LIVIA Ya casi llegábamos. Iba con mis dos hombres: Lorenzo al volante y Barak en su sillita, justo a mi lado. Mi pecho se llenó. Después de todo, estaba saliendo del hoyo, tenía a mi esposo conmigo y a nuestro hijo sano y salvo. Aunque en el fondo sospechaba que mi hermana estaba detrás del accidente… no podía evitar sentirme feliz. Casi me echo para atrás cuando tocó subirme al coche al salir del hospital. Me pegó un ataque de pánico feo. Las imágenes del accidente me cayeron encima, pero Lorenzo y Alberto lograron calmarme lo justo para subirme antes de que se aparecieran los paparazzi. Mis dos amores… a veces ni yo me la creo. ¿Cómo carajos tuve tanta suerte? —Ya estamos en casa —dijo Lorenzo con una sonrisa. Lorenzo frenó frente a la entrada y vi al equipo saliendo a recibirnos. Alb

