Ricardo observo el vomito de su compañero y como el señor de la limpieza lo quitaba del suelo del salón de disección. El vomito tenia restos de pedazos de zanahoria y pan, lo cual hizo que Ricardo sintiera retortijones en el estomago y muchas nauseas, este estuvo también a punto de vomitar.
El vomito era de una de sus compañeras de clase, una chica de nombre Valeria la cual desde hacia varias clases, había demostrado su poca resistencia a la sangre, el olor del formol y de órganos en descomposición. De las cinco veces que habían tenido clases de laboratorio de Anatomía, la chica había tenido que salir casi corriendo del salón, pero esa vez, era la primera vez que la chica no lograba aguantar y terminaba vomitando.
Su profesor de anatomía se rio un poco de la chica mientras esta corría y Ricardo sintió pena por ella, mayormente porque al igual que esta, el también era muy delicado de estomago. Uno de sus compañeros, uno del cual no conocía su nombre también se burlo de la chica y el mejor amigo de Ricardo, Mario, comenzó una pelea con este, lo cual dio mas minutos de descanso de la clase mientras el profesor también parecía divertirse con la discusión de ambos estudiantes (No era el mejor profesor de todo).
Ricardo estudiaba en una “pequeña” universidad en un estado bastante decadente de uno de los paises mas pobres y horribles de Latinoamérica, donde casi todos sus paises (Por no decir todos), son tercermundistas. Por temas del propio orgullo de Ricardo, la mención de dicho pais o universidad no es necesario, pero para aquellos que lo quieran entender, es un pais tan pobre, que el agua y la luz son un privilegio perteneciente a un porcentaje menor al uno por ciento. Ricardo estaba comenzando su primer año en la facultad de medicina, en la cual ya llevaba poco más de tres meses.
Ricardo había decidido estudiar esta carrera por una muy simple razón, era la única que tenia disponible en ese momento y sin pensarlo mucho, entro en esta. Por suerte para Ricardo, le había estado yendo mucho mejor de lo que incluso el habría creído, teniendo en cuenta sus notas de antes de entrar a la Universidad. Este estaba entre los mejores de su salón e incluso su año... Pero solo había un problema...
Las clases de anatomía...
No las clases en si, Ricardo estaba teniendo un gran éxito en los exámenes prácticos y teóricos de la catedra, pero su problema era la clase de laboratorio. Ricardo desde toda su vida había tenido un estomago muy delicado, desde pequeño comer cosas como pescado o sushi le revolvía el estomago y casi lo hacia vomitar. Y todo había empeorado con las clases en las cuales tenia que estudiar un cada ver real, el cual en su mayoría, debido a la condición de pobreza de la universidad, se encontraban en un estado de descomposición demasiado aumentado, teniendo partes de los cuerpos como la piel convertidas en tiras curtidas parecidas a carne mechada.
Los órganos de los cuerpos casi siempre se encontraban casi desintegrados por todos los años en los que estos se encontraban en las piscinas de formol. Los cuerpos estaban casi siempre destruidos y muchas veces los profesores tenían que explicar paso por paso durante horas cada parte del cuerpo y dando consejos sobre como podrían identificarlos en caso de que estuvieran un cuerpo en buen estado. Era casi un chiste en la facultad y razón por la cual muchos odiaban las clases de anatomía, teniendo en cuenta que pasaban de ser practicas físicas, a tener que imaginar casi todo.
Y Ricardo era malo en todo, tanto en imaginar, como en aguantar las nauseas por el olor y la imagen de un cada ver. Y este no era el único, al menos en su clase, la mitad de los estudiantes casi siempre debían tomar descansos en intervalos de media hora para poder aguantar las cuatro horas de estudio, entre los cuales se encontraba Ricardo, que por mucha desgracia, al ser uno de los mejores estudiantes, su profesor tenia a molestarlo especialmente a el, es mas, no existía una clase en la que este no hiciera un comentario sarcástico o despectivo sobre el, lo cual lo enfurecía bastante, pero que podía hacer, el era solo un estudiante y en si el profesor quisiera, podría reprobarlo sin necesidad de ninguna excusa.
