Marcos empezó a bajar por el cuerpo de Rose pero Rose lo detuvo.
—No haremos esto –Marcos se quedo confundido, ya que él se sentía bastante caliente en esos momentos con los besos de Rose.
—Pensé que íbamos bien ¿Hice algo que no te gustara? –Rose negó con la cabeza.
—Solo no quiero pasar mas allá de unos besos –Marcos se sintió desilusionado por la erección que tenía debajo de un bóxer.
—¿Al menos podemos seguirnos besando? –Rose sonrió.
—Creo que lo mejor sería que me vaya.
—No, no –Rose asintió con la cabeza soltándose del cuerpo de Marcos y empezando a colocarse su ropa.
—Oye no deberías irte solo por lo que acaba de pasar –Marcos salió del agua.
—Bueno me quedare solo hasta que terminemos de comernos esos pasteles pero se como es mi tutora y no quiero que me forme un lio cuando vaya de regreso.
—Está bien pero ¿Nos volveremos a ver?
—Quizá –Sonrío Rose anotándole su número en un papel, papel que Marcos guardo rápidamente en el bolsillo de su camisa mientras se la colocaba de vuelta, hablaron y comieron por alrededor de otra hora y Rose cumplió con irse, Marcos sintió que un leve vacio empezó en su pecho cuando Rose se fue, un vacio que simplemente lo asocio a la buena compañía de la chica porque no quería admitir que le había gustado aquella chica de pelo n***o y ojos grisáceos un poco más oscuros que lo de él. Pero era hora de visitar a su engreía hermana que seguro lo regañaría por llegar tarde al instituto… El instituto donde casualmente Rose estudiaba, una sonrisa se le dibujo en el rostro a aquel chico.
—Volverte a verte –Y una felicidad poco común en él apareció dentro de sí.
Al llegar al instituto Luna la esperaba impacientemente.
— ¿Dónde estabas? –La interrogo desde un primer momento, Rose se quedo burlándose de su aptitud pensando que era en juego pero Luna parecía bastante enfadada — ¿Con quién estabas? Es la pregunta, soy tu mejor amiga Rose.
—Digamos que conoce a alguien –Rose suspiro diciendo esas últimas palabras sin darse cuenta.
— ¿Cómo que conociste a alguien? –Luna se alarma y unos celos empezaron a recorrer su mente.
—Conocí a un lindo chico en una tienda, él fue el que me ayudo a escoger este vestido –Rose saco su vestido con felicidad mostrándole a Luna como le quedaba frente al espejo, sin embargo aunque Luna quería decirle lo hermosa que se vería en ese vestido los celos pudieron mas.
—Es lindo el vestido –Intento disimular —Y este chico ¿Solo te ayudo a buscar el vestido? Porque te tardaste bastante.
—No luego de allí fuimos a un sitio y nos besamos –Rose se toco los labios para recordar aquel momento.
— ¿Qué? No eso no es posible Rose me dijiste que no estabas con nadie o sea que me mentiste.
—No podía decírtelo estaba allí con él hubiera sido raro –Rose se quitaba la ropa para probarse el vestido sin notar lo molesta que Luna estaba.
—Esperaba eso de todos menos de ti –Rose volteo a ver a Luna ya que la frase no le había parecido normal —Además ¿Cómo te vas a ir con desconocido a un sitio? ¿Estás loca? Le diré a Mónica esto, ella debe saber lo que estás haciendo últimamente –Luna intento salir del cuarto y sin comprender la reacción de Luna, Rose la detuvo.
— ¿Qué te pasa Luna? ¿Es realmente por conocer a un chico que te pones así? Si son celos la verdad es que…
— ¿La verdad es que qué? Y para que lo sepas, no son celos ¿Desde cuándo te volviste tan engreída? Pasas 5 minutos con un chico que te calentó la oreja y ¿Ahora te crees el centro del universo?
—Está bien, anda y dile a Mónica que conocí a un chico, de todas formas es ella misma la que me dice que salga y lo haga, no le molestaría –Luna la miro sonrojada dándose cuenta de lo que hacía.
—Debo irme –Luna se fue, ni ella misma sabia a donde pero tenía que pensar que le pasaba, mientras Rose decidió adelantarse e ir con Mónica, para también irle a mostrar el vestido. La casa de Mónica no quedaba lejos del campus, era una residencia privada por eso Rose siempre pensó que la persona que la dejo en su puerta tenía que haberla conocido pero Mónica según no tenía ni la menor idea de quien había sido. Al llegar Mónica se emociono al ver a Rose y cuando la vio con el vestido puesto se emociono más aun.
—Es raro, nunca te pones cosas así de ajustadas, no sabía que tenias tan buen gusto Rose, celebremos con una copa –Mónica fue por uno de sus mejores vinos.
— ¿Y qué paso con Carlos… Gabriel… -Mónica la miraba sin comprender —Enderson?
—Ah Enderson –Comprendió Mónica —Le termine, sabes que no me gusta tener relaciones demasiado duraderas.
—Parecías tenerle mucho cariño a este.
—Ni te creas ni si quiera bueno en la cama –Mónica se acerco al espejo para acomodarle el vestido a Rose y subirle el mentón.
—Toda una diosa –En aquel momento Mónica noto el costo collar que Rose tenia encima.
— ¿Qué es esto? –Toco el collar como si no lo pudiera creer, ella más que nadie sabía reconocer un collar fino, Rose no sabía cómo hacer para que Mónica quitara las manos de su collar, ya era demasiado tarde, un bombardeo de preguntas vendría en esos momentos, Mónica se estaba fijando en los cristales minuciosamente preparado —¿De dónde sacaste esto Rose? Este collar es carísimo, es más caro que muchas de mis joyas incluso –Mónica sintió un mal presentimiento en esos momentos, no creía haber criado a una ladrona pero ¿Había otra explicación? —Te lo regalo Luna ¿Cierto? –Rose quería mentir pero sabía que Luna esta vez no la seguiría en el juego, de todas formas ella estaba allí para adelantarse de todas formas.
—Un chico con el que salgo –Dijo valientemente. Mónica se quedo impactada.
— ¿Es del instituto cierto? Tuvo que haber sido un chico de muy buena familia.
—No, de hecho te venia a comentar –Rose se sentó en uno de los muebles de Mónica y la invito a sentarse —Ahora si me hace falta una copa de vino.
—Cuidado con el vestido, no lo vayas a manchar –Y así tuvieron una conversación profunda sobre como conoció a este chico para luego pasar a hablar de las relaciones de Mónica y el cómo en su vida había conocido a muchos hombres patanes, Mónica empezó a darle consejos un tanto extraños para Rose pero los aceptaba.
—Y sobre todo Rose, recuerda cuidarte nadie quiere a tu edad tener un hijo –Rose pensó en eso, estuvo a punto de dejarse llevar de tal manera que lo había olvidado por completo —Quizá debí tener esta conversación hace mucho pero no lo sé, he sito una completa inútil todo este tiempo –Mónica entro en crisis pensando en cómo había descuidado a Rose por tanto tiempo y como ya era tarde.
—Tú hiciste lo que pudiste Mónica y yo estoy tan agradecida por eso.
— ¿Ves? ¿Cuándo alguna vez me has dicho madre? –Rose sabia que tenía razón, nunca la había visto como una madre porque nunca le dio ese calor.
—Todo por estar perdiendo mi tiempo con esos hombres con los que nunca construí nada porque soy demasiado cobarde para buscarme una relación que valga la pena y porque no soporto la idea de sentirme inferior –Rose ya sabía todo eso pero que ella lo dijera, quizá eran los tragos, estaba tomando mucho y muy rápido.
—Eres la mejor –Rose abrazo a Mónica que se puso aun más sentimental.
