—¡Esa perra te puso la mano encima! —Gritó cabreado. —¡Nadie que toque a mi mujer puede salir bien librado! —La miró a los ojos. —No te respetó, te humilló y golpeó. ¿Acaso quieres que me vea como un rey inútil y débil que no protege a su luna? ¡Debe pagar su pecado! —Tobal miró la libreta. —¿Quién te castiga a ti? —Tras leer eso la miró atónito. —“Tú me haces daño siempre y no veo que pagues tus pecados. ¿Por qué debe pagarlos ella?” —¡He dicho que me dejes en paz! —Tomando la libreta en manos la destrozó lleno de rabia por la verdad que no quería aceptar. —No voy a cambiar de decisión. —Caminó a la puerta. —Y apresúrate, tenemos que marcharnos. —Kalha cerró los ojos con fuerza, ella no quería que alguien muriera por su culpa. Reiner sintiendo el peso de lo que había hecho, pero conven

