ST: Find my way back - Eric Arjes
—Es fácil juzgar a otros, es fácil imponer lo que está mal y lo que está bien, lo que está permitido y lo que no. Esa es la simple regla que debemos seguir para determinar si alguien está desviado, si merece pertenecer a nosotros, a la comunidad. Si ellos no cumplen con nuestros requisitos, son inútiles e indeseables, son una carga demasiado grande. Si hubiéramos sabido que serían así de distintos, jamás les hubiéramos dado a luz. Y... si por alguna razón consiguen mantenerse con vida, desearán estar muertos. Ese es el único modo en el que nuestra comunidad puede asegurar el futuro que peleamos por construir cada día—lee Gerard, conforme los demás intentamos seguir a través de la lectura de En Busca del Azul, de Lois Lowry, un libro sobre una comunidad distópica en el que una niña tiene que pelear para sobrevivir ante la hostilidad. Se supone que debemos debatir y crear diálogos falsos basados en la historia y pensamientos de los personajes. Ahora tenemos que suponer y discutir quién pudo haber dicho lo que Gerard escribió, y discutirlo comenzando con un “Estoy de acuerdo” o “No estoy de acuerdo”.
—Muy bien, buen trabajo, Gerard. ¿Qué piensan los demás?—pregunta nuestra maestra de literatura. Puedo ver los cuatro libros de la saga El Dador apilados sobre su escritorio; supongo que discutiremos toda la clase. Rasco mi nariz como si sintiera comezón.
—Estoy de acuerdo, creo ue el diálogo sería algo que un líder de la comunidad diría—observa una chica al otro lado del salón de clases—, y en realidad creo que es una buena descripción del pensamiento de toda la comunidad en un sólo discurso. Incluso imitaste bien el estilo de escritura de Lois Lowry.
—Estoy de acuerdo—dice otra persona.
—Y yo—dice otra—, pero ¿eso es algo que un líder diría? Quiero decir, el personaje que -¿cuál era su nombre? Ah, Vandara- robó el hogar de Kira al principio de la historia, sí sugirió que ella debería estar muerta, porque tenía una pierna vuelta atrás y no podía caminar. Las reglas establecían que cualquier impercción como esa la volvía inútil y que no debía estar viva. No creo que Vandara entendiera la razón detrás de todo eso, al punto de decir “si ellos consiguen mantenerse con vida, desearán estar muertos.”
—No estoy de acuerdo—Dice uno más detrás de mí. Es Elijah—, porque no es como si toda la sociedad fuera como... estúpida y sin razonamiento.... Ellos sí tienen una especie de lógica que coincide con las necesidades e instintos más viejos del ser humano. Ser funcional y práctico para una sociedad, supongo.
La maestra frunce el ceño y puedo ver que la mitad de nuestra clase hace lo mismo. Lo preocupante es que los demás asienten ante su comentario. Siento mi cabeza caliente.
—Bueno, Elijah, no estoy segura de que ese sea el mensaje que la autora trata de dar—dice la maestra.
—Estoy de acuerdo—comenta Gerard—. En el primer libro de la saga, El Dador de Recuerdos, la sociedad utópica donde todo se desarrolla, también tiene sus propias reglas de acuerdo a sus necesidades de ser prácticos y funcionales. También asesinan a bebés si son débiles o si no parecen aptos para crecer en su sociedad. Y se supone que esa es la sociedad “buena”.
—Ay, por Dios—dice una chica.
—”No estoy de acuerdo”, Allison—corrige la maestra.
—No estoy de acuerdo. ¿Estás diciendo que esa sociedad tenía una buena razón para querer matar a Gabe sólo porque él era demasiado energético y le tomaba un poco más aprender?
Asiento y levanto la mano. Aunque mi maestra parece querer participar en la discusión, me deja hablar primero.
—¿De verdad es una necesidad humana, Elijah?—pregunto del enojo—¿Matar a aquellos que no encajan? Verlos como una molestia inútil...
