Capitulo XVII

3263 Palabras
—Increíble que seas tan descarado, deberías correrte de mi casa ya mismo. —Solo escucha lo que tengo para decirte, se que confías ahora más en hermano que en mi pero yo fui el que le dijo a mi hermano que me habían ofrecido tu colección. —Eso no tienen sentido, no creo en un perro rastrero como tú. — ¿Crees que mi hermano tiene contacto alguno con el que te robo? Pues no. Pero tengo que advertirte que así como te dijo él, tienes que sacar la colección máximo la próxima semana, puedo decirle a mi contacto que necesito más tiempo para pensar pero es todo lo que te puedo dar. Y puedes preguntarle a Fernando en todo caso. — ¿Qué consigues diciéndome todo esto? —Aliviar mi conciencia porque no lo hice por las razones que crees. —No creo que alguna de tus razones tengan alguna justificación. —Bueno cuando tu empresa está al borde del abismo y crees que todo lo que ha construido tu familia se irá a la basura, es allí cuando te lo preguntas. —No lo sé, tu empresa es una de la segunda más famosa del país. — ¿Has visto nuestras ultimas colecciones? No, seguramente no lo hiciste porque ni fueron nombradas, malas ventas, tuvimos que cerrar algunas tiendas. — ¿Y por que tenía que pagar Clyzer? ¿Quiere salva a tu empresa hundiendo otra? —Era la única forma y escucha Clyzer está en una buena posición y tiene una buena presidenta a su cargo, pero hazlo bien y escucha a la gente correcta es todo lo que diré, si es posible no confíes en tu familia. — ¿Lo dices por alguien en especifico? —Ya puedes sacar tus propias conclusiones. —Ya me las dejas bastante claras. —Bueno es todo lo que diré. — ¿Te puedo hacer una pregunta? —Claro –Luna parecía más calmada e incluso apenada por lo que iba a preguntar. — ¿Aun planeas casarte con Fabiana? —Bueno no he pensando demasiado en eso pero ¿Por qué? —Porque no me parece justo con ella que solo te cases por interés, no es mi problema claro esta pero solo digo, si tu empresa ya consiguió estar bien… — ¿Seguro no hay otra razones de fondo Luna? —Muy segura Marcos, lo que paso en River City, solo fue un error en el que no debí caer. —Está bien, supongo que convencerte de lo contrario será imposible. —Es así. —Bueno gracias por tu consejo, hablando de Fabiana ¿Sabes a donde fue? Solo me dejo un mensaje diciendo que se iría de viaje un par de días pero no me dijo mas nada. —Ni idea, a mi menos me cuenta las cosas pero puedes preguntarle a Fabián –Marcos frunció el seño. — ¿Qué andará tramando? —Seguro se fue a operar o algo –Marcos rodo los ojos. —Es enserio Luna, cuando Fabiana se le mete en la cabeza algo no hay quien se lo saque. —Que haga lo que quiera, la vida real es otra cosa. —Bueno, solo ten cuidado, no la presiones tanto. —Sobre todo yo soy la que la presiono. —Buenas noches Luna, que te vaya bien con tu colección espero poder verla pronto. —Asi será y gracias –Marcos se sorprendió, nunca vio a Luna tan amable con el a excepción de cuando la conoció, allí era una chica distinta y había conocido esa fase de ella y la había desperdiciado, ya no tenía chance de otra oportunidad, quizá si hubiera sido sincero la historia sería diferente. Marcos se fue, quizá no se ganaría a Luna de nuevo por los momentos pero al menos ya no parecía tenerle odio, odiaba quedar como el desgraciado que le robo la colección a otra empresa para poder surgir, se odiaba a si mismo pero ya estaba hecho. Rose esa noche se quedo pensando en silencio el cómo adelantaría la fecha de la colección y como esperaba que le saliera bien le susurro al aire y a su amiga como si esta la pudiera escuchar que la ayudara a salvar la empresa de su familia, en esos momentos Rose pensó en la prueba que le hicieron con Fabiana, Rose necesitaba cerciorarse de que esa prueba no era falsa porque si era cierto que Rose era prima de Fabiana, también era familia de Luna de alguna forma y sus padres estaban más cerca de lo que ella pensaba ¿Valdría la pena averiguarlo? Mejor a que quedarse con la duda, solo necesitaba esperar a que Fabiana regresara y le quitaría lo que sea con lo que pudiera comprobarlo. Rose deseaba en silencio que al menos esto le saliera bien en la empresa. Pensó también en Marcos y en las razones que tuvo para hacerlo ¿Eran razones suficientes como para darle la oportunidad de una ofrenda