Las noches de insomnio ya se habían vuelto cada vez más constantes para la castaña, desde luego que estaba feliz por que su madre ahora podría volver a casa después de casi dos meses. Pero a pesar de la felicidad que la inundaba, ella sentía en lo más profundo de su ser que la cirugía solo fue un forzoso intento de retrasar lo inevitable. Tenía miedo, sabía que si su madre moría quedaría prácticamente huérfana, con un vacío en su corazón que nada, ni nadie podría llenar. Estaba segura que cuando llegara la hora de ver morir a la persona que más amaba en este mundo, una parte de ella también moriría. Y fueron estos pensamientos los últimos que tuvo la castaña antes de quedarse dormida profundamente con unas ganas de llorar inmensas. (***) Sofía y Allison llegaron muy temprano a la compa

