Lyam
Cuando mi hermano decidió mudarse, prometí ayudarlo en todo el proceso; lo que no esperé es que ese mismo día conocería a la chica más hermosa del mundo. Clare me dejó totalmente desequilibrado, tanto así que no pude gesticular palabra alguna cuando la tuve frente a mí. Su cabello oscuro hace juego con la tonalidad de sus ojos y de su piel, lo que la hace sencillamente perfecta.
Esta semana visité a mi hermano al salir de clases con la esperanza de toparme con ella en el camino, pero no lo logré. Mantengo una relación con Ashley desde hace tiempo, pero es solo atracción, aunque no negaré que disfrutamos del sexo. Algunos días la llevo a la escuela ya que no estudiamos juntos, esto es un gran alivio porque así no la tengo pegada todo el tiempo a mi cuello como una sanguijuela.
Está mañana cuando la llevé no imaginé encontrarme a Clare, se veía tan hermosa con ese jean ajustado de color azul claro y esa blusa blanca un poco holgada. Llevaba su cabello suelto y las ondas caían sutilmente en sus hombros. ¡Demonios! Maldije en mi interior cuando Ashley interrumpió mi increíble vista con un beso y vi como ella se alejaba con su amiga. Me separé rápidamente de ella y me coloqué el casco para luego marcharme.
Luego de ver a Clare, no pude concentrarme en ninguna de mis clases aunque la verdad tampoco me esfuerzo mucho en estudiar. Lo único que deseo es terminar la preparatoria, no pretendo siquiera ir a la universidad.
Me encuentro hablando con los chicos durante el almuerzo cuando de pronto uno de ellos dice que esta tarde será el juego contra la secundaria McCallie. Rápidamente mi cerebro enciende una luz y pienso, es la oportunidad perfecta para volver a ver a Clare, el día que la conocí llevaba puesta la franela de su equipo así que estoy seguro de que vendrá.
En mi vida privada estoy acostumbrado a lograr siempre lo que quiero, nunca obtengo un no por respuesta. Soy el rebelde de mi familia y mi hermano es la oveja blanca; él es quien nos ha sacado adelante económicamente. Vivo solo teniendo a mis padres con vida, pero por diferencias irreversibles me ha tocado trabajar para comprarme mis cosas, incluyendo la moto que poseo. Hace tiempo mis padres pasaron por muchos problemas y actualmente su relación no es muy buena, de allí proviene toda mi actitud de rebeldía hacia ellos. Me independicé y ahora vivo en una pequeña casa que conecta con las de mis padres, pero a pesar de no tener una buena relación con ellos, los visito de vez en cuando.
Con mi hermano David es todo lo contrario, nos llevamos muy bien. Incluso, cuando nuestra familia pasó por los peores momentos él siempre estuvo para mí cuando lo necesité, fue mi pilar y ahora es mi ejemplo a seguir. Desde entonces, nos hemos vuelto inseparables.
(***)
Por fin llegó la hora del partido y estoy muy ansioso. Me encuentro sentado en las gradas con los chicos y algunas chicas que no desperdician ningún momento para estar cerca de nosotros, a fin de cuenta somos los chicos más guapos de la preparatoria y si estas en nuestro entorno te consideran popular.
Bromeamos y reímos mientras abrazo a Tessa. Ella se acerca a mí y me susurra algo imprudente al oído, yo sonrío y muerdo el lóbulo de su oreja. De pronto las puertas de la cancha se abren y veo entrar al equipo que tanto estaba esperando. Rápidamente localizo a Clare entre todos los demás y me quedó completamente hipnotizado. ¡Rayos! Se ve increíblemente sexy con ese atuendo. Quito mi brazo de alrededor del hombro de Tessa y me quedo detallando cada gesto que hace mientras observa el lugar.
No puedo dejar de observarla desde que entró por esa puerta. El partido comenzó y ni siquiera le presto la más mínima atención. Los chicos le hacen barra a nuestro equipo mientras yo continúo viendo a Clare, únicamente reacciono cuando noto que se levanta y sale de la cancha. Bajo las escaleras rápidamente para alcanzarla y a lo lejos veo que se dirige al baño, decido esperar a que salga para… Sí, ¿para qué Lyam? ¿Qué es lo que planeas cuando la tengas frente a ti?, susurra mi conciencia. ¡Demonios! No tengo ningún plan para cuando salga.
Estoy tan sumergido en mis pensamientos que no me doy cuenta cuando aparece frente a mí, tropezamos y cuando esta por decir algo, se queda completamente sin habla. Finalmente logra gesticular unas palabras y se disculpa por el tropiezo; pasa de mí y avanza rápidamente, voy tras ella y la tomo para detener sus pasos. Al efectuar este movimiento la tomo desprevenida y aprovecho para arrinconarla contra la pared. Tenerla de esta forma altera mis sentidos, deseo besarla, tocarla, acariciarla, retenerla conmigo y nunca soltarla.
Está molesta y quiere irse, pero no la dejaré. Después de haberme retado pego mis labios a los suyos siento que estoy volando en una nube, disfruto de cada centímetro de sus labios y los saboreo aún más cuando ella comienza a responder a mi beso. De pronto, siento un golpe fuerte en el medio de mis piernas y me inclino rápidamente tratando de soportar este dolor tan inmenso. Escupe una estúpida frase, la cual doy por sentado a causa de la molestia. Cuando finalmente me calmo, camino de regreso a la cancha y me percato de que comenzarán a jugar las chicas.
Estoy muy molesto por lo que me hizo, no dejaré pasar por alto lo que ella acaba de hacer. A medida que la visualizo practicar con su equipo mi rabia comienza a desvanecerse. ¡Demonios! Ese uniforme le queda asombroso y sus piernas alargadas resaltan perfectamente. A mitad de tiempo no pude resistirme, así que decido acercarme hasta su asiento para besarla por sorpresa. No es de extrañar, ella se molesta y somos interrumpidos por un imbécil que se aparece justo frente a nosotros. De no ser por su intromisión la hubiera besado de nuevo. ¿Quién será ese idiota? ¿Cómo pudo dejarme allí plantado por irse con él?, pienso.
No voy a esperar a que termine el juego, realmente eso es lo que menos me interesa en estos momentos. Nadie me hace un desplante de esa forma y mucho menos ella lo hará. Salgo de la escuela y conduzco rápidamente hasta su casa. Decido esperarla, y a medida que pasa el tiempo la rabia sigue aumentando al repetir la escena una y otra vez en mi mente, pero cuando por fin ella aparece toda esa molestia se borra inmediatamente de mi cabeza, siento mi corazón bombear precipitadamente ante su presencia y no sé qué demonios me ocurre. Este no era el plan al venir aquí.
—Lyam, ¿qué haces aquí? —pregunta.
—Te estaba esperando, debemos hablar.
—No tengo nada que hablar contigo, así que puedes irte por donde viniste —responde tajante.
—Clare, hablemos…
— ¡No! ¿Te crees con el derecho de ir besándome como se te dé la gana y esperar algo a cambio? Jamás te pedí que lo hicieras, creo que te dejé muy claro que no deseo que lo vuelvas a hacer. Y si viniste hasta aquí a pedirme disculpas, no las aceptaré. Vete, no quiero tener problemas... — responde.
Sonrío y me acerco más a ella.
—Cariño, yo no pido disculpas; mucho menos lo haré por lo que hice, estaría mintiendo si dijese que no debí hacerlo porque no me arrepiento. Me encantó saborear tu boca y perderme en tus labios por unos segundos. Vine exclusivamente a exigir explicaciones sobre el chico de hace un momento. Y no me iré hasta obtener una respuesta.
— ¿A exigir explicaciones? ¡Por favor! No me hagas reír. No eres nadie, es la segunda vez que te lo digo. ¡Así que déjame en paz!
Corre rápidamente hasta la puerta de su casa sin darme oportunidad de retenerla, me vuelve a dejar de nuevo allí plantado sin ninguna respuesta.