Por la mañana Liam y yo no nos despertamos, nos aseamos y bajamos a la cafetería para desayunar, elegimos una de las mesas que tenían vistas a la piscina, desde nuestra posición, podíamos ver a Blake con los niños jugando al borde de esta, eran las once de la mañana y ya el calor estaba insoportable. Poco a poco el resto de mis cuñados fueron llegando, primero Beth y su novio, los siguientes fueron los mellizos Zac y Britt, el resto de los más jóvenes se habían ido a sus habitaciones apenas unas horas atrás, el último fue Alex. —¿Dónde te metiste anoche? — lo regaña Liam. —¿La versión corta o la detallada?, aunque déjame decirte que soy un caballero — bromea. De todos los Heastings Alex era el mar relajado, siempre con una sonrisa, de buen humor, sin dramas a cuestas, eso no indicaba q

