- Estoy ocupado. - Siempre lo estás -resoplé sentándome a su lado. Recargué mi cabeza en su brazo, pero inmediatamente se removió incómodo, obligándome a alejarme. - Supongo que siempre lo estaré -se encogió de hombros. Lo miré triste y me puse de pie. - Ya me tengo que ir al hospital -murmuré haciendo una mueca. Adam sin apartar la vista de sus documentos, asintió-. ¿Nos vemos en la noche? -sonreí. Esta vez me miró, pero negó. - Creo que me voy a quedar en la oficina por la noche. Tengo que ir a firmar documentos y eso. - Ah... Entonces nos vemos mañana -me acerqué para darle un beso en la mejilla, tras ello, lo vi limpiarse con la manga de su traje. Agaché la mirada-. Ad

