Reiner la miró y la apariencia de Kalha cambió brindándole el privilegio de conocerla como realmente era. Eso lo hizo perder la cordura, jamás se la imaginó tan bella. Frustrado, se llevó las manos a la cabeza y un grito salió de su garganta. ¿Qué debería hacer? Se cuestionó al mirar esos ojos suplicantes y llenos de lágrimas. —¡Mierda! —Sin pensarlo mucho miró el campo de flores. —Hay que convertirnos, de esa manera podremos huir más rápido. —Kalha no lo dudó, ella se convirtió a pesar de que en esa forma era pequeña y débil. Mientras Reiner y Kalha preparaban su huida, Farid estaba preocupado por la ausencia de su alfa, de la luna y el guardián. Él los buscó y finalmente decidió irrumpir en el despacho de Tobal encontrándose la desagradable escena. —¡Alfa! —De dos pasos quedó frente

