Bésame cuando quieras

1781 Palabras

LIVIA Apenas crucé la puerta de la casa, me quité los tacones y solté un suspiro que me salió del alma. El pecho todavía me pesaba por todo lo que estaba tragando, pero no podía seguir arrastrando esa porquería. Aunque lo odiara, ya era una mujer casada, y me tocaba actuar como tal... aunque mi marido ni se tomara la molestia. —Ah, señora Bellandi, ya llegó. ¿Quiere algo de comer? —pregunta Tamara apenas me meto en la cocina. —No, todo bien, Tamara. Vengo de almorzar con unas amigas. Pero tengo la cabeza hecha un desastre. ¿Hay algo para el dolor? Quiero dormir un rato —le contesté. La vi fruncir el ceño, toda preocupada. Tamara era como una mamá para mí en esta casa. Me trataba con ese cariño que nunca tuve de la mía. —Ay, mi niña... te traigo algo suave, sin que te duerma. Anda, sub

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR