Capítulo 31

1439 Palabras

—¿Con estas manos vendadas? —Selene calló, sin poder resistirse más. Alaric curvó ligeramente los labios y la besó. Selene tuvo que quedarse en el hotel esa noche porque Alaric no la dejó irse. No fue hasta el día siguiente que Alaric tuvo que regresar a la empresa para resolver algunos asuntos pendientes, y por fin Selene quedó libre. No quería ni ver la cara de Lucían, así que se fue a la casa de sus padres. Para no preocuparlos, se había puesto unos guantes bonitos, a juego con su vestido, para cubrir sus manos vendadas. Mercedes no dijo nada al ver sus guantes; simplemente pensó que hacía un poco de calor y que ya no entendía la moda de los jóvenes. —Ayer no fuiste a la empresa. ¿Dónde estuviste? —preguntó Mercedes. Como Alaric le había avisado a Felipe por mensaje que tenía algo

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