Rose se dejo llevar unos instantes más sintiendo como Marcos movía sus bragas, metió la lengua en su interior haciéndole sentir a Rose un inmenso placer, pero Rose no quería que el notara lo mucho que lo estaba disfrutando, sin embargo Marcos era bueno muy bueno, él sabía lo que hacía y el punto exacto para dar placer, no como los chicos inexpertos de su instituto, Marcos disfrutaba pasar su lengua por el sexo de la chica a la que tanto d***o le había tenido durante todo este tiempo, pensaba en cómo podía penetrarle luego allí mismo. Así que subió su cara, beso a Rose y se estaba quitando el cinturón del pantalón cuando Luna lo detuvo.
—No estuvo tan mal –Luna se levanto y salió del baño como si nada hubiera pasado, Marcos se quedo allí, mirando al espejo, se sintió un poco iluso en esos momentos y lo que hizo fue simplemente meterse a uno de los baños a al menos bajarse la calentura que tenía encima.
—Te tardaste en el baño ¿no? –Dijo Hanna.
—Solo un poco.
—Yo luego de aquí tengo una cita –Hanna señalaba con su mirada al hombre con el que había estado bailando sensualmente toda la noche —Así que solo te esperaba para decirte “que tengas una bonita noche con Marcos” –Luna se quedo inmóvil.
— ¿Con Marcos?
—No creas que no te vi, pero ten más cuidado la próxima, fueron un poco evidentes o quizá fue porque estaba contigo, pero en fin ya me voy –Hanna le dio un beso de despedida a Luna. Rose empezaba a preocuparse por si alguien más los hubiera visto.
—Bueno yo no tengo mucho más que hacer aquí así que quizá te acompañe a buscar un taxi –Luna se levanto pero Marcos llego en esos momentos a la mesa, Luna lo vio espantada sintiendo vergüenza por lo que había pasado hace un rato.
— ¿A dónde vas Luna? La fiesta apenas comienza.
—Es que mi amiga ya se va entonces voy a acompañarla ¿Cierto Hanna?
—No es necesario –Hanna le pico el ojo.
—Entonces no hay problema alguno –Marcos se sentó con Luna en la mesa.
—Alguien nos puede ver y he inventar cosas que no son Marcos –Y Luna no se equivocaba, con todos los chismes que habían a su alrededor los fotógrafos no perderían nada que pudieran vender.
—Que lo hagan, ya no soy el prometido de Fabiana.
—Eso no lo han hecho oficial.
—Es cierto, pero en cualquier momento lo hare, quizá cuando tu prima deje de enviarme un mensaje cada hora diciéndome que me extraña.
—Te la pasabas diciéndole “penguis” a cada rato ahora no te quejes ¿De dónde vino el apodo por cierto?
—Un día estábamos viendo la televisión; había un comercial y un caramelo tenía ese nombre, Fabiana empezó a llamarme así y bueno así nos quedamos.
—Buena historia –Marcos se quedo viendo de nuevo el cuello de Luna, mirando que tenía el collar que el mismo le había regalado nuevamente.
—Veo que te gusto mucho el collar que te regale.
—Me siento identificada con este collar, me recuerda a mi mejor amiga.
—Lamento que la hayas perdido por aquel accidente.
—Yo lo lamento mas, hubiera preferido que nos hubiéramos quedado en River City a que haberla perdido.
—Era inevitable que vinieras hasta acá, tienes todo aquí, incluyendo tu familia.
—Una familia que desde el momento en que llegue no ha hecho más que darme la espalda.
—Tu abuela al menos parece más sensata ¿Por qué dice que fuiste la culpable de lo que le paso a tus padres?
—Por mi culpa mis padres se distrajeron y un camión nos choco, mi padre estaba peleando con mi madre por eso y bueno, no fue mi culpa, era una niña.
—Supongo que tu abuela no lo ve así, pero si voto por ti para que fueras presidenta fue porque confía más en ti que en alguno de los que vive con ella en aquella mansión.
—No tuvo más opción, todos sabemos que Marcelo sigue siendo el mismo apostador de siempre, que Fabiana no sabe nada del negocio, que Fabián ni le importa conocer más las funciones de la empresa, no había salida alguna, no significa que me tiene más aprecio por eso.
—Con la colección que sacaste estoy seguro que comenzara a tenértelo, tú salvaste la empresa de un futuro fracaso. Y tu abuela no hubiera podido sola con todo eso.
— ¿Sabes por qué Marcelo está haciendo todo esto?
—Esa es una pregunta muy contundente.
—Bueno ¿Por qué el infiltrado está haciendo todo esto?
—Según es el dinero pero parece haber otra cosa, quizá rabia, yo tampoco lo entendí.
— ¿Cómo se tomo Fabiana la anulación de su compromiso?
—Parecía bastante tranquila hasta que vi como te tiro un helado encima, no lo sé, me confundió bastante su aptitud, ni si quiera sabia que estabas en el mismo centro comercial que yo, tengo que preguntar ¿Conocías al señor que se lanzo? –Luna negó con la cabeza.
—Se me pareció a Rafael.
—Fue el traje seguramente –Marcos le tomo una mano a Luna —Todo estará bien. Luna. El aparecerá.
—No estoy tan segura de eso.
—Seguro está secuestrado o quién sabe, quizá si se fue de viaje.
—Todos sabemos que eso no es cierto.
—A veces no conocemos a la persona que tenemos al lado, solo digo.
—Es la experiencia.
—De ambos. ¿Quieres bailar?
—Me recuerda a los viejos tiempos –Rose le dio la mano aceptando la invitación.
Y así Rose se sintió como verdaderamente era, sintió que por unos momentos dejaba de ser Luna, estaba cansada de que la llamaran así, se culpaba un poco por no haber encontrado al asesino de Luna y poder al fin irse de allí pero tener a Marcos allí, en frente de ella, bailando tan cerquita, hacia que todo pareciera menos malo. Y para Marcos no era diferente, la única razón por la que no la beso, fue porque era una fiesta en la que habían fotógrafos, le hubiera encantado sentir a Luna verdaderamente, como había sido en River City, ahora solo parecía una chica estresada por todo lo que estaba pasando a su alrededor, pero era normal, este mundo de las empresas no era fácil, y menos con lo que Lidery había hecho. Marcos cuando pensaba en Luna a veces sentía culpa de haber herido a la persona que mas había querido al menos esos meses.
Mientras un fotógrafo se encargaba de capturar cada momento de aquella escena, cada vez era más material el que tenía.
Esa noche Rose y Marcos sentían la misma conexión a tal punto que Rose estuvo a punto de confesarle a Marcos quien verdaderamente era ella. Pero aun no, era muy pronto para confiar en alguien como Marcos, si le decía tal cosa a la persona equivocada, esto podía terminar realmente mal.
Marcos llevo a la mansión de Luna y se despidieron cariñosamente.
Al otro día en la empresa Hanna llego de lo mas reluciente a la empresa a Rose le había dado la impresión de que traía ropa nueva.
— ¿Te comento algo? Creo que estoy enamorada.
— ¿Qué? ¿No es un poco rápido para saber eso?
—Tenía tiempo que no sentía algo así, te juro que esto es amor.
—Ten cuidado, estamos en el mundo de la competitividad, ¿Crees que te convenga enamorarte del diseñador de otra empresa?
—No lo sé pero estoy dispuesta a averiguarlo, hoy me puse hasta una ropa que nunca me había puesto porque lo veré hoy.
—Ten cuidado ¿Pero cuéntame que hizo este hombre para enamorarte de tal forma?
—Me hizo lo que jamás me había hecho nadie, sabe usar sus dedos de una forma, me hizo venir a la primera, allí supe que era el indicado.
— ¿Y aparte de tener manos mágicas que más te hizo?
