Para mi fortuna los días de extremo calor aflojaron, ya eran más normales, en la semana sacamos turno con la Dra. Fields, la misma que me había atendido en el anterior embarazo. Por supuesto que Liam dejó todo lo que tenía que hacer ese día, exclusivamente para acompañarme, esta vez amenazo con que no se iba a perder ni un solo segundo de su hijo, por lo que si no estaba en el hospital, lo tenía pegado a mí todo el bendito día. —Bien, veamos que tenemos por aquí — habla la mujer, mientras mueve el aparato sobre mi vientre —Me he enterado de que ya has escogido especialidad — le dice a mi esposo, pero su vista está en la pantalla en tono de negros, blancos y grises. Liam sigue atento cada cambio en la pantalla y yo, cada uno en su cara, la otra vez él inmediatamente se dio cuenta de qu

