número 20 de la avenida del sur. Por favor, no le hagas daño. —No tan rápido. También te entregarás a mí y no le pasará nada a tu hija. —Yo... está bien —suspiró. Colgué sin decir más. Marqué de inmediato a Oliver. —Reúne a treinta hombres con armas y explosivos.