Y aquella clase no era la diferencia, ya llevaban poco mas de dos horas en las cuales ya la mitad habían tomado mas de cuatro descansos, uno de sus compañeros también había vomitado, otros cuatro habían salido de clases por el cansancio y Maria, la mejor estudiante del salón, como siempre, se encontraba en prefecto estado, haciendo bromas y conversando con el profesor. Ricardo odiaba a esta chica, la cual no solo era mejor que el, pero también era una de las mayores lame botas que había visto en su vida, nunca había una clase en la que esta no le trajera un regalo al profesor o no le mencionara lo bien que se veía ese día con esa corbata que lleva usando desde el principio del semestre. Pero por alguna razón, incluso Maria se encontraba un poco mal y antes había tomado un pequeño descanso de solo treinta segundos.
Al parecer, dicho por su propio profesor, aquel cadaver se encontraba en un estado notablemente deteriorado, ya que este cuerpo tenia mas de cuarenta años y había sido utilizado por mas de doscientas clases distintas de estudiantes, los cuales habían cortado y hasta mutilado el cadaver. El corazón de este estaba destrozado, su estomago había tenido que ser eliminado debido a su estado, partes como el timo, gran parte de la faringe y laringe, toda la cabeza y ambas piernas estaban casi desaparecidas. Todo esto hacia que este cuerpo tuviera el récord del peor cada ver en toda la historia de la facultad de medicina, tanto, que este ahora era llamado “Pudri”, diminutivo para pudrición.
Pero había algo extraño en Ricardo, normalmente, si esto fuera verdad, probablemente Ricardo ya estaría tirado en el suelo viendo estrellas por la horripilante vista, pero aquel día, este se sentía no solo bien, realmente no sentía nada. Si tenia el típico comezón de garganta por el olor del formol, pero además de eso, no sentía ni un poco de nauseas ni por el olor o por la apariencia, es mas... Por muy extraño que pareciera, en esos momentos hasta tenia hambre...
Y no piensen que de repente Ricardo se convirtió en un psicópata o un caníbal con un gran deseo por la carne y órganos humanos, no, la razón de esto iba mucho mas profundo de lo que cualquiera pudiera imaginar...
Y es que, en aquel momento, dentro del cuerpo del cada ver, en vez de órganos, todo lo que veía eran decenas y decenas de papas frescas...
Ricardo no sabia si estaba delirando o se había vuelto loco, pero todo lo que veía del cadaver excepto por la piel, todo eran papas. Donde debía estar el corazón se encontraba una extraña papa con forma anormal, un montón de papas pequeñas en linea simulando los intestinos, una muy fina papa frita donde debería estar el órgano reproductor masculino. Dos pequeñas papas en donde debería ir los ojos, papas rizadas en ves de pelo y una papa pequeña en donde antes estaba el pulmón derecho...
Por mas que aquello fuera extraño y casi una muy clara observación de que Ricardo se estaba volviendo loco, este se estaba divirtiendo mas que nunca. Incluso en esos momentos, cuando hasta su maldito profesor se sentía mal, Ricardo estaba en perfecto estado y por primera vez desde que había comenzado la carrera, era capaz de tocar el cadaver y cada uno de los “órganos” de este. Ricardo se sentía superior a todos los demás y una enorme hambruna estaba invadiendo su cuerpo.
Ricardo incluso estuvo cerca de comerse una de las papas rizadas del pelo antes de acordarse donde estaba y que eran realmente estas. Ricardo disfrutaba por el sufrimiento de sus compañeros, razón por la cual no pudo culpar a aquel compañero que se burlo de Valeria por su cobardía y es que este también estaba disfrutando como un niño pequeño. Ricardo vivió las cuatro mejores horas de su vida corta de medicina.
Ricardo ni siquiera se paro a pensar que pasaba con el, que problema había con su cuerpo o porque veía papas en ves de órganos, en vez de eso, disfruto sin parar a pensar en absolutamente nada mas que no fuera su propio placer. Ricardo miro a su asqueroso profesor y como este ya no podía aguantar mas, estaba sentado y con ambas manos sobre su rostro tratando de tapar su vergüenza por su condición después de tantas burlas.
Ricardo se acerco a este y con una sonrisa, puso su mano en su hombro.
--Profesor, ¿Necesita descansar? --dijo Ricardo con su mayor tono sarcástico y burlón...
Ricardo disfruto y no podía esperar la hora en la que pudiera ir a comer papas fritas en el restaurante mas cercano...
Pero lo que este no pensó, es que vivía en uno de los peores paises del mundo, en el cual las papas llegaban a valer casi lo mismo que el oro para otros paises...
Entonces Ricardo no rio tanto...