Capitulo 8: Huyendo de la bestia...

1539 Palabras
¡Espera!- Exclamó ella, pues aún tenía mucho que decirle a ese sujeto. Pero Félix no la dejó. Solo la sacó de la habitación interponiendose él en la puerta. Leah que estaba afuera gritó desde ahí a todo pulmón: - ¡Espero que esto le haya quedado claro!...¡Y me deje en paz!...¡Es un maldito lunático! Tras escuchar un terrible estruendo dentro de la habitación Leah salió corriendo hacia el elevador. Solo escuchando los gruñidos y aullidos de ese hombre. Presionó con bastante fuerza el botón del elevador. Y una vez que esté llegó a ese piso ella entró a toda prisa. Mientras que a lo lejos escuchaba como Félix gritaba y trataba de razonar con él. Sin embargo la puerta de la habitación salió volando y Leah pudo verla. Ella se asustó y se agazapó en una de las orillas del elevador. Pensó que no la libraría, y que sería atacada por aquella bestia. Pues pronto la figura de Aiden completamente convertido en lobo. Caminando en dos patas, bastante alto e imponente, con un pelaje tan n***o y brillante, un hocico alargado, colmillos y garras prominentes, y con dos enormes ojos amarillentos. Apareció frente a ella. Tomando con fuerza ambas puertas impidiendo que estás se cerraran. Él, debido a su gran altura y volumen no cupo por completo en aquel cubículo, por lo que solo soltó un zarpazo tratando de alcanzarla. Pero ella logró evitarlo. Para su fortuna, Felix apareció nuevamente en su rescate y tacleo a su jefe, mandandolo junto con él hacia un lado. Dándole la oportunidad para que así las puertas del elevador se cerraran completamente y solo así Leah pudo huir a salvó de ahí y sin un solo rasguño. Ella se encontraba bastante agitada y muy asustada ante lo que había visto. Ese hombre….¡Ese maldito hombre se había convertido en una criatura espeluznante y buscaba matarla! Cuando llegó a la planta baja salió rápidamente del elevador y en cuanto Susy la vio supo que algo andaba mal. Bastaba con solo ver la palidez en su rostro y como sus pasos eran algo torpes al llegar a ella. Rápidamente la pelirroja se puso de pie. Mientras que los demás se ponían alerta pues desde ahí se podían escuchar los aullidos de Aiden. Leah tomó a Susy y aprovechando que todos corrían hacia el piso de arriba. Ambas salieron corriendo de ese edificio. Con la adrenalina a todo lo que daba. Leah solo miraba detrás de ella. Sin escuchar lo que Susy le decía. Pronto vio un taxi y le hizo la parada. Subió a una muy confundida Susy primero y luego se subió ella. Viendo aún por la ventana trasera. Por poco y no la contaban era una suerte que nadie las haya detenido antes de salir de ahí. Por su mente pasaron un sin fin de imágenes en dónde era retenida a la fuerza para así ser llevada nuevamente ante un muy molesto Aiden, Pero sobre todo ante una criatura que podría despedazarla y devorarla por completo si así lo quería. (..................) -Mi señor, por poco y comete una locura- le recriminó Felix, mientras le inyectaba un inhibidor, especialmente preparado para él. Pues Aiden era un Alfa que solía perder demasiado el control una vez que se transformaba en lobo. -¡¿Que querías que hiciera?! ¡Ella me provocó! Mira que tener la suficiente valentía para hablarme de esa manera. -No la excuso. Pero recuerde que ella es humana. Ya se lo había advertido. -Si, si ya se que me lo dijiste. Pero esperaba un poco de cooperación de su parte. Que fuera más sumisa. -Señor, siendo honestos eso jamás será así. La señorita Leah no es sumisa. Y ya se lo demostró. -Ni que lo digas. Espero que tú también hayas aprendido la lección por haberte entrometido. Le dijo, dedicándole una mirada severa. Felix había Sido mordido en uno de sus brazos. Aiden le había arrancado un gran trozo de piel y carne. Pero la regeneración ya estaba surtiendo efecto. -Tenia que detenerlo. No puede matar a nuestra Luna así como así. Recuerde todo el tiempo que pasó sin ella. Y ahora para que quiera matarla y arruinarlo. No es muy propio de usted. -Estas tentando demasiado a tu suerte. No porque seas mi Beta. Debes hablarme así. -Con perdón suyo, pero aún así me cueste la vida, le tengo que ser honesto y decirle la verdad. Aiden suspiró pesadamente, sabía que Felix tenía razón. Sin embargo se negaba a aceptarlo. -Bien, ya que no quiere acceder por las buenas. Tendremos que obligarla. -Piensalo bien.- Está vez se dirigio a él de una forma mas personal y muy seria- Si lo haces de esta manera te odiara más de lo que ya lo hace. O quizá te tenga mucho más miedo aún. Hubieras visto su rostro. Estába realmente espantada. -Me alegro, que eso le sirva de lección. Y que de una vez sepa lo que le espera a mi lado. Porque no seré nada indulgente con ella. -Eres imposible. -Ella se lo busco. Así que ahora obedeceme y lleva el siguiente plan a cabo. -Mas adelante si algo sale mal. Y ella te odia. No sabes cómo me encantara decirte que te lo advertí. Disfrutaré mucho hacerlo. -Felix….-Hablo con seriedad. Mostrándole que no estaba jugando y mucho menos de humor para aguantar sus cosas. -De acuerdo. Lo haremos así. Iré a preparar todo. Felix se retiró, dejando solo a Aiden. El cual se encontraba bastante molesto aún. Que ante su coraje soltó una gran patada que mando a volar muy lejos la mesita de centro que estaba ahí. -Te arrepentirás de no haber hecho esto de buena gana, Leah Williams. - con esa promesa al aire. Aiden miró hacia la ventana. Preparando en su mente las Miles de cosas que le haría a esa mujer tan atrevida. Prometiendose así mismo que de alguna u otra manera la domaría por completo. Sometiéndola a su voluntad. (...………………..) Ya una vez en el departamento, Leah estaba totalmente asustada. Hecha bolita, cubierta por Miles de colchas que Susy le había llevado. La pelirroja se preocupo un poco. Pues si amiga temblaba descontroladamente. Y desde que habían llegado no se atrevía a hablar. Solo pudo notar que se encontraba demasiado helada y aún muy pálida. -Toma, Leah. Te he preparado un té. Quizá esto te relaje. - le avisó la pelirroja dejándole una tacita de te de lavanda. No obtuvo respuesta. Y esto desespero un poco a Susy. -Leah, tienes que decirme que pasa realmente para poderte ayudar. Me preocupas y en cierta manera me asusta que estés así. Es como si hubieras visto al mismísimo diablo. Ante ese comentario Leah reaccionó. Y de inmediato se lanzó contra Susy. Ocultando su rostro en el pecho de pelirroja. -¡Es que si lo ví! Fue…fue horrible, Susan. Ese hombre….ese sujeto se transformó en una criatura muy fea. Una que no puedo borrar de mi mente. Tengo demasiado miedo. Susy no supo que decir. Pero le creía. Su estado tan aterrado terminaba de confirmar aquello. -¡Él…él quiso matarme! -Deberiamos acusarlo ante la policía. -¡No!... No creo que le hagan nada. Él es poderoso. Y no sabemos cuantas criaturas como él existen a nuestro alrededor. Ante esto Susy se quedó callada. Dándole la razón a la pelinegra. -Bien, cariño. Te creo. Pero…¿Que haremos? -Tenemos que huir de aquí. Por desgracia ya te involucre en esto. - Leah sollozo amargamente mientras de nueva cuenta ocultaba su rostro en el pecho de su mejor amiga. -No digas eso, sabes que yo estaré contigo siempre. Sin importar nada. Y si lo que quieres es huir. Entonces eso haremos. -¿A dónde iríamos?. -Ir con tus padres es una mala opción. Al igual que ir con mi familia. Conozco a un amigo que podría ayudarnos. Pero como dices no debemos confiar en los demás. No sabemos que clase de criaturas además de los hombres lobo existan por ahí. -Eso es cierto…. -Lo que podemos hacer es usar la dinero tuyo y mío para rentar una cabaña por unos meses en lo que las cosas se salvan. -Es una buena idea. Pero estaremos demasiado aisladas y solas. Si algo pasa nadie escuchará nuestros gritos de auxilio. -Leah, el chiste es encontrar un lugar que nos de paz a ambas. No uno que nos empiece a dar miedo y más si dices esas cosas. -Tienes razón. Perdona es que aún quedé algo asustada por eso. Jamás imaginé ver algo así. Si tú lo hubieras visto, Susy opinarias lo mismo que yo. -Yo en tu caso me hubiera vuelto loca. Pero bueno no hablemos de eso. Vayamos a los angeles. Comenzaré a comprar los boletos de avión. Y conseguiré hospedaje. Pero de que hoy o a más tardar mañana nos iremos de aquí. Así que anda, ven conmigo a preparar el equipaje. Susy tomó la mano de Leah, llevándola hacia su cuarto para que empezará a empacar. Está a regañadientes accedió. Mientras que la pelirroja comenzaba a buscar en línea algunas aerolíneas y lugares en dónde podrían quedarse y sobretodo que tuviera la suficiente seguridad que ambas necesitaban para estar a salvó.
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