—Lucían es un buen muchacho, y no quiero verlos peleando. —Sí, sí, lo sé. Prometo no pelear más con él, ¿vale? Al ver que Mercedes estaba descontenta, Selene se apresuró a consolarla, intentando mantener la sonrisa, aunque el corazón le dolía profundamente. Cuando notó la preocupación en el rostro de su madre, Selene quiso confesarle todo. Pero Mercedes comenzó a toser con fuerza, y ella se tragó las palabras. —Mamá... —Mamá, ¿qué te pasa? Mercedes seguía tosiendo y se puso pálida. Le tomó un rato calmarse antes de poder hablar: —Estoy bien... es lo de siempre. Mercedes había estado débil desde que dio a luz a Selene. A pesar de todos los cuidados, su salud seguía siendo frágil. Cuando se sentía mal, su sistema inmunológico se debilitaba, y enfermaba con facilidad. Por eso, Selene