—No quise decir eso—dice Elijah—. Sólo digo que querían ser prácticos y, como dijo Gerard, la sociedad utópica también se deshacía de los que no funcionaban y ya ves, también les daban buena vida a los ancianos antes de “liberarlos” por la edad... así que no es que la gente no práctica fuera un estorbo, sólo que necesitaban a gente que pudiera trabajar, y luego los recompensaban con una vida buena cuando no pudieran.
—Como si las personas fueran objetos que deben “funcionar”—digo sonriendo, sarcástica—. Entonces, si los humanos siguen sus instintos y sus necesidades prácticas, los hospitales no deberían existir, ¿no?
Elijah pone los ojos en blanco.
—Pero no estamos hablando de la vida real. Sólo es un libro y este sólo es un ejercicio de análisis.
—No estoy de acuerdo—respondo—. ¿Sabes por qué este libro ganó tantos premios en su momento? Es la misma razón por la que las películas, series y libros se venden. Porque los libros reflejan nuestros pensamientos, deseos y arrepentimientos. Los libros de Lois Lowry reflejan exactamente lo que las personas del “mundo real” piensan: las personas diferentes son una molestia inútil. La única diferencia es que no lo dirían en voz alta como Vandara.
—La gente no es asesinada, incluso si no parecen encajar—responde Elijah, rojo, porque no puede decir nada más. Que los libros reflejan la vida real es la primera y única frase de nuestra maestra. Puedo verla por el rabillo del ojo sonriéndome, aunque parece preocupada.
—Pero la gente desearía que noso-ellos estuvieran muertos. Y eso se debe a la más profunda necesidad humana de ser prácticos y útiles... Así que estoy de acuerdo contigo.
Todos mantienen silencio. Discutí intensamente, pero terminé aceptando lo que decían. Estoy de acuerdo, el mundo es así, pero me hace sentir muy enojada y triste. El mundo real que odia a la gente que no encaja me enoja. No debería ser así, pero lo es. Por eso la gente abandona a sus hijos enfermos y a los abuelos que ya no pueden trabajar, por eso se habla de las enfermedades mentales con cierta incomodidad o haciendo bromas de algún tipo. Por eso no puedo decir que soy parte de los que no encajan y probablemente nunca lo harán.
—Si se trata de ser capaz de trabajar...—susurra Mizuki—. El año pasado pasé por un problema familiar muy fuerte Un tío al que yo quería mucho, murió. Y no me sentía capaz de venir a la escuela, dormir o incluso comer bien. No estaba siendo “funcional” para la sociedad, ni siquiera para mí misma. Estaba completamente vacía... y no tenía razones para vivir. Pero mi a-a.miga Morgan y mi familia me ayudaron. No tengo idea de si soy funcional para la sociedad ahora, o si lo seré en algún momento, pero me basta serlo para mí misma. Valgo la pena para mí y eso es todo lo que necesito para merecer mi vida. Y nadie tiene el derecho de decir lo contrario. Yo valgo la pena, Kira también, los abuelos que no trabajan, los niños enfermos, todos los que no “encajan” en el supuesto mundo funcional. No creo que la vida de otros sea un asunto con el que puedas estar de acuerdo o no.
Miro al piso. Quisiera sollozar y abrazar a mi mejor amiga, pero, al mismo tiempo, desearía salir corriendo sin decir a nadie que mi cerebro no funciona bien y que a veces me asusta no ser útil para la sociedad, ni para nadie. Todos aplauden a Mizuki y ella se sienta cómoda. No mentí cuando dije que la adoraba, sólo que me gustaría ser como ella y pensar, de la misma forma, que valgo la pena. Asomo a la calle y puedo ver el alto edificio del edificio psiquiátrico donde mamá trabaja. Apuesto a que ella también cree que todas y cada una de las personas con enfermedades mentales lo valen. Si es así, ¿por qué no puedo sentir que valgo también?