—“Por favor, acaben con mi vida” —Suplicó llena de dolor. —“No aguanto más, mátenme”. —No puedo hacerlo. —La mujer la miró a los ojos, se veía cuanto estaba sufriendo. —Es normal que duela, ¿De acuerdo? —“¡Necesito que pare el dolor!” —Kalha trataba de respirar, pero cada vez que lo hacía el dolor era más desgarrador. Sus huesos parecían ensancharse, su sangre hervir y todos sus órganos contraerse, no lo entendía, ella no imaginó que el dolor por separarse de su destinado sin haberlo rechazado podía ser tanto. ¿Cómo es posible que existiera una agonía tan intensa y cruel como esa? —Estás esperando a un bebé. —Kalha miró a la mujer con ojos grandes, rojos y llenos de lágrimas. —Tienes que superar esto, yo te ayudaré a no sentir dolor, pero debes controlar a tu loba. —Al verla negar le r

