- ¿Qué eres tú? – Pregunté al hombre. - ¿Cuál es tu nombre? – Era evidente que no era humano.
- Soy Ryu. – Dijo con su característica voz seria.
- ¿Eres humano? – Continúe cuestionándole, pues era evidente que no lo era.
- Si. – Dijo secamente. – Soy tan humano como tú, con una ligera diferencia.
- ¿Ligera? – Le replique fuertemente… - Yo estoy seguro de que, YO, soy humano. Pero tú. – Hice una pausa y lo mire de pies a cabeza. – Solo pareces uno, dudo que cualquiera de nosotros, los humanos hubiera podido sostener una pelea con Khana por más de medio segundo, y tú no solo la sostuviste sino que además casi la vences.
- La vencí. – Dijo mirándome con una curiosa sonrisa.
- … - Khana aulló ligeramente y regreso su mirada a él.
- ¡Si lo hice! – Respondió el a ella, pero ella solo volteo la cabeza hacia el frente mirando a Mikhen.
- Ya, en serio, ¿Qué eres? – Repetí.
- Te digo que soy humano. – Su voz se tornó sería una vez más, tras haber “discutido con Khana” – La diferencia de la que te hablo es que cuando era joven bebí sangre de dragón.
- ¡Sangre de dragón! – Grité y me aleje algunos pasos, incluso Mikhen y Khana se alejaron un poco de él, dejándolo justo al centro. - ¡Eso es imposible!, Nadie ha sido capaz de sacarle sangre a un dragón, y mucho menos de beberla.
- Si ha sido posible. – Respondió en un tono sarcástico. – Mírame. – Su voz se puso aún más seria y giro su cabeza al cielo mirando a lo alto. – Mi madre fue un dragón. – Su voz era tan seria que era imposible no creerle. – Bueno, no como tal mi madre… Podríamos decir que fui adoptado por un dragón cuando apenas era un bebé, cuidado y protegido por ella y a su vez enseñado en la lengua de los humanos, pues ella sabía que algún día tendría que volver con mi especie, cuando tuve edad suficiente ella misma se hirió y me dio a beber su sangre, pues sabía que mi cuerpo sería compatible con ella y desde ese momento pues… Bueno ya lo has visto en mi combate con ella, gane… Habilidades.
- … - Yo me quede completamente callado y no sabía que decir.
- Es difícil de creer. – Dijo y después miro a Khana. - ¿Cómo es que un ser vivo es un familiar? – Sin dejar de mirarla y haciéndole la pregunta a Mikhen.
- Ambas estábamos solas. – Respondió ella y abrazo tiernamente a Khana.
- ¿Solo eso? – Contestó Ryu muy incrédulo. – Cuéntame la verdad.
“Siempre he estado sola”. Comenzó a decir Mikhen; “A pesar de mi magia, nunca fui capaz de conjurar a un Familiar y eso es algo que sin lugar a dudas es extraño, porque los de mi especie ni siquiera necesitamos conjurarlos, nuestra magia los crea por si solos. En mi caso no fue así, desde que la vida me fue otorgada después de que aquel príncipe capturara y asesinara a los anteriores de mi especie, nunca fui capaz de tener alguno, lo cierto es que nunca me preocupo ni me dio envidia por los demás Henheas, aunque me sentía sola… Todos podemos comunicarnos entre nosotros, pero no es lo mismo conversar con alguien a quien no puedes ver, abrazar o siquiera estar juntos sin hacer algo. Que lo contrario, insisto: No me molestaba como tal, pero me sentía ligeramente sola.
Un día una gran tormenta azoto el mundo entero, estoy segura que si viviste en ese momento la recuerdas, fue algo realmente extraño que nunca nadie pudo saber que la causo, pues natural no fue. Mientras estaba observando todo el espectáculo de este suceso un rayo cayó cerca de las afueras de mi bosque, por la curiosidad corrí a ver que sucedió, aun a sabiendas de que era solo un rayo. Al llegar a la parte extrema vi en el suelo un cachorro hembra de lobo blanco con el cuerpo de su madre encima de ella, su madre había sido completamente alcanzada por el rayo y protegió a su pequeña con su propia vida, ella estaba completamente aterrado por lo que acababa de suceder y rascaba a su madre intentando despertarla. Me acerque a ella y le extendí la mano, pero al ser un ser completamente desconocido no hizo más que gruñirme y morderme los dedos intentando alejarme de su madre, pues quizás pensaba que quería lastimarla. En mi mano y con ayuda de los arboles cree una pequeña flor frutal la cual acerque al cachorro, esta solo la mordió y la lanzo a otro lado, estaba completamente iracunda y no podía pensar que yo intentaba ayudarle. Decidí alejarme de allí, pues vi que no sería posible que confiara en mí; al día siguiente la tormenta ya había terminado, regrese al sitio y vi a la pequeña cachorra echada sobre su madre, completamente empapada y muy debilitada, seguramente se encontraba enferma por la lluvia. Al acercarme y con las pocas fuerzas que le quedaban se levantó, sus ojos apenas podían abrirse pero ella estaba completamente dispuesta a defender el sueño de su madre hasta que despertara, pero es un ser vivo… La resistencia de le acabo y cayó al suelo completamente exhausta y quedo dormida, con ayuda de los arboles tome el cuerpo de la madre y el de ella y los llevé hacia el lago, coloque a ambos dentro del mismo y estos flotaron hasta el centro, la pequeña loba después de varias horas se pudo volver a despertar y al mirar todo alrededor supo que algo había cambiado, volteo a mirarme y gruñó fuertemente de nuevo, aunque aún debilitado. Señale a su costado indicándole que su madre se encontraba allí, que no planeaba herirlos o siquiera separarlos, y quizás ella lo comprendió pues se detuvo, aunque si intentaba acercarme comenzaba a gruñir nuevamente, estaba claro que aún no confiaba en mí, aunque ya entendía, al menos un poco que yo no era un ser malvado.
Al no dejarme acercarme y solicitando la ayuda de los arboles le fui entregando fruta que podía recoger, al ser carnívoro no sabía si esto le ayudaría… Pero no encontraba opciones, pues mi naturaleza me impide quitarle la vida a otro ser, aun así sea para salvar a otro. De cada cuatro frutas que le entregaba, solo comía una y las demás las dejaba al lado de su madre para que ella comiera, lo cual evidentemente no sucedía y la fruta solo se marchitaba.
Con el paso de los días aquella pequeña comenzó a confiar en mí y parecía entender poco a poco que su madre no volvería a despertar, ya me permitía acercarme lo suficiente como para alimentarlo de mi propia mano pero aún mantenía un poco su distancia. Varias semanas más pasaron y el cuerpo de su madre se fue fusionando poco a poco con el bosque, estaba cubierto completamente de ramas, hierba y hojas y aquella loba pasaba sus horas sentada a unos pasos alejado de donde su madre descanso por última vez, yo no sabía de qué forma consolarla o que hacer aun y cuando ya me permitía abrazarla o acariciarla; en ese momento lo único que hacía era abrazarla ocasionalmente y decirle con voz dulce: estarás bien. La amistad entre nosotros fue aumentando y después de un año algo ocurrió, el bosque empezó a silbar una melodía con ayuda del aire y el agua del lago emitía una luz verde y rosada justo como vieron antes, en ese momento toda la magia de mi cuerpo fue completamente drenada, yo caí al suelo aun consciente y aquella loba se acercó a mi pensando que me sucedería lo mismo que a su madre, se acurruco conmigo y con su débil cuerpo me intento cargar, me llevo al lago y nado hasta el centro del mismo, sabía que la luz verde no era normal por lo que algo estaba sucediendo y pensó que la mejor opción sería justamente llevarme hacia allí, al estar en el centro del lago algo nos sumergió hasta el fondo impidiéndonos salir a la superficie, este ser luchaba por su vida pues no podía respirar pero en ningún momento pensó siquiera soltarme, su hocico se mantuvo cerrado mordiendo mi ropa y peleaba para salir de allí. Cuando ya no pudo más se rindió y su cuerpo dejo de moverse, el oxígeno de su cuerpo se había acabado por completo, el agua se ilumino aún más fuerte y por dentro del lago todo se volvió claro como si nos encontráramos en la superficie, podía verlo todo, había muchas, demasiadas partículas de magia por todo el lago y todas ellas se fueron pegando al cuerpo del lobo blanco, su pelaje se tornó más liso y bello, su blanco color se hizo aún más puro tan blanco que casi podía refractar la luz solar y los arboles le prestaron de sus ramas, las cuales la envolvieron en algunas partes de su cuerpo, la cantidad de magia era tanta que su cuerpo comenzó a crecer, creció demasiado casi 4 veces su tamaño original y cuando llego hasta su tamaño máximo abrió los ojos, aulló con fuerza dentro del lago y este comenzó a burbujear, la temperatura aumentó drásticamente y ambos flotamos hasta la superficie, al estar fuera todo se calmó súbitamente yo había recuperado mi magia y frente de mí se encontraba un gigantesco lobo blanco que me miraba con amor, podía sentir sus pensamientos y ella los míos, y fue aquí donde decidí nombrarla Kha-ana, Khana, que en un lenguaje antiguo significa: Parte de mí.
Así fue como Khana se volvió mi familiar y no solo eso, sino además mi mejor amiga y protectora, sé que ella jamás me abandonaría, así como yo a ella.” – Termino diciendo Mikhen mirando con ternura a Khana la cual lamió suavemente su mejilla.