La Papa Marioneta

1170 Palabras
Tariaco era un buen bailarín, no era el mejor ni mucho menos, pero su habilidad para la danza interpretativa era bastante decente, lo suficiente como para que con apenas un año desde que entró al mundo del baile, fuera uno de los mejores de su clase... Entonces por que si no era el mejor, en aquel momento, se encontraba haciendo una de las presentaciones más difíciles de su academia, durante más de ocho horas sin parar, cuando el ni siquiera participaría en la presentación de la próxima semana... Y de entre las cosas que más lo confundían... Por qué estaba haciendo una presentación en el gimnasio, completamente solo... Y en frente de una papa... -¿Así señor? - pregunto Tariaco, levantando su pierna derecha con la mayor gracia que podía, después de dar una voltereta... Un zumbido resonó en la cabeza de Tariaco, un sonido sin palabras, pero que este entendió como "No"... Y Tariaco rechisto al caer al suelo después de tropezarse con su propia pierna. Tariaco golpeó el suelo con sus brazos, frustrado por no poder hacer la pieza completa... Pero otro zumbido resonó en su cabeza, uno que decía "Levántate"... Aquel zumbido hizo temblar a Tariaco y con esfuerzo y cansancio, se levantó y volvió a tomar posición en el centro del lugar. Tariaco estaba cansado, cansado como nunca lo había estado en su vida, sus piernas se sentían como piedras, eran pesadas y estaban tiesas como un tronco de madera. Su brazos dolían como si se hubiera golpeado contra la pared con ellos por todo un día, su cabeza daba vueltas por tantas volteretas que había dado ese día, lo que hacía que su sentido del equilibrio fuera pésimo en esos momentos, sudaba tanto, que la vista se le nublaba y apenas tenía fuerzas para hablar. Tariaco levantó ambos brazos sobre su cabeza, pero al sentir un tremendo dolor en el hombro derecho, este las bajo y comenzó a jadear con Fuerza. Tariaco ya no aguantaba más... -Señor... Ya... Ya no... Puedo.... Más - dijo Tariaco tartamudeando. Tariaco estaba cansado, demasiado, estaba agotado, su cuerpo ya no se podía mover como el quería y sentía que si se acostaba en el suelo por más de un minuto, ya no volvería a levantarse más. Pero por sobre todo, Tariaco estaba confundido... Por qué de entre todos, tenía que ser el, no era lo suficientemente malo como para necesitar unas lecciones extras y no era lo suficientemente bueno como para entrenar con tanto furor... Entonces por qué, había sido el escogido por la Papa para bailar... Tariaco observo a la Papa, esta se encontraba en una de las esquinas del lugar, mirándolo directamente, tan redondo y amarillento, Tariaco rechisto al observarlo y se decidió a parar, nadie podía darle órdenes si el no quería bailar, nadie lo obligaría... Entonces Tariaco dio la espalda a la papa y sin dar ninguna explicación, se dirigió a la salida... Pero cuando estuvo a punto de tocar la amarilla perilla de la puerta, este escucho otro zumbido de repente... Y este zumbido decía "Para"... Pero no lo decía de la misma forma que antes, este zumbido era más fuerte, más vibrante, más presente, más ruidoso... Más poderoso. Tariaco tembló y sudo frío al sentir aquel zumbido por todo su cuerpo, como una cosa tan temible, podía ser producida por una mera y miserable papa. Tariaco trato de ignorar el zumbido, pero cuando quiso mover la perilla de la puerta, no pudo. Tariaco pensó que la puerta estaba trancada, no era la primera ni la última vez que ocurría. Hacía un mes, Pablo había roto por accidente la puerta al mover la con demasiada fuerza por accidente, ocasionando que siempre desde ese momento, hubiera que golpear la puerta hasta que se abriera. Tariaco no era el mejor en abrir la puerta, aquel honor iba hacia Tatiana, la mejor bailarina del lugar y la que realmente se debía de encontrar en aquellos momentos entrenando hasta morir. Tariaco no era el mayor confidente de Tatiana, todo en la academia siempre s e burlaban de ellos cuando comenzaban a pelear porque alguno de los dos no hacía los pasos como el otro quería y por alguna razón, todos se burlaban de que sus nombres comenzaban con "T". Tariaco trató de girar la perilla una vez más... Pero entonces se dio cuenta de que no era la puerta la que estaba trancada, era su cuerpo el que no quería moverse. Tariaco trato de moverse, pero no logro que ni siquiera la mas mínima de sus células se movieran. Entonces Tariaco volvió a escuchar otro zumbido y este decía "Voltéate"... Y casi como por arte de magia, Tariaco sintió una extraña corriente eléctrica que llego hasta su cerebro, la cual de alguna forma, hizo que este se volteara y mirara de frente a la papa. Tariaco quedo patidifuso y boquiabierto al sentir aquello, como es que su cuerpo no le respondía y por que la papa podía controlarlo. Tariaco se sentía extraño, como si su cuerpo hubiera sucumbido a una especie de poder superior y ahora estuviera actuando como un simple espectador dentro de su cuerpo. Tariaco siguió tratando de moverse, pero era inútil, sin importar cuanto lo deseara, nada se movía, solo sus pulmones y sus ojos seguían bajo sus ordenes. "Da un paso hacia adelante", resono en la cabeza de Tariaco y eso fue lo que este hizo. "Voltea", Tariaco dio una media vuelta que hizo que su espalda estuviera mirando a la papa. "Salta" y Tariaco salto con toda la fuerza que pudo, fue tal, que sintió como si sus piernas fueran a romperse al caer de nuevo al suelo. Tariaco comenzó a temblar de terror al no poder controlar su cuerpo, sus pelos se pusieron de punta y comenzó a sudar como nunca lo había echo en su vida... Tariaco entonces comenzó a llorar, cuando el zumbido le ordeno bajarse los pantalones... Y Tariaco lo hizo, a pesar de que intento con toda su fuerza de voluntad evitarlo, no tuvo la suficiente fuerza para detenerse. Tariaco se bajo los pantalones y los boxers y quedo completamente desnudo de la cintura para abajo en frente de la papa... Tariaco se sentía horrible, humillado, temblaba como una niña, sentía como si estuviera a punto de hacerse en los pantalones (Si aun los tuviera). Tariaco no comprendía que le ocurría, estaba aterrado, horrorizado, asqueado. Tariaco quiso pedir y suplicar por ayuda, pero no podía ni siquiera hacer un grito de auxilio... Tariaco estaba a merced de la papa... Tariaco no comprendía por que era el el que estaba pasando por aquella tortura, pero no paso mucho tiempo antes de darse cuenta, que tal vez el no era el mejor o el peor, el mas talentoso o el mas inútil, pero si había algo en lo que nadie mas en la academia podía vencer a Tariaco, era en belleza... Entonces la papa lo obligo a bailar y Tariaco lloro mientras vivia el peor momento de su vida...
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