Fabiana le escribió como de costumbre a Marcos, tenía un poco de esperanza y fe que Marcos le respondiera igual que como era costumbre, pero no fue así, Marcos tenía muy en claro que quería terminar su relación con Fabiana sin importar nada, así que prefirió no responder.
Fabiana estaba sentada en el sofá de su casa sin pensar muy bien lo que pasaría. En cualquier momento las persona se enterarían de lo de su compromiso y ella no podía permitir eso, solo pensar en el desastre que eso ocasionaría a su imagen, si es que no estaba destruida por todos los chismes que giraban en torno a Luna y Marcos, eso es, ahí estaba el centro de sus problemas, era Luna, desde que había llegado a esta cosa lo único que había traído era problemas.
— ¿Estás bien? –Pregunto Fabián que aun estaba en la mesa de la sala, parecía estar estudiando pero a Fabiana no le importaba demasiado lo que hiciera con su vida, de todas formas para Fabiana ya estaba claro que Fabián nunca le haría honor a su apellido —Tanto mi abuela como yo, te dijimos que era mala idea.
—Cállate Fabián, el solo está confundido.
—Hermanita ¿En serio estarás así por un chico?
—Era el amor de mi vida Fabián.
—No era el amor de tu vida Fabiana, solo era un interesado, además no llevaban tanto tiempo juntos, estoy seguro de que mereces a alguien mejor.
—Nadie me había tratado como ha tratado Marcos.
—Entonces tienes muy malos gustos, no puedes enamorarte de alguien que simplemente te calentó la oreja.
—El no es solo eso. Tú no lo conoces como yo lo conozco.
— ¿Quieres saber lo que veo en Marcos? Una persona que solo te usaba para adentrarse en la familia y ahora va tras Luna porque cambio su objetivo.
—Cállate ya –Fabiana presionaba uno de los cojines contra sí misma.
En la casa de Marcos, su padre Henry lo esperaba con una copa para brindar en la mano. Marcos no sabía a qué se debía tal felicitación.
—Muy conveniente hijo, sabía que eras inteligente pero no tanto –Fernando estaba sentado viéndolos sintiendo que estaba en la presencia de un circo. Su padre le parecía cada vez as estúpido.
— ¿De qué hablas? –Henry le mostro la revista en la que salían las fotos que tanto habían causado furor en las r************* , de él y Luna.
—No es lo que parece papa.
—Yo creo que es justo lo que parece y esto lo tenemos que celebrar.
—No, yo no estoy interesada en Luna.
—Pues en estas fotos parece que es todo lo contrario, mi hijo es un conquistador de los mejores –Marcos no hallaba como convencer a su papa de lo contrario al punto que solo se dejo felicitar toda la noche, Fernando no entendía a su padre, parecía como si a toda costa quisiera entrelazar lazos con los Ferreira.
Luna llegaba a la casa tarde ese día, ya que no quería soportar a su prima, abuela o cualquiera que se le acercara para reclamarle lo de esas fotos, llego a la cocina y noto que Mileidy no estaba, ese día le tocaba estudiar en la noche así que supuso que era por eso, Rose vio la hora y se dio cuenta de que quizá no tardaría tanto en llegar así que decidió esperarla. Se quedo alrededor de una hora en la cocina esperándola hasta que una sonido de un auto estacionando le alegro la noche, Mileidy llegaba, Luna se acerco a la entrada y Mileidy se alegraba de verla, últimamente había estado tan ocupada que no había tenido tiempo de verla.
—Buenas noches Mileidy, en lo que llegaba te cocine algo –Mileidy se quito la bufanda color lavanda que traía en el cuello sorprendida, nunca alguien en la mansión le había cocinado algo.
— ¿Qué hiciste a ver?
—Camina y veras –Al llegar a la cocina había un mousse de fresa que se veía exquisito.
— ¿Y esta sorpresa? –Sonrió ampliamente Mileidy.
—Quise tener un detalle contigo, se que te esfuerzas mucho aquí en la mansión y ahora que estudias aun más.
—Sí, la universidad es más agotadora de lo que pensé, no sé si pueda lograrlo.
—Claro que puedes Mileidy, sé que es duro pero si podrías, lucha por lo que sueñas y estoy segura que lo lograra –Mileidy se sintió feliz al escuchar tales palabras.
—Imagínate que ni he podido ver a Fabián a pesar de que vivimos en la misma casa.
—El también parece estarse esforzando mucho por lo que le gusta. En las tardes siempre parece estar haciendo algo de la universidad.
—Imagino que si –Mileidy ponía cara de tristeza, no había ni podido hablar con él sobre cómo le iba en la universidad. Lo extrañaba —Podrán con esto, se que sí.
—Bueno hablemos de ti Luna, tenemos mucho tiempo que no podemos sin hablar sin que alguien este por aquí presente. Además que tu vida parece más interesante en estos momentos –Mileidy saco su teléfono, Luna ya sabía lo que le mostraría.
—Ay no Mileidy, ni me lo menciones, estaba con unos tragos demás esa noche y…
— ¿Y qué? –Luna ponía cara culposa.
—Bueno hice algunas cosas con Marcos, de las cuales no estoy orgullosa –Mileidy se sorprendía con esas declaraciones —Es decir no sé qué me pasa con él es como si tuviera algo, quizá sea una simple curiosidad.
—Tienes que tener cuidado, Fabiana de seguro quiere matarte en estos momentos.
—Seguramente, hoy me quede trabajando hasta tarde solo para ahorrarme cualquier regaño de los que me quieren hacer, seguro me levante temprano también, más de lo usual.
— ¿Pero te gusta Marcos? Yo se que esta guapísimo pero es poco mujeriego, así que debes tener cuidado.
—Lo sé, yo no planeo tener nada serio con él, al menos.
— ¿Entonces qué planeas hacer con él? –Mileidy puso cara traviesa.
—No lo sé, yo nunca he tenido… Ya sabes nada…
— ¿En serio? Yo tampoco, creí que era la única –Mileidy rio —Todas las chicas de mi universidad son bien experimentadas en ese sentido, me dan consejos pero para el paso que voy creo que me quedare así. Bueno hay otra que tampoco nada de nada, pero somos que las únicas.
— ¿En serio y que te cuentan?
—Bueno –Bajo la voz Mileidy —Han contado como lo han hecho por detrás, con muchos detalles.
—Quiero saber esos detalles.