Llegaron un poco antes del ocaso. Lidia, que siempre había guardado reserva de la clase de persona que es su madre decidió utilizar eso como una buena base para mentir descaradamente. Les dijo que su madre es una mujer tierna, cariñosa y muy comprensiva que ama la calma del campo y por lo mismo ha permanecido en aquella casa, la manifestación física de los planes a futuro de su difunto padre. Bueno, parte de eso es cierto, ama el campo y quiere esa casa porque era el sueño de su padre poder pasar sus últimos días allí. La despidieron sabiendo que no había tiempo que perder, por lo que tampoco se quedaron a corroborar la veracidad del discurso de Lidia, no tenían por qué dudar. Lidia esperó que los muchachos se alejaran perdiéndose en lo alto de un cerro, solo entonces se alejó

