Como una madre

1442 Palabras
No solo la había dejado noqueada, sino que también se sentía humillada y relegada a un papel secundario en lo que debería ser su búsqueda y la de nadie más. No fue mucho el tiempo en el que había estado inconsciente, pues a pesar de su edad no era para nada una mujer vulnerable y no tenía ganas de ir causando lastima a sus semejantes. No creía que fuese justo con ella ese tipo de condescendencia. Al despertar notó que no solo el medico la había dejado abandonada con una gran responsabilidad que en principio había recaído en él y de la cual debería hacerse cargo, sino que también se había llevado todas las provisiones, como si un simple golpe la fuese a detener. Lo primero que hizo luego de despertarse fue encontrar la manera de irse sin que su ausencia pudiese afectar a la comunidad que se había convertido en su familia por años. No era una persona irresponsable y sabía que tenia otros lugareños en cuales confiar la reubicación. Además, gracias a los viajes que había emprendido conoció a mucha gente que podría socorrerlos, y por el momento parecía más factible la seguridad de los muros de la ciudad. Al menos allí alguien los protegería y estarían lejos de los espantos del bosque. En cuestión de minutos reunió a las personas que más tenia confianza y que habían asistido a su lado como compañía en los viajes a la ciudad y les hablo. -Perdonen que los llame ahora cuando soy consciente que tienen muchas ocupaciones, pero como sabrán este es un asunto grave-. Dijo con firmeza y tranquilidad -Lastimosamente tanto Marcus como Galem se han marchado y quedan pocas mentes fuertes que nos ayuden a sobrellevar la situación. -Somos conscientes de la situación, no debes preocuparte por nada. Tal y como le dijimos a Marcus todo estará listo para salir al alba, y las provisiones nos darán para semanas-. Dijo uno de los lideres. -Aunque yo sí quería preguntártelo, ahora que estás más dispuesta. A dónde se supone que iremos, hay que prepararse a que otras aldeas cercanas estén pasando por situaciones similares a las nuestras-. Agregó otro de los elegidos. -Les diré cada cosa a su debido tiempo. El motivo de mi reunión no es para que hagamos un plan táctico establecido por mí. Solo les quiero dejar opciones antes de irme, y así estar más tranquila-. Lo dijo sin mirarlos a los ojos y ajustando una nueva mochila de viaje -No entiendo. Parece que insinuaras que no vendrás con nosotros, sabes que sin ti las cosas no nos resultaran fáciles. -El hecho que no parezcan fáciles no quiere decir que sean imposibles. Seré lo más sincera con ustedes que pueda: Tengo que ir por mi hija y es posible que jamás nos volvamos a ver. - ¿Qué pasó acaso con Frigila, con quién se fue? -. -Así que Marcus no se los contó, qué interesante. Pues no sé qué les habrá dicho ese embustero, pero ella desapareció hace unas horas, luego de ella Galem y finalmente Marcus se fue detrás sin escuchar razones. -Pero Marcus me dijo que lo habías enviado adelante para tantear el terreno. -Pues parece que les mintió. Conozco a ese muchacho desde hace mucho tiempo, irresponsable no es, pero parece que no entiende razones y ahora también hay que ir a buscarlo. -Con todo respeto, pero es lo mismo que estás haciendo tú ahora. Qué se supone que hagamos o a dónde iremos. No somos como ustedes que han recorrido medio mundo en aventuras. -Por eso quería que vinieran acá, les puedo dar un consejo, pero no pueden esperar que me quede con los brazos cruzados ahora-. Lo dijo con un tono maternal, con cariño, pero de forma tan severa que los interlocutores no fueron capaces de replicar. -Pero ellos no nos van a escuchar como lo hacen contigo o con Marcus. No tenemos esa capacidad de decisión. Irina ya se había dado cuenta hacia mucho tiempo que aquella gente buena dependía mucho de los demás para poder subsistir. Eran trabajadores y se esforzaban por sobrevivir, pero parecían no importarles tomar sus propias decisiones y ahora las razones que presentaban parecían las de un niño. Lastimosamente desde que ella llegó