Capítulo 6

1112 Palabras
Clare ¡Lyam es un completo idiota! Después de aparecer en mi casa a exigir explicaciones se fue a su casa a follar con una tal Tessa, ¿y cómo lo sé? Pues escuché a Ashley en el baño hablando con sus amigas sobre como los había encontrado desnudos ese día. ¡Es el imbécil más grande de este planeta! Solo espero no volver a verlo nunca más; a quién quieres engañar Clare, si lo que sientes es celos de que no fuiste tú la que estuvo debajo de sus piernas, susurra mi conciencia. ¡Por supuesto que no! No digas cosas que ni siquiera he pensado. Me encuentro en mi habitación terminando de vestirme para ir a la escuela. Faltan cinco días para el baile y sigo sin encontrar pareja. Sinceramente no quiero ir, mis ganas se esfumaron de solo imaginarme sola en la fiesta mientras todos bailan con sus respectivas parejas. Mi vida amorosa es un asco. Ajusto la falda en mis caderas y me coloco las zapatillas. Llevo el cabello suelto en ondas, un suéter manga corta de color crema y una falda ajustada de color n***o que resalta el color de mis piernas. Bajo las escaleras y el desayuno transcurre igual que todas las mañanas. Mi madre corriendo para salir a tiempo con mi hermano y este utilizando cualquier artimaña para fastidiarme. Termino de comer mi sándwich y me despido de ellos. —Mamá, me voy —alzo la voz para que me escuche. —Que te vaya bien, cariño. Salgo y comienzo a caminar hacia la parada de autobús. Al pasar por la casa de mis vecinos veo a Lyam cerrar la puerta y bajar los escalones de la entrada. Fijo mi vista de nuevo en el camino y continúo andando haciendo de cuentas que no lo he visto. Escucho el ruido de la moto acercarse y apresuro poco a poco mis pasos hasta llegar a la parada. No me rebasa en ningún momento, es como si me estuviera siguiendo de lejos y lo agradezco porque no quiero tener que lidiar con él en este momento. Llego a la parada y de pronto escucho: —No deberías volver a ponerte esa falda. No tienes idea de cuantos chicos tuve que alejar con la mirada en el trayecto. Giro a enfrentarlo cuando escucho la estupidez que acaba de decir. Definitivamente es un imbécil. —Yo me pongo la ropa que se me antoje, tú no eres nadie para decirme lo que debo o no hacer. Además, no debiste alejarlos, no te di la tarea de perro faldero. Ni mucho menos de guardián. Acabas de hacerme perder una gran oportunidad con cualquiera de los chicos que venían a acercarse, ya puedes estar feliz. —Y lo estoy, porque no quiero a ninguno de esos idiotas cerca de ti. Me carcajeo. Realmente su descaro sobrepasa los límites. —No tienes moral para decirme esto. ¿Acaso debo recordarte que tienes una novia llamada Ashley? La que por cierto estudia en mi misma escuela y no quiero que me vea hablando contigo. No deseo que malinterprete las cosas y me genere un problema más. Ríe. —No le veo la gracia. ¡Ah, claro! Como eres el Don Juan que tiene a cualquier chica en sus manos de seguro lo que menos te interesa es una disputa de chicas. A fin de cuentas, no eres el afectado, pero déjame decirte que yo no soy una cualquiera, como Ashley o esa tal Tessa a la que te follas. Yo… No termino de hablar porque me interrumpe. —¿Celosa, Clare? —sonríe de medio lado. —Ya quisieras, Lyam. Solo las puse de ejemplo porque no quiero que me confundas con una de ellas. Dicho esto, me retiro. —giro sobre mis talones y me coloco donde están las demás personas esperando el autobús. Cruzo los brazos en mi pecho y miro hacia otro lado. No quiero verlo, sé que sigue allí porque no he escuchado el sonido de la moto. De pronto siento como unos brazos me toman desprevenida y me alzan. —¡Bájame, Lyam! —Tú irás conmigo. No dejaré que nadie en ese autobús te vea con esa falda. —¡¿Qué?! ¿Estás loco? ¡No, suéltame! Me aprieta fuerte y se sube a la moto conmigo en sus brazos. Me coloca delante de él para evitar que escape. —¡Déjame ir! Ve a buscar a Ashley o a Tessa. Ya te lo dije, no soy como ellas. —Lo sé y eso es lo más me encanta de ti. Esa diferencia es la que me atrae de ti… —susurra en mi oído. Me quedo completamente estática ante su confirmación. Enciende la moto y a medida que avanzamos mi cuerpo comienza a relajarse, tanto que sin darme cuenta termino recostándome en su pecho. La brisa golpea mi rostro y me siento libre. Extiendo mis brazos a los lados y me dejo llevar por la sensación maravillosa que siento al estar de esta forma. —Deja de discutir tanto conmigo, Clare. Me gustas y ni tú ni nadie puede cambiar eso —profiere y al mismo tiempo mi corazón golpea rápidamente mi pecho. ¡Le gusto a Lyam! ¡Dios! No puedo creerlo. Sonrío tontamente, pero no le respondo nada. Cuando estamos por llegar a la escuela vuelvo a mi posición anterior y le digo: —Déjame aquí, no quiero que me vean contigo. —No, llegarás conmigo. —No, Lyam sabes que si Ashley nos ve puede armar un drama y yo sufriría las consecuencias durante el día. Bufa. —Tienes razón. Disminuye la velocidad y estaciona en la acera. Vuelve a alzarme como hace rato y me levanta del asiento. Al estar de pie comienzo a arreglar mi ropa al igual que mi cabello. —Estás hermosa, despeinada o no. No te preocupes mucho por tu aspecto —suelta de pronto. —Muchas gracias, Lyam. Bueno me voy —me toma por el brazo y me acerca a su pecho. —¿Y mi beso? —¿Cuál beso? Nunca prometí uno. —No, pero yo quiero uno. Y sabes que si no me lo das por las buenas puedo dártelo a las malas. —Cuando te quieres poner pesado te sale con naturalidad. —acerco mis labios y le doy un beso casto y rápido—. Ahora si me voy. Me toma de nuevo por el brazo y pega sus labios a los míos con brusquedad. Me besa con apremio y yo termino cediendo. Sus labios son exquisitos, no había podido saborearlos a detalle y ahora me declaro adicta a ellos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR