Una magia que no se explica

2857 Palabras
En cuanto la explosión se escuchó Khana se erizo de una forma muy amenazante, comenzó a gruñir con mucha rabia y segundos después aulló de una forma muy bella, pero a su vez muy atemorizante. El sonido de su aullido hacía eco a lo largo de los árboles que rodeaban en lago, y se extendía a lo lejos, Mikhen se veía un poco asustada, tomo mi brazo sin decir una palabra y solo mirando en la dirección por donde aquella explosión parecía provenir, de entre los arboles destellos se comenzaron a hacer presentes y soldados de la guardia Real comenzaron a aparecer. Los soldados de la guardia real, en realidad son pocos, sus tropas no rebasan de los 100 miembros, pero son bien conocidos por ser los mejor entrenados de todo el reino, se rumorea que solo uno de ellos puede derrotar a 3 orcos a mano limpia… Algo que sin lugar a dudas no pareciera ser posible. Cuando gire mi cabeza para mirar a Khana, las ramas que cubrían su cuerpo comenzaron a hacerse más gruesas y las espinas crecían y parecían afilarse, ella se encontraba gruñendo mostrando sus enormes y afilados colmillos y veía a todos y cada uno de los soldados que aparecía frente de nosotros. -          Tranquila. – Dije yo posando mi mano sobre su costado. Solté a Mikhen de mi brazo y le dije que permaneciera donde estaba y comencé a caminar hacia donde aquellas personas aparecían. Por fortuna no eran muchos a lo mucho solo fueron 6 los soldados reales que alcance a ver, pero como dije antes… Según cuentan las historias sus capacidades de combate no son las de 6 hombres sino, quizás las de 30 hombres o más. -          ¿Cómo llegaste aquí? – Pregunto uno de ellos, el más delgado y con el rostro más molesto. Su cuerpo en verdad era delgado, parecía que no había comido en décadas y de hecho no portaba ningún tipo de armadura, únicamente un estoque adornado con el emblema del Rey el cual es un Ojo con iris de gato y runas alrededor de él. -          Fui invitado… - Respondí, a pesar de su aspecto se veía como alguien a quien no podría derrotar. – Por favor, váyanse. – La verdad es que decir esto me dio tanto miedo que mis piernas temblaban con fuerza y estuve a punto de caerme. -          ¿Por qué? – Preguntó aquel sujeto mirando al enorme lobo blanco y la criatura que se encontraba junto a ella. – Al igual que tú, hemos venido por aquello. – Señalando de forma despectiva a Mikhen, a lo cual Khana ladro de una forma muy peculiar y los arboles comenzaron a “danzar” de una forma ligeramente violenta. - ¿Las proteges? – Pregunto refiriéndose a mí. -          … - Me quede en silencio por un momento, si lo hago. Pero si se lo digo desde una distancia tan corta creo que me matara en el instante. – N… - Estuve a punto de decir que no, y por mi espalda sentí la mirada penetrante de Mikhen y de Khana, me hacía sentir realmente culpable, querer salvar mi propia vida ante un enemigo que sé que no puedo derrotar a sabiendas de que si se la llevan el mundo se encontrara en una constante guerra nuevamente o miseria para aquellos que no se sometan. – Por favor, váyanse. – Evadí la respuesta y mi voz se entre cortaba con una frecuencia que intentaba ocultar bajo cualquier circunstancia, pues no quería demostrar miedo. -          No podemos irnos. – Este sujeto a pesar de su apariencia parecía tener algo de “conciencia” si es que puedo llamarle así, no parecía ser una mala persona, pero lamentablemente dudo que eso sea suficiente para lograr convencerlo de que se vaya. – Debemos llevarnos a la criatura, y mírate. – Hizo una pausa y me volteo a ver directamente a los ojos. – Estas completamente aterrado. El sujeto camino hacia ellas lentamente pasándome por un lado y los que le acompañaban simplemente guardaban silencio y su distancia. -          ¡Por favor! – Le grité llamando su atención nuevamente y saque mi arma. Aquel sujeto se acercó a mí una vez más y por instinto le lance un tajo intentando lastimarlo, él no lo esquivo… Simplemente con sus dedos atrapo mi arma y la movió hacia un lado, a pesar de ser humano su fuerza física esa demasiado alta, al menos para un simple humano. -          No morirás hoy. – Dijo tranquilamente con una sonrisa, me dio un golpe en el estómago obligándome a caer al suelo y después regreso su mirada hacia Mikhen y Khana. En ese momento Khana se puso en una posición de ataque y este sujeto dejo de avanzar, se quedó completamente quieto mirándola, no se veía atemorizado pero por alguna razón parecía tener precaución. -          Interesante. – Dijo. – No son muchas las criaturas que logren hacerme sentir así. Khana aulló una vez más al cielo y se separó de Mikhen dejándola atrás y acercándose de una forma “Educada” al tipo aquel el cual hizo una especie de reverencia a ella. -          Entiendo. – Dijo mirándola de frente. – Acepto tu desafío; si pierdo me iré si gano vendrán conmigo. Al decirlo se dio la media vuelta y dio dos pasos hacia atrás y Khana hizo lo mismo, era como si estuvieran conversando realmente… Este hombre es un misterio creo que aun más grande que Khana o Mikhen. Segundos después Khana corrió hacia el dispuesta a quitarle la vida, justo como antes aquel sujeto no hizo algún movimiento brusco y de una forma elegante evadió a Khana la cual paso de largo, la tomo por la cola con un solo brazo y la lanzo hacia adelante, en su cara se vio que el peso de Khana era demasiado para el pero de alguna manera pudo aun así, regresarla uno o dos metros al frente, Khana perdió el equilibrio y en el poco tiempo que logro recuperarlo aquel hombre ya se encontraba frente a ella, con su puño le dio un golpe tremendo en una de sus patas lo que la hizo caer de hocico al suelo y antes de que tocara el suelo aquel sujeto la pateo, giro sobre sí mismo hacia atrás y con la fuerza del giro volvió a dar otra patada en el estómago de Khana, solo pudo verse como el sujeto se quejó y al mostrar la pierna esta, se encontraba completamente ensangrentada. -          Ahora entiendo. – Dijo él. – Nunca pensé que fuera posible que un ser vivo se convirtiera en un Familiar, un alma invocada para la protección de su invocador. Eres un misterio. – Termino la frase mirando fijamente a Khana la cual a pesar de la golpiza no parecía estar muy maltratada. Khana comenzó a rascar con sus patas delanteras el suelo a una velocidad algo rápida y del suelo comenzaron a salir ramas de árboles las cuales intentaban apresar a aquel hombre, aun con su pierna lastimada pudo evadir todas y cada una de las ramas que intentaban enredarlo y no solo eso, sino que además le dio tiempo de irse acercando lentamente a Khana, cuando se encontraba de frente volvió a intentar golpearla pero en ese momento ella se giró y alcanzo a atrapar su puño con su hocico, lo sacudió violentamente y lo lanzo al cielo y desde el suelo aulló sacando más ramas que parecían ser más gruesas y afiladas que las anteriores directamente hacia aquel sujeto. En el aire le sería imposible esquivar las ramas que planeaban atravesarle el cuerpo pero justo cuando la batalla parecía haber terminado aquel hombre saco de su vaina el estoque que no había usado hasta ahora, con una facilidad realmente gigantesca corto sin siquiera sudar una gota todas las ramas, aun y cuando estas se veían de un grosor considerable cayó al suelo y después guardo nuevamente su arma en su vaina. -          No te preocupes. – Dijo a Khana. – No la usaré. Con el simple hecho de verlo, era evidente que ese sujeto no era una mala persona… ¿Entonces que lo impulsa a hacer esto? Khana sabía que no podría ganar esta pelea, eso era algo que podría verse a la distancia… De pronto algo comenzó a cambiar en ella, las ramas que cubrían su cuerpo se fueron secando y su cuerpo se iba haciendo un poco más pequeño. -          ¡Khana, no! – Gritó fuertemente Mikhen la cual corrió desesperadamente hacia donde se encontraba Khana, pero la magia de las ramas le impidió el paso, atándole uno de sus tobillos. - ¡No lo