No sé que estoy haciendo

1950 Palabras
Ahora lo más difícil seria pensar en la manera de sortear a ese gran lobo para poder llevarme sin problemas a Mikhen; después de todo mi estúpido trabajo me obliga a llevármela hacia el castillo. Pensé en desenvainar mi espada y amenazar a Khana, aunque por su tamaño dudo que algo así sea siquiera posible, solo de verla tengo más miedo yo de lo que puede sentir cualquiera por su imponente presencia. Mientras me quedaba inmerso en mis pensamientos Khana se echó en el suelo y Mikhen camino hacia mí, tomo mi mano y dijo: “Vámonos”, yo me quede completamente estupefacto y no comprendía, ¿irnos a dónde? -          ¿De qué hablas? – Pregunté soltando su mano y alejándome unos pasos. -          Has venido para secuestrarme y llevarme a algún otro sitio, ¿no? – Respondió seriamente sonriendo de una forma curiosa… -          Emmm… - Me quede pensando unos segundos por mi confusión y solo pude responder. - ¿Si? -          Entonces, ¿Qué esperas? – Hizo una pausa y dio algunos pasos para después mirarme hacia atrás. – Vamos. Yo me quede quieto y solo la miraba, después regrese la mirada hacia Khana, quien se encontraba echada en el agua con sus ojos observándome fijamente. -          ¿No se supone que ella te protege? – Pregunté señalando a Khana. -          Si. – Dijo simplemente Mikhen. – Si me protege. -          ¿Entonces por qué está dispuesta a dejar que te lleve?, ¿No se supone que debería evitarlo? -          Si. – Respondió seriamente de nuevo. – Si debería, pero parece ser que tiene un poco de flojera, anda vamos. -          Espera… No entiendo la razón de todo esto, ¿Por qué no oponen resistencia?, ¿Qué clase de broma es esta? – Yo estaba completamente confundido y no importa que hiciera para repasar los sucesos, nada tenía sentido. Mikhen estaba muy insistente en que nos fuéramos y el hecho de que Khana no hiciera algo para detenerme es lo que más incómodo me ponía. -          No. – Les dije secamente y comencé a caminar fuera del lago. – No. – Repetí una vez más y solo me aleje de allí. Ellas dos se quedaron quietas sin decir una sola palabra, Mikhen solo intento tomarme la mano una vez y al ver que no tuvo éxito no volvió a intentarlo y Khana se irguió para sentarse pero se quedó donde mismo, no se movió un solo centímetro de allá. En mi caso, solo me dirigí hacia los árboles y me escabullí entre ellos, no podía llevarme a esa mujer de allí, algo no estaba bien, el hecho de que no ofreciera resistencia me hacía pensar que yo estaba en una gran equivocación y si he de ser sincero desde el primer momento en que la vi al darme cuenta de que era ella, algo dentro de mí me dijo que no debía hacerlo, pero como era mi deber, por mis pensamientos solo pasaban las ordenes de mi capitán que decían claramente: “Encuentra al ser mágico y tráelo hacia aquí.” Y básicamente a eso se resumen mis órdenes, ahora resulta que después de unos días logro encontrar al ser mágico, ¡Oh sorpresa!, esa criatura está custodiada por un monstruo (hermoso), y ¡Oh segunda sorpresa!, tanto el monstruo como la criatura quieren que las lleve y complete mi tarea… ¿Qué les sucede? Haciendo esta pequeña rabieta alcance a escuchar unos pasos que se iban alejando de mi al girar mi cabeza en las direcciones de las que pensaba aquellos pasos podían provenir, vi a un pequeño grupo de 6 hombres armados que iban en la dirección exacta en la que aquel lago se encontraba; la verdad es que no me preocupe mucho porque cuando salía del lago y e intentaba regresar no importa que hiciera nunca lo lograba por lo que aunque esos sujetos caminaran hacia aquel sitio, dudo que puedan encontrarlo. Uno de ellos me vio, pero al ver que soy humano simplemente desvió su mirada sin prestarme atención y continuaron su trayecto, ignorando yo también al grupo simplemente decidí salir de aquel bosque. “Lo que tenga que ser, será.”, pensaba ocasionalmente, pero… La imagen de aquella chica y del gran lobo se apoderaba de mi mente… Mis piernas dieron vuelta y comenzaron a correr hacia aquel lago, no quería quedarme con el crédito por la captura de la criatura, no… Lo que quería es avisarle a la criatura que algo iba tras ellas. Por más extraño que parezca esta vez y a diferencia de las anteriores logre llegar al lago y allí estaban las dos, una junto de la otra mirando en la dirección exacta por donde yo llegue, era como si siempre hubieran sabido que volvería y no solo eso, sino además la dirección, pero no estaba solo, de donde yo me encontraba a varios pasos hacia mi derecha el resplandor del brillo de las espadas y armaduras de aquel grupo me encandilaba ocasionalmente… las encontraron. Apenas verlos, pensé que Khana se lanzaría sobre ellos y los aniquilaría, pues sus intenciones no son buenas, pero en cambio solo se volvió a echar al suelo y se recostó, justo como antes cuando yo planeaba llevarme a Mikhen. -          ¡Alto! – Les grité a los humanos. – Por favor den marcha atrás y no le digan a nadie sobre este lugar… ¡Por favor! -          ¿Qué? – Dijo uno con voz sarcástica. – Esa cosa vendrá con nosotros, es nuestra tarea y estoy seguro que la tuya también. ¿Por qué habríamos de irnos? -          El mundo necesita paz… Llevar a la criatura de vuelta solo traerá guerra una vez más. – Intente convencerlos, pues no quería que lastimaran a ninguna de ellas. -          Ya estamos en guerra… - Replicó uno de los otros sujetos. – La criatura, si la leyenda es cierta. Traerá