—Bueno sentí que tuvimos una conexión, nos quedamos abrazados toda la noche y yo no soy una chica que pase más de una noche con un chico desde hace mucho tiempo, me trato de lo mejor lo único malo es que… No sé si estatus...
— ¿Estatus?
—Es que tiene hijos pero no me quedo claro si tiene esposa.
—No creo que te convenga amiga.
—No me gusta los niños pero quizá pueda hacer una excepción.
—Ni si quiera sabes en que situación esta.
— ¿Oye podrías apoyarme un poco? Me siento enamorada de verdad –Hanna subía las cejas con compasión. Quería la aprobación de Luna.
—Sal con él y luego me cuentas, pero si ese tipo está casado, es un patán.
—Bueno esta vez, que mujer más exigente, ¿Así tratas a Marcos?
—Marcos es un simple juego que no nos llevara a más nada.
— ¿Te creo?
—Claro que si –Hanna estaba viendo su teléfono, miro a Luna de reojo y luego miro de nuevo su teléfono.
— ¿Segura?
—Ay, claro que si, además fue novio de mi prima, no estaré con un sujeto así.
—Eso no es de lo que se está hablando…
— ¿Qué dices? –Hanna le paso el teléfono con los chismes de último momento en las r************* , donde aparecían imágenes y videos donde Marcos y Luna compartían momentos que parecían bastante románticos.
—Me ganaste en las cosas románticas, no baile así con el mío –Luna se quedo asombrada por todas las fotos que había.
—Negare todo.
—Tu prima te matara apenas llegues a tu casa.
—Eso es seguro, no sé porque no lo ha hecho ya.
Mientras tanto Fabiana estaba pasando su depresión de su cuarto a la sala, no paraba de llorar ni de mirar fotos de Marcos y ella.
— ¿Sigues deprimida por ese hombre? –Pregunto Catalina en tono de burla, Fabián la mirada de reojo seriamente.
—Puedes buscarte otro mejor hermana, Marcos ni es tan lindo ¿Has visto su nariz? Tus hijos van a agradecer no tener un prometido como él.
—Bueno al menos no estaré con uno de servicio –Fabián la miraba con cara de querer asesinarla.
— ¿A qué se refiere Fabiana con eso Fabián?
—Ah nada, simplemente cosas de Fabiana abuela, últimamente imagina cosas, deberías ir a un doctor, esos días encerrada te están haciendo daño, le diré a Sharon que te traiga algo de tomar. Estas muy alterada y a los hombres no nos gustan las chicas desesperadas.
—No le digas nada, no quiero nada, solo quiero a Marcos, es lo único que quiero.
—Pero Marcos no te quiere hermanita, ¿Qué harás al respecto?
—Claro que me quiere, el me ama solo que los problemas lo están agobiando.
— ¿Ah sí? ¿Eso te dijo?
—Sí y por algo no ha declarado que nuestro compromiso se rompió.
—Seguro lo hará en cualquier momento.
— ¿Ahora qué le diré a mis amigas y a la prensa? Seré la burla si alguien se llega a enterar, todos lo asociaran al video de mí y el chico.
— ¿Tu viendo siéndole infiel a Marcos?
— ¿Infiel? –Pregunto Catalina que cada vez entendía menos todo.
—No fue infidelidad abuela estaba tomada y Marcos lo entendió –Catalina negó con la cabeza.
—No te voy a juzgar solo porque Marcos es un perro y ya todos lo sabemos.
—Abuela ¿Cómo te atreves a hablar así de Marcos?
—Me atrevo porque es cierto. Todos sabíamos que solo te quería porque pensaba que serias la presidente de Clyzer –Fabiana pataleo en el suelo.
—El demostró que me amaba.
— ¿Ah sí? ¿Cómo te lo demostró?
—Ustedes que son unos amargados no lo entenderían.
—Ahora estará detrás de Luna, espero que estés preparada para vero eso hermanita.
