Capitulo 5: Si tan solo ella no fuera humana.

1961 Palabras
Leah lloraba desconsoladamente, mientras permanecía sentada en el sillón más grande. Tenía la televisión puesta a un volumen moderado. Pero no veía absolutamente nada. Solo se mantenía escuchando música, desahogando sus penas en ello mientras bebía una botella de vino. Montones de pañuelos desechables permanecían regados por doquier. Y el sobre que su jefe le había dado después de despedirla permanencia sobre la mesita de centro. Susy solo la miraba en silencio, abrazándola fuertemente, dejando que llorara todo lo que quisiera. No podía creer lo despiadados que habian sido con ella. Y más correrla sin razón. Ella había intentado preguntar porque había pasado eso. Pero nadie, absolutamente nadie le había dado razones sobre eso. Solo pudo notar que todos estaban bastante temerosos de tocar ese tema. Lo cual comenzaba a despertar sus sospechas. -¡¿Y ahora que haré, Susy?! Ese trabajo era mi vida. Dedique tantos años, tiempo y esfuerzo en ello y todo para que me echaran como un perro a la calle. -Lo sé, cariño. Pero mira, podemos buscar otras opciones. Hay cientos de aerolíneas que estarán dispuestas a contratarte. Y si no es así. Ya veremos la manera de salir adelante. -Pero…yo no entiendo, Susy. Yo quería una explicación. Y…el señor Anderson no me dio ninguna. Esperaba que me dijera que fue por mal desempeño. Lo único que me dijo y que me suena ilógico es que fue porque estaban haciendo recortes de personal y como yo ya llevaba rato trabajando ahí. Pues los altos ejecutivos habían Sido los que decidieron que mi cabeza fuera la primera en salir rodando de ahí. -Se que es así. Y eso que te dijeron es una verdadera estupidez, pero anda ven aquí. Por hoy olvídate de esto ¿Si? Que bien sabes que no te dejare desamparada. Y que incluso yo puedo mantenerte. - le dijo abrazándola con dulzura, dejando un suave beso sobre su cabeza. Leah a pesar de todo sonrió enternecida dándose cuenta de que tenía a la mejor amiga del mundo. Aunque tampoco es como si quisiera aprovecharse de ella. Haría todo lo posible por conseguir un buen trabajo costará lo que le costará. Una vez que se tranquilizó. Susy, fijo su mirada en el abultado sobre que estaba sobre la mesa. -¿Y que es eso? -Eso me lo dió el señor Anderson. -¿No viste que es lo que hay dentro de él? -¡Claro que no!... en ese momento era lo que menos me importaba. Susy la entendio y luego la soltó un poco para alcanzar ese sobre. Este era bastante pesado. Intrigada lo abrió y tan pronto lo hizo sus ojos se abrieron de par en par. -¡Leah…mira esto!. - le dijo, mostrándole a la pelinegra el montón de billetes que había dentro de él. Desconocía la cantidad exacta Pero aquello era demasiado dinero. -¿Por qué me daría algo así?. -¿Que fue lo que te dijo antes de entregártelo? Esto no creo que sea tu liquidación. Leah trató de hacer memoria. Y cuando recordó lo que le dijo se lo hizo saber a Susy. -¿Dices que se veia asustado? Leah asintió en respuesta. Si bien necesitaba el dinero. No le parecía correcto tener tanto. Aunque si bien aquello le ayudaría lo suficiente para cubrir unos cuantos meses o quizá hasta el año si sabía administrarlo. -Yo no quisiera ese dinero. No sé porqué me da la impresión que es dinero sucio. - y vaya que no se equivocaba. -Yo se que esto va en contra de tus valores, Leah. Pero podría servirte. Puedes enviarle algo a tus padres también. Y pasarla con la mitad para lo que necesites. Aunque igual yo te ayudaré con los gastos que se presenten. -No lo sé Susy. Ponle que quizá eso me ayude a que mis padres tengan algo en lo que encuentro otro trabajo. Pero…lo único que quisiera es regresarlo. -Es tu desicion, cariño. Pero yo pienso que en verdad te será necesario. Leah se quedó pensando un buen rato sobre que hacer al respecto de ese dinero. Al final llegó a la conclusión de que por lo pronto aguardaría un poco para decidirse a usarlo. En estos días se movería a todos lados, dispuesta a encontrar un nuevo trabajo. Por nada del mundo se daría por vencida. (...……………….) “Lo siento mucho señorita, Williams. Pero por el momento no hay vacantes” “Lo Sentimos señorita, Pero no estamos contratando en este momento “ “Si gusta dejar su currículum y nosotros nos comunicaremos con usted” Esas fueron varias de todas las negativas que recibió durante esas semanas. Y la mayoría se repetía. Había estado buscando empleo en cada aerolínea en su ciudad e incluso se había comunicado con varias en diferentes ciudades. Pero siempre era la misma respuesta. Sinceramente no entendía el porque. ¿O que era lo que ella había hecho tan malo como para ofender a alguien y que ahora todos se pusieran de acuerdo para cerrarle las puertas en todos lugares en los que buscaba trabajo? Incluso había decidido también buscar empleos no tan remunerados como lo era lo de una azafata de su nivel, ya sea en restaurantes como mesera, en bares, clubs nocturnos, cafeterías, entre otros negocios. Pero nada, absolutamente nada, ningún trabajo estaba disponible para ella. Ese día ya se encontraba agotada tanto física como mentalmente. Susy había tenido que dejarla sola debido a un viaje que tenía que hacer. A pesar de no querer hacerlo. Pero ante la insistencia de la pelinegra. La cual le dijo que también cuidara su trabajo, ya que si no lo hacía probablemente terminaría perdiendolo como ella lo hizo y asi fue que aceptó irse. Dejando a Leah hundirse en la tristeza dentro del departamento. Ya no sabía a dónde más ir. Había agotado cada recurso fuera y dentro de su ciudad. Ella no merecía esto y realmente no comprendía porque le estaban pasando estás cosas. Decidida y muy a su pesar fue hasta su habitación, sacó el sobre con aquel dinero. Además de que en su cuenta bancaria ya se encontraba depositada su liquidación. Fue que decidió ir a ver a sus padres. No pensaba morirse de tristeza durante la ausencia de la pelirroja. Empacó sus cosas. Y para ahorrar dinero. Usó un camión que la llevaría directamente a Queens en dónde vivían sus padres. Tomó un largo baño, se arregló y maquillo de manera ligera. Usando un pantalón de mezclilla n***o y una blusa azul. Ato su largo cabello en una coleta y antes de salir de su departamento le aviso a Susy que iría a donde sus padres. La pelirroja le dijo que estaba bien y que se cuidara. Que procurará llamarle cuando llegara alla. Leah accedió y una vez lista salió de ahí y tomo el taxi, dirigiéndose a la central de autobuses. Sin embargo ella no se dió cuenta que alguien seguía muy de cerca cada movimiento que ella hacía. Y que internamente se regocijaba ante el hecho de que muy pronto ella recurriría a él. Leah ajena a esto, y durante varias horas de viaje. Pronto llegó a Queens. Fue directamente hacia la casa de sus padres y al llegar estos la recibieron un tanto sorprendidos pues con lo ocupada que ella estaba muy pocas veces asistía a casa para verlos. Ella los saludo dándoles un enorme abrazo. Aguantandose las ganas de llorar ante lo fracasada que se sentía. Sin embargo se aguanto las ganas y simplemente les sonrió con ternura. Cenaron y platicaron tranquilamente. Su madre preparó su habitación en la que ella solía dormir cuando era más joven. Y estando ahí miles de recuerdos llegaron a su mente. Solo esperaba encontrar algo bueno para no decepcionar a sus padres. -¿Cuánto tiempo te quedarás, corazón?.- preguntó de forma maternal y cariñosa su madre. Mientras le servía el desayuno. -Yo…bueno tal vez unos días. -¿Estás de vacaciones? Finalmente decidiste tomarlas ¿Eh? - dijo su papá, sonriéndole con cariño. Leah de verdad aunque trataba de sonreír. Por dentro se sentía rota. No le gustaba mentirle a sus padres. Ellos eran personas demasiado buenas y sensibles. Que si se llegaban a enterar de todo lo que le estaba sucediendo probablemente eso los entristeceria demasiado. -Esto…si padre. Quise dejar de ser una adicta al trabajo y tome mis vacaciones para poder venir a verlos. -¡Oh cariño! Eso es muy dulce de tu parte. Mamá te preparara algo rico de postre ¿Te parece? Leah asintió, al menos le animaba un poco ver a sus padres de esa manera. Sea como sea ella arreglaría esto a como diera lugar. (.............................) Aiden se encontraba justo a fuera de la casa de los padres de Leah. Solo observaba a través de la ventana. Viendo las siluetas de esas tres personas. -Espero que este plan no dure mucho, estoy perdiendo un poco la paciencia. Mi manada no puede esperar para tener a su Luna y yo tampoco. -Lo sé, señor. Pero recuerde que ella es humana. -Eso es lo que más me molesta. Si fuera alguien de nuestra misma r**a no habría problemas. Esto ya se hubiera resuelto desde cuando. Los humanos son demasiado problemáticos y sentimentales. -Tiene razón. Pero la Diosa Luna la eligió por algo. No debe cuestionar eso. Aiden compuso una mueca de disgusto. No le agradaba para nada la idea de tener a una humana a su lado por el resto de su vida. Aún así está lo volviera loco. Pero era normal, debido al vínculo que los únia. Si de él dependiera eligiera a cualquiera otra mujer para ocupar su lugar. Pero eso era algo que no podía hacer. Eso sería ir en contra de la Diosa y de su legado. (........................) Los días transcurrieron y Leah se despidió de sus padres agradeciendo el hecho de haberla dejado quedarse ahí. -Madre, padre…tomen- les dijo extendiéndoles la mitad de lo que había dentro del sobre. -Pero….Leah esto es demasiado. ¿De dónde sacaste tanto dinero?- preguntó su padre preocupado. -Es…un bono que nos dieron en la aerolínea. Sus padres se miraron entre si, dudando un poco. Creían que su hija les estaba ocultando algo pues el semblante de la chica se veía demasiado apagado y triste. Sin embargo no dijeron nada por temor a agobiarla de más. -Esta bien, hija. Felicidades por esto - le dijo su madre dándole un abrazo. Mientras le susurraba al oído- Mi niña si tienes problemas por favor no dudes en decirnos. Leah se quedó bastante sorprendida por eso. Era la única que no notaba o no quería ver qué sus padres no eran tan ingenuos. Obviamente se habían dado cuenta de las cosas. Ella les sonrió. Y ellos aceptaron el dinero con la condición de que si lo llegaban a ocupar lo usarían. Sin embargo si ella lo necesitaba no dudarían en regresarselo. Leah les agradeció y luego les dió un abrazo a ambos. Yéndose de ahí. Puesto que el taxi la esperaba para llevarla a la estación nuevamente. Una vez en casa. Leah se dejó caer sobre el sillón. Pensando en que es lo que haría con ese dinero. ¿Invertirlo? ¿Guardarlo? Había dado lo de la renta de ese mes y aún le quedaba suficiente. -Tal vez poner un negocio. - pensó ella. Eso iba a ser demasiado complicado puesto que no sabía hacer muchas cosas. Siempre había estado dedicada a su trabajo. Y ahora no veía la manera de salir de esta. Lo mejor que pudo hacer es ir a un banco y guardarlo en caso de cualquier emergencia y mientras seguiría buscando empleo. No había de otra. Por muy precaria que se viera la situación ella no desistiría.
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