Era claro que la vida personal y pública de Lidia estaba pendiendo de un hilo muy delgado. No así su negocio, que con la astucia de sus empleados y colaboradores había logrado sacar provecho a las terribles circunstancias. Gracias a la ocurrencia tonta de Roberto y Alejando durante un almuerzo respecto al diseño de los envoltorios para los nuevos sabores de galletas consiguieron torcerle la mano al escándalo e incrementar las ventas. Le hicieron ver a Miguel que podían adueñarse del concepto de monstruo de las galletas y darle al producto el nombre de Galletas Monstruo. El producto alcanzó la perfección cuando Ruth propuso que este concepto tuviese muchos elementos femeninos y que cada envase tuviese lemas ácidos tales como: “Más dulces que las frases de tu ex, pero libres de tóxic