Los días pasaron, Marcos empezó a escribirle a Rose y Rose empezó a estar pegada al teléfono todo el día haciendo que Luna solo se irritara mas al punto de tener algunas peleas donde Luna solo buscaba su atención pero la verdad Rose parecía estar feliz y quería serlo al menos por un rato, ella ya tenía planes de irse y Luna tenía miedo de que los cancelara por aquel chico así que debía inventarse algo, tenía que alejar a Luna se ese chico como fuera posible.
Llego el día de la graduación de las chicas, Rose lucio sorprendentemente bella en su vestido color jade pero Luna no se quedaba atrás con su fuerte ahumado en los ojos combinado con un vestido azul elegante y largo. Sin duda atrajeron las miradas de mucha gente, sobre todo de algunos chicos. Las chicas sin duda estaban felices, tomándose fotos e intercambiado números con sus compañeros, lanzaron el birrete e hicieron todo lo que esperaban hacer aquel día tan especial. La graduación se hizo en el salón de eventos del internado, los graduados salían al campus a tomarse fotos con sus familiares y como siempre de los familiares de Luna no venia nadie ni sus abuelos, ni sus primas, tías o algo por el estilo no parecían existir. Rose en cambio tenia a Mónica, se estaba tomando algunas fotos con Mónica cuando sintió una mirada a lo lejos, Rose miro a todos lados pero no había nadie que la estuviera mirando así que pensó que eran ideas suyas hasta que vio a un chico parecido a Marcos a lo lejos, caminado por los alrededores, Rose no creía que fuera el pero decidió ir a comprobar.
—Tengo que ir al tocador –Le dijo Rose a Mónica que se tomaba fotos con el resto de los alumnos, de igual manera ella era la directora y todos querían una foto con ella. Rose camino lentamente dirigiéndose por donde había visto al chico, sin embargo no vio a nadie por ese sitio y pensó que eran ideas suyas hasta que unas flores aparecieron en su visión, Rose pego un brinco pisando a Marcos que se encontraba detrás de ella.
—Auch –Marcos se miro los zapatos —Tendrás que pagármelos luego –Dijo limpiándose con la mano la pisada de Rose, Rose lo agarro por la chaqueta de su traje, se veía muy guapo en aquel traje elegante no se podía negar, lo metió a un umbral que había donde nadie los vería.
— ¿Qué haces aquí? –Miraba a Marcos impactada.
—Bueno vine a traerte este bello ramo de flores, es una sorpresa ¿No te encanta? Me parece que soy un chico encantador.
— ¿Estás loco? No pueden verme contigo, ni si quiera te conozco –Empezó a recordar una de las historia de Mónica donde le comento como un chico se obsesiono a tal punto con ella que tuvo que poner una denuncia, ¿Era este el mismo caso? Se quito esa idea de la cabeza, Mónica no haría ese efecto en ella en esta ocasión — ¿Cómo sabias que hoy me graduaba?
—Digamos que le pedir ese favor a mi hermana –Marcos palpo las flores seductoramente — ¿Son hermosas no?
—Sí, bueno, gracias –Rose sonrió, nunca le habían regalado flores en su vida, las tomo delicadamente sintiendo que se a romper en sus manos.
—Déjame decirte que hoy estas… Radiante, me es imposible no poder estar lo suficientemente cerca –Marcos se acerco a su rostro —Para poder besarte –Toco su mandíbula, Rose negó con la cabeza.
—Pueden vernos –Dijo.
—Pues yo no veo a nadie –Marcos se acerco nuevamente y Rose se dejo llevar a tal punto que sus besos se volvían cada vez más intensos, haciendo que los corazones de ambos latieran con fuerza, sin embargo una silueta tenía ganas de parar aquello pero no lo hizo, porque ya tenía pensando en su mente un plan para alejarlos para siempre. Luna cerraba con fuerza su puño.