paz, ¿no recuerdas al príncipe? -          Lo recuerdo. – Respondí interrumpiendo para que siguiera hablando. – Los humanos vivíamos en paz, pero las demás razas no, para cualquiera que desafiara al príncipe, solo podía significar miseria y si no tenía suficiente suerte, la muerte. -          Pues me importan muy poco las otras razas. – Gritó otro y corrió hacia ellas, yo esperé, pero Khana no se movía en absoluto y tampoco Mikhen, aunque curiosamente ninguna de las dos se veía temerosa. -          ¡Detente! – Grité a aquel soldado y al no hacerme caso corrí justo detrás de él, mi armadura es muy ligera por lo que era mucho más rápido que el, logre alcanzarlo y lo embestí, cayendo ambos al suelo. -          ¿Qué te pasa? – Alzaron la voz en conjunto los demás soldados. - ¡Eres un traidor! – Concluyeron y comenzaron a correr hacia mí. -          ¡Deténganse! – Volví a repetir. - ¡Por favor! Ante la escena de que ninguno de ellos se detendría y no solo eso, sino que además ahora parecían venir primero por mí, saque mi arma y me coloque en guardia. -          No quiero arrebatarles su vida… - Comentaba lamentando lo que estaba por suceder. - ¡Deténganse! – Terminé. El primero llego, hizo un tajo vertical descendente, lo esquive y colocando mi espada de canto golpee fuertemente su cabeza dejándolo inconsciente. -          ¡Basta! – Les pedía con voz repetitiva y trabada. Justo como antes fui completamente ignorado, el segundo y tercero intentaron rodearme a lo que di un paso hacia atrás y me agache, giré sobre mí mismo cortando parte del tendón del talón de uno de ellos y continuando con el giro, levante mi pierna golpeando el pecho del otro, su armadura resistió todo el golpe pero lo hizo retroceder algunos pasos, me levante y con ayuda de la fuerza cuando me incorporé lo golpee también en su casco dejándolo justo como el primero inconsciente, el segundo únicamente se quejaba de dolor pero ya era imposible que se levantara o siguiera peleando por lo que solo faltaban uno… Aquel sujeto al ver que no me ganaría, simplemente lanzo su espada y huyo del sitio y para terminar los gritos del que se encontraba en el suelo, lo noquee también. -          Lo sabía. – Dijo Mikhen. -          ¡De que hablas! – Dije en un tono molesto hacia ellas. -          ¿Por qué demonios no la protegiste? – Le reprochaba a Khana quien solo me miraba mientras caminaba y tomaba a los soldados con su hocico y los dejaba gentilmente sobre el lago. -          Khana pensó que no me lastimarías, y no solo eso, sino que estabas dispuesto a protegerme justo como ella, y solo quiso comprobar su teoría. -          ¿Protegerte?, ¡Mi trabajo es llevarte al castillo! – Gritaba molesto y pataleaba ocasionalmente. -          Bien, vamos. – Concluía Mikhen y extendía los brazos indicándome que la encadenada. -          ¿Qué?, ¡No! – Yo estaba completamente vuelto loco, mi trabajo ella llevarla, ella me lo pedía pero mi cuerpo y mi mente no se sincronizaban, mi mente decía llévala pero mi cuerpo decía no, y luego mi mente decía, no la lleves y mi cuerpo decía, ¡está bien! Ante la desesperación de no saber qué demonios estoy haciendo solo me quedo lanzar mi espada hacia el suelo, arrodillarme y comenzar a gritar hacia el cielo completamente lleno de furia por estar tan confundido que ni yo mismo sabía qué demonios quería hacer. Khana se acercó a mí y me “abrazo” colocando su cuerpo alrededor mío, y posando su cabeza sobre la mía, intentaba retirarla de mí, pero ella era realmente pesada entonces me venció el cansancio y termine recostándome en el suelo boca abajo con Khana encima de mí. -          No sé que estoy haciendo… - Dije mirando el gran bosque. -          Tal parece que sabes que si aquellos humanos me llevan con ellos, todo estará perdido, entonces diría que de todos eres el único que en verdad sabe lo que hace. – Respondió Mikhen en un tono dulce y amable. -          Si eres tan poderosa como dicen, ¿Por qué no los ahuyentas tu misma? – Pregunte haciendo un poco de fuerza para remover a Khana, la cual se movió un poco para sentarse pero no me dejo ir. -          Mi r**a es… - Mikhen hizo una pausa y después miro a Khana. – Curiosa… Soy completamente incapaz de herir a cualquier ser viviente, pero nuestra magia crea familiares los cuales nos protegen. -          ¿Khana? – Le pregunté. - ¿Ella es creación tuya? -          No. El caso de Khana y el mío es muy diferente… Khana es en verdad un lobo, pero cosas pasaron y ahora dedica su vida a salvar la mía, me sorprendió mucho cuando te trajo a este sitio. Es algo que sin lugar a dudas no hace, supo que nos protegerías y algo me dice que también pensó que lo necesitaría… Se vienen tiempos difíciles. -          Pero aún hay 7 como tu… ¿Por qué habrían de venir exclusivamente por ti? -          Nuestra magia y el poder que conlleva no puede completarse si aquel portador  no reúne a los 8 diferentes Henheas, cualquiera podría atrapar a uno solo, pero de nada le servirá si los demás no se encuentran a su lado. – Mikhen puso un rostro triste y fue cuando entendí lo que sucedía, los otros 7 han sido atrapados. En ese momento una gran explosión se escuchó cerca de donde estábamos, era imposible que aquel soldado que sobrevivió ya hubiera llegado donde su ejército, el castillo o lo que fuera, entonces eso significa que no es el único escuadrón, grupo, legión o amenaza que nos rodea…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR