Podrida de celos

1279 Palabras

LIVIA Lo tengo claro, como si hubiera pasado ayer. Íbamos llegando a la villa, justo después de dar una curva, y alrededor no se veía más que puro monte. Guardé el celular en el bolso después de mandarle un mensaje a Alberto, y fue entonces que algo me llamó la atención por la izquierda. Grité al chofer que se quitara, y por suerte me escuchó… pero no alcanzó. Cuando el otro coche nos dio de lleno, lo vi. Fede. Uno de los choferes de los nuestros. Cuando se lo cuento a Lorenzo, le cambia la cara. Se le nota que esta enojado. —¿Estás segura, Livia? —me dice con tono serio, y yo asiento. —La cicatriz —le digo—. Me acuerdo muy bien de la cicatriz. La de Fede, esa me dio mala espina. Empezaba en la sien y se le bajaba como una víbora hasta el cuello. Lorenzo saca su celular. —Tenemos a

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