hagas! – Repitió. - ¡Detenla por favor! – Dijo ahora dirigiéndose a mí. Aunque yo no podía moverme pues el golpe que me dio aquel sujeto aún se encontraba afectando mi cuerpo. Mikhen se veía realmente atemorizada, y parecía decidida a detener a Khana de lo que fuera que estuviera ocurriendo, aquel sujeto solo la miraba confundido y regresaba su mirada a Khana, cuando las ramas del cuerpo de Khana se secaron por completo ella se había vuelto de quizás la mitad de su tamaño normal y fue cuando todo comenzó… Los ojos de Khana comenzaron a brillar de una forma extraña, las uñas de su cuerpo se hicieron ligeramente más grandes y sus colmillos se salían de su boca al haber crecido también, Rugió de una forma que hacía ver que no era ella misma y una milésima de segundo después se encontraba justo al lado de aquel sujeto el cual no alcanzo a reaccionar, Khana golpeo con su pata delantera izquierda la cara del hombre y este salió disparado hacia la dirección del golpe, Khana corrió rápidamente hacia la dirección, le mordió uno de los tobillos y comenzó a correr agitándolo bruscamente golpeándolo con los diferentes arboles a su alrededor y destrozándolos, aquel sujeto estaba completamente indefenso y únicamente se quejaba a causa de los golpes recurrentes contra las cortezas. -          ¡Khana! – Grito desesperadamente Mikhen, intentando zafarse de su atadura, estaba realmente aterrada. -          ¿Qué sucede? – Pregunté con dificultad, no comprendía lo que estaba pasando. -          Khana absorbió la magia de las ramas en su cuerpo, pero cuando lo hace pierde el control y si esto permanece así morirá. ¡Detenla! -          ¿Y cómo la detengo? – Pregunté… - ¿Esto pasó antes?, ¿Cómo la detuviste? -          ¡El lago!, ¡Métela al lago! – Reacciono Mikhen tras varios segundos. “¿Y cómo carajos hago eso?” Me quede pensando pues Khana se veía que podía caminar sobre el agua y si el punto era meterla, entonces me sería prácticamente imposible, a eso sumarle que aquel sujeto está teniendo un mal día con ella y si él no puede ganarle, ¿Qué posibilidades tengo yo? Me levante como pude y viendo la trayectoria que seguía Khana mientras corría fui hacia donde pensé que podría alcanzarla, al llegar la tome de la cola a duras penas, pero ella con una de sus patas me golpeo y me hizo volar hacia un tronco, el golpe me sofocó y me imposibilitó seguir, al menos hasta recuperarme (lo cual agradezco enormemente) Khana dejo de correr, se detuvo en seco y se levantó en dos patas con aquel sujeto aun en su hocico, estando en la parte más alta se abalanzo hacia abajo estrellando contra el suelo al tipo, el suelo tembló a causa del golpe y justo cuando ella planeaba hacerlo de nuevo aquel sujeto alcanzo a tomar su pata trasera mientras se encontraba ascendiendo lo cual gracias a su fuerza y a la de Khana la hizo desestabilizarse y caerse, esto a su vez hizo que lo soltara y fue aquí donde aproveche. “¡Sumérgela en el lago!” Le grite con el poco aire que había logrado agarrar; en este punto quizás piensen que es un error decirle al enemigo como derrotar aquello que puede derrotarle a él, pero no me perdonaría si solo por ello hago que Khana muera… Y seguramente Mikhen tampoco me lo perdonaría. Aquel hombre al escucharme, giro su cabeza rápidamente al lado y después hacia Khana una vez más la tomo de la cola y comenzó a correr arrastrándola, ella intentaba defenderse pateándolo pero el esquivaba cuantos golpes podía y los que no, afortunadamente no le hacían gran daño porque no le daban de lleno, estando a unos pasos del lago y cuando Khana comenzaba a liberarse aquel sujeto la tomo con las dos manos, la estrello contra el suelo para dejarla parcialmente inconsciente y después la lanzo al lado contrario que es donde el lago se encontraba. -          ¡Puede pisar el agua! – Le dije al sujeto, intentando explicarle que con eso no bastaría. Para suerte de todos, pareció que entendió pues mientras ella se encontraba en el aire el también