de paz? No, aun no. No confiaba lo suficiente ni en su propia familia como para eso, pero podía darle el beneficio de la duda porque otra cosa la llevaría a caer en el d***o de tenerlo justo arriba de ella mientras la manoseaba con sus suaves dedos como lo estuvo aquel día, o al menos casi. Rose no había tenido sexo antes y el ser inexperta y pensar en como Marcos podría enseñarle solo despertaba aun más el d***o, pero no, se negaba a dejarse llevar por aquello mientras siguiera siendo el prometido de su prima. Y aunque dejara de serlo, era imposible ¿Podría ser bien visto alguna vez? Lo dudaba, Rose se aclaro la cabeza, era claro que aun no sospechaba de nadie por la muerte de su amiga y en vez de eso estaba teniendo pensamientos eróticos con el mismo que la había embaucado y engañado apenas la conoció ¿Qué pensaría Luna de eso? Se imaginaba su cara, decepcionada diciendo que podría conseguir a alguien mejor, claro que podía pero no quería ni pensar en ello. Un mensaje al otro día le pondría los pelos de punta, era de parte de Mónica. —Tu querida prima Fabiana está aquí –Haciendo que Rose se horrorizara y cayera en la cama de la que había levantado con entusiasmo ¿Es que no podía estar tranquila de alguna forma o concentrarse solo en algo en especifico? Fabiana quería deshacerse de ella, es más que obvio ¿Por qué tanto odio hacia Luna? No parecía muy interesada en el cargo de todas formas o al menos no lo hacía ver… Solo se intereso cuando Luna tomo la presidencia, Rose no entendía nada ni sabía si ya estaba descubierta pero confiaba en Mónica y sabia que no la echaría de cabeza así que por hoy debía concentrarse en la colección, lo importante era salvar a la empresa. Fabiana había llegado con sus aires de superioridad a la oficina de Mónica temprano por la mañana, cargaba unas ropas elegantes y unos lentes oscuros, como si estuviera en una especie de misión secreto. —Buenas días señorita, me comentaron en la entrada que debía hablar conmigo –La atendió amablemente Mónica, como usualmente solía atender a las personas, Fabiana se sentó cruzando las pierna y viendo a su alrededor, era la única forma de sentirse superior de alguna forma y en confianza para pedir la información que tenia — ¿Viene a inscribir a alguien? ¿Su hija? — ¿Hija? No la verdad es que no, mi cuñada estudia aquí pero yo aun no tengo hijos. —Entiendo, ¿entonces algún sobrino? —No vengo por ese tipo de servicio, señora Mónica vengo a pedir información sobre una de sus estudiantes, graduada en la promoción pasada si tengo entendido. —Me temo que eso es información confidencial. — ¿Cuánto quiere? —Disculpe pero me está ofendido –Fabiana saco un mazo de billetes en esos momentos, si hubiera sido por Mo nica se lo hubiera lanzando en lacara a esa niña tan grosera, pero los acepto con el objetivo de ayudar a Rose a no ser descubierta. Apenas su secretaria le comento el apellido, sabia quien era. Así que solo sonrió interesadamente, tocando los billetes de la señorita Fabiana que se creía lo mejor del mundo en esos momentos, creyendo que todos estaban a sus pies por tener dinero. — ¿Y bien? —Bueno me has hecho reflexionar, cuéntame ¿Sobre cuáles de todas mis excelentes estudiantes quieres estudiar? —Su nombre es Luna Ferreira, mi prima. Una chica totalmente desconocida en mi familia que fue trasladada a este lugar porque asesino a sus padres. —Vaya, claro que recuerdo esa historia pero la recordaba de parte de tu abuela. —Si se acuerda es porque esa chica debió tener algo, un secreto o algo, vera señora Mónica esta chica consiguió la presidencia de la empresa y estamos preocupados por lo que pueda llegar a hacer, ¿Qué me puede decir sobre ella? —No mucho, era una chica callada que solo tenía un amiga, nunca tuvo novio y sus notas eran regulares, no era sobre saliente pero tampoco era mala estudiante. —Para pagarle este internado al menos debía ser sobre saliente –Mónica mentía tanto Rose como Luna eran estudiantes ejemplares pero si quería darle algo a Fabiana tenía que pensar — ¿Algo más? —La verdad no, pero me encantaría que apenas me acordara de algo poder contactarte. —Perfecto, no estaré mucho en la ciudad seguramente le compre algunas cosas a mi cuñada así que espero pronto su llamada. —Claro que si, te aseguro que puedo encontrar algo