- ¿Adam? - Estoy ocupado -murmuró sin apartar la vista de su computadora. Hice una mueca y me senté a su lado. - Cuando termines, ¿podemos hablar? - Estoy ocupado -insistió. - Por eso digo, que cuando termines tu y yo... - Bella, estoy ocupado, maldita sea -gruñó sosteniendo con fuerza la computadora. Me aparté con miedo y salí del estudio. Así había estado toda la semana. Enojado, fastidiado, grosero y en cualquier momento sentía que me gritaría. - ¿Sigue ahí adentro? -preguntó Martha. Asentí soltando un suspiro y me fui directa a la habitación que compartía con Adam para cambiarme. Debía irme ya a la universidad. ¿Qué habrá soñado aquella vez? ¿Por