salto hacia la dirección donde Khana caería, Khana toco el suelo y después aquel sujeto cayó encima de ella golpeándola de una forma realmente aterradora y logrando sumergirla. En cuanto el ultimo pelo de Khana se sumergió en el agua el lago dio un enorme destello de luz blanca y verde hacia el cielo y comenzó a burbujear, parecía que todo el lago comenzó a hervir en cuestión de segundos y el agua se movía violentamente, se escuchaban gruñidos provenientes del fondo del lago y justo por una de las orillas aquel hombre salió respirando muy agitadamente y con su ropa completamente destrozada y arañada, se quedó tendido sobre el suelo respirando y mirando hacia arriba, y el espectáculo del lago no había acabado; aquella rama que aprisionaba a Mikhen la soltó y apenas hacerlo ella corrió hacia el lago caminando por encima de él, sus pies parecían estar siendo lastimados por el agua, pero aun así ella llego hasta el centro, junto sus manos entrelazando sus dedos y dejando los dos dedos índices paralelos entre sí con sus pulgares apuntando hacia ella. Al hacerlo comenzó a cantar una melodía en un lenguaje que nunca había escuchado y cada segundo que pasaba la voz de ella se escuchaba en más lugares, los arboles del bosque sacaron sus ramas del suelo y caminaron hacia el lago, lo llenaron por completo y aquella luz blanca y verde que salía del agua se comenzó a tornar de un color rosado, los arboles desprendían hojas de diferentes colores las cuales giraban por todo el sitio y un viento soplaba con fuerza aunque curiosamente no lo sentíamos, solo lo veíamos (con el movimiento de las hojas y ramas) y por el sonido que emitía. La canción de Mikhen termino tras algunos minutos y justo cuando eso paso, los arboles caminaron hacia su lugar anterior, el agua se devolvió a su forma original y Mikhen cayó en el agua flotando en ella, en la parte central del lago una luz blanca se ilumino desde el fondo y comenzaba a alzarse a la superficie y al llegar a la cima, el cuerpo de Khana comenzó a salir del agua cargando en su lomo a Mikhen, me miraba fijamente posando en sus cuatro patas, cuando giré la cabeza hacia donde se encontraba aquel sujeto, este se encontraba completamente embobado mirando a Khana y giraba su cabeza ocasionalmente mirando todo lo que había ocurrido y creo yo que, procesándolo… En este momento Khana ya no estaba agresiva, ella había vuelto a ser ella y camino hacia mí dejando a Mikhen a mi cuidado y regresando hacia donde aquel tipo se encontraba, él estaba muy lastimado y cuando Khana estaba a la mitad de la distancia le grite. -          ¡No lo hagas Khana! – Pensando que ella lo mataría. – Ese hombre no parece ser malvado… Ella llego hasta donde aquel hombre estaba y se sentó justo de frente a él, aquel sujeto extendió la mano y ella acerco su hocico para ponerse en contacto con él, segundos después ambos se levantaron, Khana camino hacia mí y aquel hombre se pasó de largo hacia donde los demás que venían con el estaban (Si he de ser sincero me había olvidado por completo de su presencia) No pude escuchar lo que les dijo, pero todos ellos se marcharon del lugar, uno le entrego ropa nueva la cual se puso y después regreso con nosotros. -          Ahora entiendo tu postura. – Dijo mirándome, y por extraño que parezca, todo el miedo que me hacía sentir antes, desapareció instantáneamente. – Y también entiendo la razón por la que ambos, quieren defenderla. – Con sus ojos ahora fijos en Mikhen. – Después de lo que acabo de ver, no tengo dudas de que ni los humanos o cualquier otra especie deben alguna vez atraparte, los ayudaré. En algún momento llegué a escuchar un dicho que decía: “El enemigo del ayer, puede ser el amigo del mañana”, pero nunca una versión del mismo dicho, que mencionara a ese enemigo convertirse en amigo el mismo día… Esta criatura, Mikhen. Tiene habilidades que ninguno puede imaginar y creo que ni ella misma, quizás solo Khana.
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