mejor. —Qué bueno que nos estemos entendiendo. Fabiana se levanto sonriente, pero su viaje no acababa allí, había contratado a un investigador privado en la ciudad y no se iría de allí hasta que él o ella encontraran algo. Si era posible, expiaría a los amigos de Luna hasta conseguir un secreto. Pero el investigador no la tendría para nada fácil. — ¿Pudiste sacártela de encima? –Pregunto Rose, después de unas horas. —Sí pero no se ira de aquí hasta que no le demos algo con lo que pueda estar contenta, ¿Tienes algún secreto que me sirva al menos para que se vaya de aquí? Esa mujer no me da buena espina Rose y si decide investigar más a fondo sabemos lo que pasara. —No es tan inteligente. —No pero solo por tener dinero puede conseguir la mayor parte de cosas que la mayoría no. Necesitamos inventar algo, lo que sea Rose, pero algo que no te perjudique y al mismo tiempo haga que deje de investigar. —No lo sé Mónica, no se me ocurre nada. ¿Y si dejamos que no encuentre nada en absoluto? — ¿Crees que se quede tranquila con eso? Parece estar dispuesta a dar todo el dinero de su cuenta bancaria con tal de encontrar algo. —Mientras se me ocurre algo es lo mejor. —Está bien, Rose cuídate, yo veré que me puedo inventar sobre la vida de Luna. Mientras Fabiana iba a la joyería donde Marcos solía comprarle las joyas a ella y a su hermana, quería ver si le compraba algo a su cuñada a ver la ponía un poco de su parte ya que siempre se habían llevado mal, y bueno si Marcos le recomendó aquella joyería quizá con unos diamantes su cuñada la apreciaría un poco más. Aunque fuera simplemente hipocresía. —Buenas. —Buenas –La atendió la chica que siempre atendía a Marcos, esta no conocía a la novia de Marcos pero Fabiana sabia quien era ella por las veces que Marcos le había hablado de esta chica —Disculpe, busco un collar bonito como para mi cuñada, algo con lo que ya no me odie tanto –Rio, haciendo reír a la vendedora que le sacaba unas cajitas con collares simples pero elegantes —Este me gusta –Escogió rápidamente, no le interesaba demasiado al no ser un regalo para ella. La vendedora lo metió en su respectivo paquete pero un collar llamo más aun su atención, un collar de color rosa en forma de gota. — ¿Cuánto cuesta este collar? –Pregunto a la vendedora, ese collar lo había visto antes específicamente en el cuello de Luna, pero era imposible que alguien como ella pudiera comprarse algo así estando en un internado, su abuela no le mandaba tanto dinero según ella tenía entendido. —Es bastante costoso. — ¿Sabe quien ha comprado antes este collar? —Bueno no se lo llevan mucho por el costo, pero un cliente que suele frecuentar esta tienda le compro ese collar a su novia. — ¿Qué cliente? –La vendedora se sintió en una especie de interrogatorio, a Fabiana no le importo y saco una foto de su prometido — ¿El? –La vendedora asintió sintiendo que no sabía si debía seguir hablando con aquella chica, era información personal de cada cliente. Pero ya estaba en estas. —Bueno seguro te has confundido, seguramente era la hermana. —Ah bueno no lo sé –La vendedora sabía que no lo era. —Hagamos algo, te compro cualquiera de las joyas más caras de este lugar si me das una descripción de aquella chica –La vendedora parecía tentada pero no se acordaba de la cara de Rose, solo del nombre si acaso. —Solo me acuerdo de su nombre ¿Te sirve? —Claro que sí. —Entonces trato hecho –La vendedora saco uno de los relojes más caros de la tienda, los que menos se vendían por su alto costo —Solo no le diga al señor Marcos que yo le comente, es un cliente regular. —Para nada, será un secreto. Y soy su prometida –La empleada parecía sorprenderse aun mas. ¿Prometida? Siempre lo veía aquí con una chica distinta. —Bueno el nombre de la chica era Rose, lo recuerdo porque Marcos escogió ese collar para ella por su nombre, pero es de lo único que me acuerdo, no suelo recordar las caras que pasan por este lugar –Fabiana se quedo más tranquila —Traía un uniforme de los del instituto Crystal Marys –Eso a Fabiana le llamo más que la atención ¿Una amiga de su hermana quizá? La curiosidad de Fabiana despertaba aun más, y ese nombre ¿Dónde lo había escuchado antes? Estaba segura de que había escuchado el nombre de Rose en alguna parte ¿Fue en alguna de telenovelas de las que