Tatú estaba frustrado, ya no podía aguantar más, su habilidad, su talento, su arte, todo se había ido, desparecido de la faz de la tierra de un día para otro como si nada...
Y estos había sido sustituidos por papas...
¡Estúpidas papas!
Tatú no lograba encontrar su arte, su inspiración. Aquello era absurdo para el, para alguien con tal habilidad y talento como el.
Tatú era un artista, pero no cualquier artista, el era uno superior, el era un creador. Tatúa era capaz de crear las cosas más maravillosas e inimaginables en cuestión de pocas horas. Con sólo un lápiz y una superficie donde usarlo, podía deslumbrar y explotar las cabezas de las personas con increíbles ilustraciones y conceptos de tal magnitud, que sólo el era capaz de comprender las en su totalidad.
Tatúa era un artista abstracto en su mayor parte, aunque decir que sólo era eso sería una mentira, su grandeza iba más allá de simplemente encerrarse en un solo estilo o género. Desde hiperrealismo, expresionismo, cubismo, orfebrería, escultura y otras decenas y decenas de estilos que este había amaestrado en su totalidad. Tatú podía hacer obras maestras con cualquier instrumentos, pinceles, lápices, bolígrafos, pico e incluso sus propias manos eran instrumentos de perfección artística.
No había nadie que se comparara a Tatú, ni una sola persona y no lo decía el, lo decía el resto del mundo. Tatú era sin ninguna duda, el mejor artista de toda Brasil, un mísero y estúpido niño que había crecido en las favelas de Río de Janeiro y que rápidamente había escalado hasta lo más alto de la sociedad. Tatú era famoso y reconocido, fon amigos en todas las altas esferas del mundo. Famosos lo invitaban a fiestas, millonarios suplicaba por verlo trabajar o por una mísera pieza de su trabajo valorado en millones. Tatú era tan grande, que nadie podía siquiera alcanzarle los tobillos.
Tatú era el artista que este mundo necesitaba, el nuevo da Vinci del siglo veintiuno, el Picasso y el Dalí del arte moderno...
Y aún así, a pesar de su grandeza sin igual y sus innumerables dotes artísticos, Tatú no lograba hacer un mísero cuadro, un mísero rostro en óleo...
Todo lo que podía hacer, era una papa...
La decadencia de Tatú había comenzado cuando hacía apenas un mes, este había sido invitado a la mansión privada del dictador de un pequeño país europeo. Tatú estaba acostumbrado a ir a tales lugares, en sus aventuras, había recorrido los lugares más peligrosos del mundo y había salido totalmente ileso. Aquel dictador quería conocer en persona la magnamidad de Tatú en todo su esplendor y este con gran humildad, había aceptado su invitación.
La mansión de aquel hombre no era la gran cosa, pero lo que realmente lo sorprendió, fue la absurda cantidad de soldados con armas apostados alrededor y dentro de esta. Pero Tatú no había prestado mucha atención a esta, alguien de su calibre no podía ser asustado por tal nimiedad, por lo que este actuó como si nada y se encontró con el hombre.
Este era... No muy impresionante, un simple hombre de estatura promedio, un poco subido de peso, con un rostro para nada atractivo, un bigote descuidado, un pelo n***o grasoso y desaliñado y un uniforme militar más grande de lo que debería. Aquel dictador parecía como un hombre promedio que pudieras encontrar en cualquier calle del mundo comiendo comida chatarra... Pero lo que si era único, era la enorme metralleta que llevaba en su cintura, amarrada en su pantalón.
El hombre actuó con amabilidad con Tatú, tal vez con un tono demasiado egocéntrico y presumido, como si fuera superior a él, incluso cuando fueron a sentarse, tuvo el descaro de hacer que Tatú se sentará en un mísero cojín de madera mientras el se sentaba en un trono incrustado en diamante y oro.
Pero Tatú dejó pasar tal descaro, ya que no creía que fuera muy buena idea que se enojara con un hombre que fácilmente podía ponerle una bala en la cabeza. El hombre tenía sirvientes y todo tipo de personal que pudiera satisfacer hasta el más mínima de sus deseos, desde mujeres hasta chef de clasificación mundial.
Tatú no quedó impresionado con el despliegue de personas capaces de hacer todo lo que quisiera, el también tenía sirvientes y las mujeres le parecían un gusto inútil, el prefería las curvas que sus manos formaban sobre el papel o en una estatua.
El hombre invito a cenar a Tatú mientras que este le hablaba sobre todas sus historias, cada una más de mal gusto que la otra, desde la vez que le aplastó la cabeza a un niño con su pie por haber tropezado con el, hasta cuando violo a toda la familia del presidente del país que hacia unas pocas semanas había conquistado. Tatú pensó que sin duda alguna, aquel hombre era singular, pero no era una persona que despertara ningún tipo de influencia o inspiración en su persona, era alguien demasiado inútil y pequeño para el, por lo que cuando este finalmente exigió lo que Tatúa sabía que realmente quería, este lo rechazo.
El hombre obviamente le pidió un retrato de su persona incluso con especificaciones, con una medición específica, con un estilo específico e instrumentos específicos. El hombre le ofreció cualquier tipo de riqueza que Tatú quería por el cuadro, pero a diferencia de otros inmundos artistas, Tatú no se interesaba por el dinero, para el era nada, podía ir a cualquier país sin ningún costo, podía pedir lo que quisiera cuando quisiera en cualquier lugar del mundo y cientos de personas morirían por cumplir su petición.
Por lo que Tatú siguió rechazando su petición a pesar de que cada vez solo aumentaba lo que le ofrecía, hasta tal punto, que este le ofreció lo suficiente para comprar un país entero, pero aún así, lo rechazo.
Tatú decidió que era mejor irse antes de terminar la cena, la insistente petición del dictador le parecía de mal gusto y el solo comía con personas que conocían su lugar... Pero cuando Tatu trato de salir de la mansión, los hombres del dictador lo atraparon y lo llevaron ante su presencia, donde este lo apunto con un arma y le pidió amablemente que hiciera su cuadro y con amable me refiero a cortar uno de los dedos del pie de Tatú y obligarlo a hacer el retrato ahora sin ningún tipo de dinero entre medio.
Tatú no tuvo más opción que aceptar y entonces salió escoltado de la casa del hombre entre el frío del invierno y una pierna desangrándose...
Tatúa regreso rápidamente a su hogar, donde sin dudarlo, pidió la ayuda de todo el que conocía, pidió asilo en países, ayuda a presidentes, incluso a organizaciones como la ONU, pero todo fue inútil, nadie quiso ayudarlo y fue en ese momento, cuando Tatú entendió que aquel hombre no era uno cualquiera...
Tatú entonces sin ninguna otra opción o salida, comenzó a hacer el cuadro, pero este se decidió no solo a hacer un cuadro cualquiera, pero a hacer el cuadro mas hermoso que jamás haya existido, para poder callar la boca de aquel maldito hombre...
Pero fue allí donde todo se fue al caño, cuando Tatú hizo el primer boceto para el retrato con una foto que el mismo comandante le había dado, en vez de hacer las líneas básicas para un rostro, todo lo que hizo fue una papa... El dibujo de una papa...
En un principio Tatú había pensado que fue una equivocación por culpa del estrés, pero cuando había querido repetirlo, fue exactamente lo mismo...
Desde entonces toda la vida de Tatú pareció como si estuviera constantemente ahogándose en el fondo del mar, no importaba con que instrumentos lo hiciera, en que estilo, que día, a que hora, como lo hiciera, el resultado que siempre obtenía era una papa. Tatú no comprendía que le ocurría, cuando comenzaba el retrato lo hacia como siempre, pero llegados un momento antes de que este se pudiera dar cuenta, el dibujo se convertía en una papa.
Tatú había tratado con todo, había echo estatuas, murales, dibujos, collages con macarrones, pero nada funcionaba, no importaba que tanto se concentrara o que tanto prestara a tención a su obra, todo lo que hacia se terminaba convirtiendo en una papa, no dos o tres papas, solo una papa. Tatú incluso había tratado de hacer un cuadro de mas de cinco metros de largo, pero a pesar de haber tardado una semana, este se había convertido en el simple dibujo de una papa...
Entonces paso un mes y el día limite para presentar el cuadro había llegado, Tatú no tenia lo que el dictador quería y lo peor de todo es que la presentación se haría en uno de los museos mas famosos del mundo, donde Tatú no solo moriría, pero su fama y legado también...
Y cuando solo faltaba una hora para ir al museo, a Tatú se le ocurría una idea muy absurda y estúpida, pero era todo lo que tenia. Tatú agarro una venda, se la puso sobre los ojos y con un pincel y pintura, creo por primera vez un cuadro el cual no sabia como lucia. Antes de quitarse la venda de los ojos, Tatú cubrió el cuadro y la entrego al emisario, dándole la especifica tarea de no dejar que nadie lo viera hasta la presentación.
Y llego la hora, Tatú fue presentado en el museo con aplausos y gritos de emoción de personas de todo tipo, personas importantes y de poder que se encargarían de recordar el legado de Tatú, el hombre que fue asesinado por un dictador al no poder hacer un mísero rostro...
Tatú fue llevado a un estrado donde lo obligaron a dar un discurso el cual tuvo que inventarse sobre la marcha, dando tecnicismos, diciendo cosas sin sentido de manera que sonara que sabia de lo que hablaba. Tatú parecía un loco en aquel lugar, con un rostro de miedo absoluto al ver el rostro de felicidad del dictador junto a dos de sus soldados, los cuales portaban armas, a pesar de que no se podía entrar al lugar con armas...
Entonces el cuadro fue descubierto ante los ojos de todos, Tatú no volteo a ver su obra, no era capaz... Y entonces el lugar se lleno de gritos de terror y horror...
Y Tatú cayo al suelo sin siquiera mirar su cuadro, porque Tatú sabia lo que era sin siquiera verlo, lo sabían sus manos...
El cuadro era una papa...