LIVIA ¿Esta era la mujer por la que Lorenzo babeaba dizque enamorado? Pues claro, tenía sentido. Siempre terminaba regresando con esa tipa. Bajé las escaleras sintiéndome cansada, sin energía, con el ánimo por el piso. ¿Esta recepción no podía acabarse ya? Empecé a buscar a Gabriella entre toda la gente y la encontré platicando con una pareja. Me acerqué y le hice señas desde un costado hasta que me pescó la mirada. Ella les sonrió con cortesía y se disculpó antes de acercarse a mí. —¿Livia, mi amor, todo bien? —me preguntó. Solo asentí. —El día ha estado larguísimo, mamá, y ya son las ocho. ¿Podemos lanzar el ramo y dar esto por cerrado? Estoy muerta —le dije, esperando que me soltara alguna tontería de que ahora soy una Bellandi y que tengo que aceptar el rol. Pero no. Gabriella so

