LORENZO La miro dormir y se me revienta el pecho de alegría. Livia… madre mia, Livia me eligió a mí. Entre todos los cabrones que la rodeaban, me eligió a mí. Hoy me sentí el rey del mundo con ella a mi lado. En las reuniones, verla ahí, con esa actitud de reina, me llenaba de orgullo. Notaba cómo me miraban los demás, con envidia, con deseo, sabiendo que ella ahora es mía. Mi rebelde, mi mujer, mi dueña. Se movió de pronto, murmuró algo entre sueños y giró la cara. Me salió una sonrisa automática. Livia es la mujer más hermosa que he visto en mi vida, y ahora es mi esposa. De verdad. Oficial. Todavía escucho su voz diciéndome que sí, susurrándome mi nombre mientras se venía… rayos, eso me marcó. Lo de anoche fue otra cosa. No hay palabras que puedan explicarlo sin quedarme corto. Fue