y se asentó procuro siempre velar por su bienestar y ayudó en lo que pudo para el progreso de todos, sin darse cuenta su actitud maternal los había hecho dependientes. -No voy a escuchar razones. Si los dioses son buenos nos volveremos a ver, si no entonces que sea su voluntad. No pueden pretender que me quedé de manos cruzadas, ya les dije. -Según entiendo Marcus y Galem entraron en el bosque en su búsqueda. Ellos pueden encargarse, el uno es un tanque y el otro un rastreador innato, qué puedes hacer si se fueron hace ya un buen rato. -Pues encontraré la manera y tema zanjado-. A Irina le dolía, pero por ahora era lo mejor -Cuando partan el día de mañana se dirigirán por la ruta de costumbre rumbo a la ciudad. Es un viaje de varias semanas así que necesitan llevar provisiones de sobra. Uno de los hombres salió de la habitación sin siquiera decir una palabra y con un rostro que demostraba la molestia. Los demás presentes apenas pudieron reaccionar cuando Irina rompió el silencio. -Como les decía, si están listos para marcharse es mejor que lo hagan cuanto antes. Que todos descansen pues la jornada será muy dura. No se fíen de nadie y vayan solo por rutas conocidas, no sabemos lo que les pueda esperar -Irina… -No hay más que decir. Estaré lista en un momento y espero llegar al paso de Marcus, si no lo logró encontraré a Frigila por mi propio camino-. Cuando por fin los miro a los ojos, los confundidos hombres apenas podían hacerse a la idea y se entristeció -Sé que todo esto es muy repentino y en serio lo lamento, pero el destino nos muestra que es hora de que nuestros caminos se separen. -Te extrañaremos -Lo sé, y yo a ustedes. No sé cómo pudo pasar tanto tiempo, los conozco desde que eran unos niños, y si no confiara en ustedes créanme que no los habría mandado a llamar. No les puedo asegurar nada, pero espero que todo salga muy bien y roguemos al destino que nos volvamos a encontrar. Sintió ganas de llorar, pero no era el momento para hacerlo. Tomó las pertenencias que pudo, entre ellas un estoque de sus días de antaño, un arco de caza, un caraj lleno de flechas y un escudo de cuero rígido. No quería tener confrontación con nadie, pero si había más “no muertos” como el podrido que se apareció en la aldea era mejor estar preparada, además necesitaría salir a cazar algún conejo para las provisiones pues el medico la había dejado limpia. Al salir de la cabaña encontró a la gente de pueblo congregada a la puerta de su casa. Esperó nuevos comentarios de su partida, sin embargo, le entregaron sacos llenos de fruta y carne seca para su viaje. Su voz por fin se volvió a cortar y quedo sin palabras. -Cuando tomas una decisión no hay poder humano que trate de frenarte, pero al menos deja que colaboremos a nuestra manera con tu empresa-. Dijo una de las asistentes de la despedida. -No hay palabras para agradecerte todo lo que hiciste por nosotros. Esperamos que la encuentres y trata de reunirte con los otros dos, estarán perdidos sin ti. Irina tomó las cosas y se fue sin siquiera decir una ultima palabra. Cómo despedirse de todos aquellos por los cuales lo hemos dado todo, por quienes nos sacrificamos y creímos alguna vez que estarían para siempre. A veces el poema más hermoso es el silencio y la canción que llega más a lo profundo del alma es el sonido de los pasos con los que nos alejamos. Irina lo comprendió cuando por fin se tuvo que despedir de nuevo de alguien. Toda su vida había estado corriendo, sin confiar en lo que le esperaba en las esquinas, nunca tuvo un hogar al cual llegar ni motivos para sonreír. Ella dio todo de sí para ellos, pero ellos le devolvieron el sentido de la vida que creyó perder en una casa a la mitad de los cultivos arrasados. El medico había ocultado muy bien sus huellas, pero era clara la dirección en la que se había dirigido y sus pasos, aunque tenues, rechinaban en la lejanía del bosque. Escalando y saltando por las copas de los arboles Irina lavó sus ojos con lagrimas sin perder la compostura.  
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