— ¿Qué? Él no está detrás de esa arrastrada.
— ¿Ah no? –Fabián le mostro el teléfono a su hermana —Velo por ti misma –Fabiana sintió como su corazón se aceleraba y se puso roja de los nervios, Fabiana se preocupo quitándole el teléfono de las manos.
—Tampoco era para que te pusieras así hermanita –Fabián llamo a Sharon que rápidamente llego con un jugo de melón.
—Yo quiero ver –Dijo la señora Catalina acercándose al teléfono. Sonrió al ver las fotos, en parte riéndose de su incrédula nieta.
—Es lo que te dije Fabiana, ese chico no vale la pena, solo te usaba , pronto conseguirás uno mejor –El teléfono de Fabiana sonó y Fabiana lo miro con pánico.
—Son mis amigas –Dijo con mas terror que otra cosa —Seguro ya quede como la estúpida a la que dejaron por la prima. No voy a contestar.
—También deberías cambiar de amigas hermana, las que tienes solo te hacen sentir insegura y no te apoyan.
—Eso es porque tú no tienes amigos.
—Pero al parecer viendo estas fotos, parece que lo de Luna con Marcos va muy en serio –Quiso fastidiar Fabián.
—La voy a destruir, lo que único que ha hecho desde que llego es joderme la vida, dios.
—Lo único que hizo fue abrirte los ojos –Dijo Catalina —Ese ser no robo la línea y no me cansare hasta que paguen por lo que nos hicieron.
—Hablare con su hermano.
— ¿Con Fernando? –Pregunto en tono de burla Fabián —Cada vez te ves más loca y desesperada.
Fabiana se levanto y tomo su auto para visitar la casa de los Dupont, donde no consiguió a Fernando así que fue a la empresa donde trabajaba, con la intención de hablar con Marcos también, quería una explicación acerca de aquellas fotografías, quería escuchar de su voz que la amaba, que esa fotos no significaban nada, aunque fuera mentira
—Buenas señor Fernando, su cuñada la señora Fabiana necesita hablar con usted –Le anunciaba su secretaria por el teléfono, Fernando volteo los ojos sintiendo un poco de fastidio, ya se imagina a que venía.
—Déjala pasar –Sabia que aunque le negara la entrada, pasaría de todas formas.
—Buenas cuñado –Dijo Fabiana entrando con su acostumbrado estado de ánimo que Fernando quería dañar.
— ¿Cuñado? ¿Tú y Marcos no se habían separado?
—Bueno como tal no es una separación permanente –Rio falsamente, ya le había dicho a su hermano que habían terminado, no era buena señal para Fabiana.
— ¿Ah no? Yo vi a Marcos bastante convencido de que no quería estar más contigo.
—Marcos solo esta ofuscado por tantos problemas a su alrededor, solo esta confundido –Fabiana se sentó frente a Fernando.
—Entonces ¿Viniste a verlo a él supongo? ¿Te lo llamo?
—No, no hace falta luego hablare con el pero primero debo hablar contigo.
—Cuéntame ¿Para qué soy bueno?
—Quería preguntarte si podías hablar con Marcos para que piense bien lo de nuestro compromiso.
—No entiendo si me acabas de decir que solo está confundido no le veo problema alguno o el porqué debería interferir.
—Porque necesito que me ayudes a sacarlo de ese estado de confusión, es un favor especial que te pido Fernando, ya estaba empezando a hacer los preparativos de mi boda y tengo personas llamándome para organizar todo, necesito que Marcos salga de ese estado lo más rápido que se pueda.
—Entiendo, bueno veré que puedo hacer por ti.
—Gracias Fernando –Fabiana le sonrió —Lo tendré muy en cuenta y veré si te puedo ayudar con Luna.
—Con lo mucho que hablas con ella, lo dudo pero es un lindo gesto.
—Tengo un don para que las personas me escuchen quizá a ella por ser su prima me dé un chance.