solía ver? ¿En la calle? ¿Dónde? Fabiana posaba su uña falsa en su cara pensando, su mente estaba en blanco aunque moría por recordar. Se odiaba a si misma por olvidar lo que no le importaba en esos momentos —Bueno gracias –Dijo llevándose su costosa compra luego de pasar la tarjeta. —Rose, rose, rose ¿Dónde he escuchado ese nombre antes? –Ahora tenía una razón mayor para regresar a la oficina de la directora Mónica, pero no sin antes darle una visita a Alejandra su cuñada, su pudiera sacar algo de información de ella mucho mejor. Así que con gusto regreso al instituto Crystal Marys, pero esta vez no acosaría a Mónica, iría por Alejandra directamente a visitarla a sus habitaciones. —Hola Alejandra –La saludo con la mayor sonrisa del mundo cuando esta le abrió la puerta, la abrazo pero Alejandra la miraba con cara de desprecio — ¿Cómo estás? ¿Te gusto la sorpresa? Pasaba por aquí un rato y decidí venir a saludarte. —Entiendo ¿Qué haces aquí? –Sus amigas se burlaban de Fabiana en secreto, pero de manera evidente. —Bueno como te comentaba vine a investigar unas cosas y pensé en tu y te compre un hermoso collar –Alejandra tomo la caja donde está el collar sin siquiera mirarlo — ¿Es todo? —Bueno me preguntaba si ahora que estoy por aquí podemos salir esta noche ¿Una noche de chicas? –Fabiana movió los brazos intentando ponerle emoción al ambientes. —No lo sé Fabiana, creo que tenemos mucha diferencia de edad como para salir a divertirnos… -Las risas se escucharon de fondo. —Ay claro que no, yo aun tengo espíritu de jovencita –Fabiana se estaba hartando de la aptitud de Alejandra pero si quería sacar algo de información, valía la pena. — ¿Mi hermano sabe que estas aquí? —No, fue una visita sorpresa necesitaba darme un relax de todas las cosas de la empresa, tu sabes últimamente hay mucho trabajo por la nueva colección que sacaremos. —Bueno, está bien Fabiana. Esta noche podemos salir con mis amigas pero no me avergüences y mejor tu ropa, pareces una anciana con esa camisa animal print, eso ya paso de moda hace años. —Bueno… Está bien –Alejandra cerro su puerta —Te escribo en la noche –Se fue de allí molesta —Muchacha malcriada, no la soporto, ¿Cómo puedes ser tan diferente a tu hermano? Esa noche Fabiana dejo su estilo a un lado y se coloco una camisa corta con un pantalón abombado y unos tacones, sentía que Alejandra criticaría su estilo de todas formas pero al menos esto era lo que recordaba que se ponía todo el rato. Para ella Alejandra no sabía lo que era moda. Le escribió a Alejandra y no recibió respuesta al menos hasta una hora después donde le decía la dirección del club y le recalcaba que cambiara un poco su estilo que dejara de vestirse como si fuera a un evento de gala. Al llegar tuvo que buscar a Alejandra por todas partes del club que se encontraba repleto ya que esta no le contestaba las llamadas, hasta que la vio con sus amigas y unos chicos en una mesa en el segundo piso del lugar. —Vaya si viniste, creí que no te animarías y wao –La miro de arriba abajo —Al fin te viste como alguien normal –Sus amigas volvían a reír —Bien, nosotras vamos a bailar así que ven. —Bueno antes de ir a bailar me gustaría platicar un poco contigo, tenemos tiempo sin vernos –Fabiana quería salir de su duda lo más rápido posible. — ¿Platicar? ¿Dónde crees que estamos? Diviértete Fabiana, estamos en un club no en una de tus cenas familiares –Fabiana la miro irse a la pista de baile, ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? — ¿Quieres bailar? –Le ofreció un chico moreno, con pestañas impactantes. Fabiana no se negó, no tenía nada que hacer de todas formas, al principio los pasos de ella y los de él no parecían ir al mismo ritmo hasta que el chico la tomo por la cintura y la acerco a ella haciendo que Fabiana sintiera un poco el tamaño de su m*****o, pero lo peor de aquello era que le gustaba sentirlo, Alejandra también bailaba con sus amigos y de vez en cuando le pasaba uno que otro trago a Fabiana, que no se negaba con el miedo de que la llamaran aburrida de nuevo, hasta llegar a un grado de alcohol donde lo único que le provoco fue besarse con el chico hasta terminar en un cuarto del club teniendo sexo. Por la mañana Fabiana no sabía lo que había hecho.
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