*Papapapapa*

1913 Palabras
Gustavo corrió por las angostas calles de su barrio, con el sudor molestándole los ojos y sus articulaciones a punto de ceder después de tanto tiempo de correr. Gustavo huía sin parar, ya ni siquiera estaba seguro cuanto tiempo llevaba corriendo y escapando de sus perseguidores. Gustavo maldecía en cada esquina y vuelta que tenia que dar, ya que sentía como sus rodillas ya no podían aguantar mas. Lo mas horrible de todo, era la absurda cantidad de personas en la calle y es que, no ayudaba nada que justamente cuando el cartel de los soles se decidiera a darle caza de una vez por todas, fuera el mismo día que comenzaba el carnaval. Las personas abarrotaban las calles vestidas de disfraces, tocando música y riendo y gritando, mientras, justamente a su lado, Gustavo huía por su vida. Gustavo no había sido nunca la persona mas inteligente al momento de tomar decisiones importantes en la vida, caso que se podía demostrar fácilmente al ver como todo un grupo de criminales y traficantes querían matarlo. Desde que había sido muy pequeño, este se metió en todo tipo de negocios y actividades un tanto ilegales, ya que, si bien es cierto que Gustavo no era precisamente una persona de muy bajos recursos (No era rico tampoco), este siempre se había juntado con muy malas compañías, desde chicos de barrio que tenían que vender drogas para poder mantener a sus madres, hasta niños que eran engañados por adultos corruptos para que usaran un arma y asesinaran a una persona que ni siquiera conocían por un bajo precio. Gustavo incluso, como el idiota que era, al nunca haber tenido una figura paterna en su vida, había decidido que su mejor modelo el cual serviría para impulsar sus aspiraciones y sueños seria nada mas y nada menos que el líder de del cartel de los soles, un hombre bigotón y gordo de nombre Marduro, el cual a pesar de ser mas feo que pegarle a una madre en el día de las madres, tenia un gran carisma y lo que mas llamaba la atención de Gustavo, era el dinero, porque claro, para un niño el cual nunca había tenido mas de cincuenta dólares en sus manos, una persona capaz de tirarlos como si fueran servilletas, se veía como el hombre mas grande todos.   Y bueno, Gustavo comenzó rápidamente a meterse en malos asuntos, consumiendo droga por primera vez a los diez años, comenzando el trafico a los once, a los doce perdió su primera vez con una prostituta a la cual ni siquiera pago, ya que Marduro decía que las mujeres debían de sentirse alagadas por ser usadas por hombres, cosa que Gustavo no estaba muy de acuerdo, pero que en aquellos momentos, las palabras de ese hombre eran como la biblia misma. A los trece entro gracias a la recomendación del mismísimo líder al cartel de los soles y los demás es bastante fácil de entender. Asesino a su primera persona a los quince, poco después de haber conseguido su primera pistola propia. Tomo cárcel a la temprana edad de dieciséis años, metiéndose en todo tipos de problemas que no hicieron mas que empeorar su posición al pasar los años.   Y todo eso lo llevaba a ese momento, un hombre de veinte años el cual era el objetivo numero uno del cartel de los soles. ¿Se preguntaran porque el específicamente?...   Bueno, tal vez tenga que ver con el pequeño porcentaje que el propio Gustavo se había asignado por cada venta y trabajo que hacia, porcentaje que con los años fue aumentando. Puede ser que tuviera que ver con el echo de que Gustavo no se llevaba bien con varios de los demás integrantes del cartel y mas de una ocasión hubiera tratado de sabotearlos para el poder conseguir un mejor negocio. O tal vez es porque probablemente se haya acostado con mas de la mitad de las mujeres de los hombre del cartel, incluso con la mujer del propio jefe, la señora Carmela, la cual era la única mujer con la que no tenia ningún arrepentimiento de haberse acostado, ya que este nunca había experimentado lo mismo que con la mujer del jefe, una mujer mayor con mas experiencia y habilidad que cualquier otra mujer que hubiera conocido...   Pero no, lo mas seguro de porque lo querían matar tuviera que ver que Gustavo trato de asesinar al jefe y a todos sus hombres de mayor confianza para tratar de quedarse con el puesto de jefe, además de haber saboteado una gran venta de droga con los norteamericanos, en la cual gracias a un contacto, Gustavo se había quedado con todo el dinero que debía ser del cartel, cosa con la cual cualquier persona con dos dedos de frente y al menos un titulo de primaria podrían comprender que no era algo que le hiciera mucha gracia al jefe, ni tampoco era algo muy listo... Pero bueno, Gustavo nunca había terminado la primaria.   Ahora Gustavo era perseguido por una cantidad absurda de hombres y mujeres buscando atraparlo para poder cortarle la garganta y mostrársela al jefe mientras este violaba a la madre y hermana de Gustavo... Cosa que este prefería evitar, pero que a esas alturas, veía casi imposible.   Gustavo realmente solo tenia una ruta de escape, una pequeño camino a las afueras de la ciudad usado por prisioneros que escapaban de la prisión mas cercana, un camino oculto por un denso bosque, en el cual se podía conseguir comida, suministros e incluso autos de huida, los cuales estaban convenientemente escondidos y de los cuales solo tenia conocimiento Gustavo, ya que una ves cuando era niño, se había encontrado con un hombre moribundo, el cual le hablo sobre este lugar.   Gustavo no estaba tan seguro de que las cosas aun estuvieran allí, la ultima vez que había revisado fue hace un año, pero la verdad era que este ya no tenia mas caminos posibles, era eso o morir lenta y dolorosamente.   Después de correr por incontables horas, en las cuales de alguna milagrosa y casi absurda forma había logrado evitar cada uno de los disparos y a los hombres que portaban las armas, logro despistar a sus perseguidores en un hospital abandonado, en el cual aun seguían buscando por el, creyendo que aun se escondía. Gustavo llego cansado, asustado, con el corazón a punto de salirse de su pecho y con los pies tan inflamados, que podía sentir como la sangre recorría su piel... ¿O eran las venas?, Gustavo no estaba seguro, no había terminado la primaria.   Y finalmente después de un pequeño descanso de cinco minutos en el bosque donde creyó que caería y nunca volveria a levantarse, llego al claro donde estaban escondidas las cosas. Era un pequeño claro en el bosque, oculto por unos arboles tan viejos como la propia ciudad, unas pequeñas colinas y unas formaciones rocosas que permitían despistar a las personas haciéndoles creer que no había nada detrás de todo. Pero si las personas tuvieran una vista tan buena como la de Gustavo (Y gracias a dios que no la tenían), se hubieran dado cuenta de una enredaderas que a primera vista parecían estar entrelazadas a una enorme roca, pero si tratabas de buscar bien y sabia donde hacerlo, te dabas cuenta que al nivel del suelo, detrás de unas enormes raíces de arboles, había un agujero convenientemente del tamaño justo para que una persona pudiera entrar en el.   Gustavo reviso el lugar en busca de que alguien se hubiera dado cuenta del escondite, pero al parecer todo estaba en su lugar y nada parecía movido.   Gustavo levanto las enredaderas y se arrastro por el pequeño agujero, el cual además de ser angosto, estaba lleno de espinas y ramas que le hicieron mas de un corte. Gustavo logro pasar hacia el otro lado...   Pero entonces todo su mundo se fue a la mierda, cuando en el centro del lugar, al lado del auto rojo que debía tener mas de diez años escondido y sus envases de gasolina de reserva, se encontraba un pequeño niño, uno que no debía tener mas de diez año... Un niño, el cual sostenía una de sus armas escondidas... Gustavo trato de hablar con el niño, pero antes de que este pudiera decir si quiera una sola palabra, el niño levanto el arma y le apunto. Gustavo entro en pánico, hasta que se recordó que ninguna de las armas que había escondido estaban cargadas, toda la munición estaba escondida en la parte interna de las llantas de repuesto del auto, donde las había guardado en caso de que algo ocurriera. Gustavo suspiro y se acerco al niño sin escuchar sus amenazas. Gustavo pensó que el niño era muy estúpido y que solo le cortaría un dedo como castigo por lo que hacia, después de todo, no era necesario tomar la vida de un niño pequeño... Pero entonces, Gustavo escucho cerca el sonido de un disparo, el cual lo hizo ponerse alerta y con la vista trato de buscar de donde provenía el disparo... Y cuando volteo a ver al niño, vio como del caño del arma, una arma que este conocía muy bien, ya que era su metralleta favorita, la segunda y mejor arma que había comprado, salía humo de esta... Entonces Gustavo miro su pecho y se dio cuenta de que tenia un agujero en este. Gustavo cayo al suelo sin siquiera darse cuenta... Gustavo estaba muriendo y todo por su avaricia... Pero cuando Gustavo levanto la cabeza para ver su herida, se dio cuenta que de esta no salía sangre, en vez de eso, salía una especia de masa blanca con un olor aparentemente dulce. Gustavo no era un genio y conocía muy poco del cuerpo humano, además del echo que si le aplastabas la cabeza a una persona, era imposible que esta siguiera viva. Por lo que en unos últimos momentos de curiosidad, Gustavo metió su dedo en el agujero y probo la masa blanca... Y casi esculpió al darse cuenta, de que esta era realmente puré de papa... O al menos sabia como tal... El niño se acerco rápidamente a Gustavo y diciendo unas palabras que este no fue capaz de escuchar, con unas lagrimas en los ojos, apretó el gatillo... Pero en vez de escucharse el típico retumbar del disparo de una bala... En vez de eso Gustavo escucho un ruido muy singular... *Papapapapap* Fue lo que Gustavo logro escuchar, "Pa" repetidamente como si fuera un niño imitando el sonido de una bala, lo que lo hizo sonreír al recordar como el acostumbrara a imitar ese mismo sonido cuando era pequeño... Gustavo volvió a ver los agujeros de su pecho, los cuales ahora eran una decena y se dio cuenta que de estos, ahora salían una muy pequeñas papas que rápidamente parecían partirse y volverse puré de papa, como si este estuviera viendo el proceso de como se hacia el puré... Antes de cerrar los ojos de una vez por todas, Gustavo maldijo por dos cosas. La primera era el hecho de darse cuenta de que aquel niño era uno de los hombres que Gustavo había mandado a matar para asesinar al jefe y el cual para su mala suerte, había sido el único que realmente se había dejado matar... Pero la razón mas grande y la de mayor peso, era sin lugar a dudas y sin pensarlo dos veces, era el puré de papa... Gustavo odiaba el puré de papa...
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