34. SIMÓN. Simón esperó varios minutos en mi cuarto para estar seguro que ya me encontraba completamente sedado. Me sacó los calzados de los pies y me arropó con la sábana, mandando todo el desorden que tenía sobre mi cama al suelo. Había colocado una de sus pastillas en la Coca cola y el efecto había sido rápido. Para la siguiente tendría que ser más cauteloso, no quería llamar la atención de nadie y en una de esas creyó haberse confundido de lata. Daba vueltas en mi cuarto revisando mis cosas. En una de esas se giró y miró hacia mi velador. No vio mi celular. Volvió hacia mí y me tanteó en los bolsillos del pantalón. Lo tomó y de inmediato se puso a buscar el chat que tenía con Brad y se pasó leyendo los mensajes que me había escrito, pero que se creía que eran para él por lo nefast

