LIVIA ¿¡Qué carajos acaba de pasar!? ¿Eso fue un orgasmo? ¿MI primer orgasmo? Lorenzo se levanta entre mis piernas con esa sonrisa cabrona. —Mmm, sabes deliciosa—, dice mientras se lame los labios, y yo me quiero morir de la vergüenza. Me tapo la cara con las manos porque estoy completamente desnuda, pero él me las quita con calma. —No—, dice, negando con la cabeza. —Estás hermosa, Livia. No te me escondas. Quiero memorizar cada gesto de tu cara. ¿Siempre fue así de intenso? —Así me gusta—, murmura, volviendo a acomodarse sobre mí. Apoya las palmas a cada lado de mi cabeza y me besa. Puedo saborear mi propio cuerpo en su boca, y aunque me saca de onda por un segundo, hay algo en eso que también me prende. Pero entonces me doy cuenta... él sigue completamente vestido. ¿En serio? Lo e

