LEO Entró ahí y le dije con severidad a Lina: —Entra ahí y mátalo. —No quiero, ¿por qué no lo haces tú? —me respondió. —Es bueno para fortalecer el carácter, ahora entra ahí y mátalo, deja de ser tan cobarde —le dije. —Pero, ¿por qué no puede venir él a mí? —Da la vuelta a la maldita esquina y mátalo —suspiré. —Pero, ¿y si me mata primero? —Entonces yo lo mataré y podremos volver a empezar el juego —dije mientras agarraba el mando con fuerza e inclinaba el cuerpo hacia adelante, con expectación. Poco a poco, Lina bajó las escaleras con mi personaje siguiéndola de cerca. Entró en la habitación donde la última persona a la que teníamos que matar se escondía detrás del mostrador. Sin dudarlo, levantó la pistola y le disparó cinco veces en la cabeza. Lo mató. —¡Sí! Lo he conseguido —

